“Las paredes son tan grandes que nos esconden de los ojos de Dios” se escuchó en el Jardín de Horacio en la Ruiz. El silencio, esta vez, no fue cómplice, sino un abrazo amigo. Muchos sentimientos nacieron y se compartieron. Como para todo artista el día del estreno fue el momento más esperado, pero para los internos del Penal Modelo Ancón II significó más: la oportunidad de hacerse presente, mirar con la frente en alto a esa sociedad que los excluye y, sobre todo, volver a tener esperanza y mirar el futuro con optimismo.
Cerca del mediodía crecía la expectativa por ver la puesta en escena “Historias de libertad” en el campus de la Universidad Antonio Ruiz de Montoya. Definitivamente el Jueves Cultural de la Ruiz sería distinto. Los internos llegaron y su nerviosismo pronto desapareció para dar vida a sus personajes. Su interpretación fue cada vez más intensa e impactante y, es que, dramatizar sus historias de vida no es una tarea sencilla, implica superar los miedos y recordar para crecer.
Vestidos con polos blancos y bluyín escenificaron las diferentes etapas personales, familiares y sociales que viven los internos. “Cada vez que miro al cielo me siento libre” es quizá la frase que más refleja su reencuentro con el mundo y con el hombre libre que el encierro no ha logrado doblegar. La obra incluyó monólogos, diálogos, rap, cajón, guitarra, baile y muchos abrazos. Los veinte internos y dos exinternos, bajo la dirección de Lorena Pastor Rubio, coodinadora de la Falcultad de Artes Escénicas de la PUCP, demostraron que el arte se cultiva con optimismo y ganas de enfrentar a la vida.
Los actores, jóvenes internos primarios, participan en una nueva propuesta de reinserción promovida por el INPE y los profesores de la Facultad de Artes Escénicas PUCP. Forman parte del programa “Creando Rutas de Esperanza y Oportunidades”, el cual está dirigido por profesionales multidisciplinarios del INPE. Ya son cuatro años en los que han hecho del teatro la mejor alternativa para reencontrarse y volver a soñar con un futuro distinto.
Esta vez a su presentación asistieron autoridades, docentes, estudiantes y toda la comunidad universitaria. La congresista Marisol Pérez Tello agradeció el apoyo de la Universidad Antonio Ruiz de Montoya al atreverse a traer la puesta en escena a su campus. “Los países cambian desde las aulas”, expresó. Por su parte, Jorge Muñoz, director de Relaciones Institucionales de la Ruiz, señaló que el trabajo realizado demuestra todo lo que se puede lograr cuando personas e instituciones de buenas intenciones se unen. “Nuestro compromiso es formar profesionales con sensibilidad social y por eso agradecemos al elenco por aceptar nuestra invitación y compartir sus experiencias”.
Al final de la obra las esposas les esperaban, pero mientras el metal frío rodeaba sus muñecas, el cálido recibimiento del público les colmaba de alegría y esperanza. Como uno de los internos mencionó: “la vida es como un guion, tú decides si quieres cambiarlo”.
