Por siglos ha habido discusión sobre el verdadero nombre de Dios entre los hebreos, cuya religión es fundamental para la cristiana. Esta vez tratamos de la explicación más convincente presentada hasta ahora sobre el verdadero nombre.
En los países en los que prima la influencia de la
llamada "cultura occidental" (Europa, los EE. UU. y países de América Latina,
ex colonias de Portugal o España) es predominante la religión cristiana, sea la
iglesia católica o las agrupaciones evangélicas o protestantes.
La religión cristiana -que en todo el mundo tiene tres
ramas principales: iglesia católica, iglesia ortodoxa (en Europa Oriental) e iglesias
protestantes- deriva, como la religión islámica, del judaísmo, basada en la
creencia en un dios todopoderoso, único e indivisible. En este punto coinciden
el judaísmo y el islamismo (creencia en un dios todopoderoso, único e
indivisible), mientras que el cristianismo contempla el concepto de la trinidad
(Padre, Hijo y Espíritu Santo).
Siendo el judaísmo la religión monoteísta inicial,
conserva rasgos y aspectos que en las otras dos religiones han variado o
desaparecido. Un punto importante en el judaísmo -no en el cristianismo- es el
nombre particular de Dios. El concepto genérico de Dios se expresa en la lengua
hebrea con la raíz לּ אּ (de derecha a izquierda letras ‘alef y
lámed), de la cual se derivan las palabras el
(como en Israel) o elóah, con h no muda (en hebreo antiguo elóh)
de donde sale el conocido plural elohim.
Como la lengua árabe es semítica, igual que la hebrea, tiene también la
mencionada raíz לּ אּ,
de la que viene Alláh (pronunciado al-lá) el nombre que los musulmanes dan a
Dios.
Aclaramos que en la Torá
o biblia hebrea abunda la palabra elohim,
que teniendo forma plural (‘dioses’) debe entenderse como singular, pero su
forma singular elóh aparece muy rara
vez, por ejemplo en el libro de Job.
Hemos mencionado que la Biblia original hebrea tiene una
denominación genérica de Dios (que
puede ser El o Elohim) y un nombre propio de Dios, que las traducciones a otros
idiomas transcriben como Jehová o Yavé, que están muy alejadas de lo que
se lee en la Torá. En este libro el nombre propio de Dios se expresa con
cuatro letras consonánticas, el llamado tetragrámaton: ה
ו ה י
(de derecha a izquierda yod, he, waw, he). Debe notarse que la pronunciación de la tercera
letra es waw (como "uau") y no vav como ahora dicen los judíos. Esto se
sabe porque en muchas familias de lenguas -lenguas semíticas, lenguas
neolatinas, quechua, etc.- el diptongo aw
(no av, con pronunciación labiodental
como el inglés vote, vice, etc.) se
transforma en o. En lenguas semíticas
la palabra que significa ‘estrella’ tiene las consonantes KWKB; es kawkaba en árabe y kokab en hebreo (aunque los judíos escriben esto con dos k, pronuncian kojav); el nombre de la Biblia hebrea es en árabe Tawráh y en hebreo Toráh. Esto pasa también en español: la palabra cola viene del latín vulgar coda, que a su vez deriva del latín
culto cauda; de igual manera, oro viene del latín aurum. Sirva esto para aclarar que la letra semítica waw (común a los alfabetos árabe y
hebreo) se pronuncia vocálicamente "uau", no "vav".
Nombre secreto
En la Toráh el tetragrámaton (ה ו ה
י) aparece innumerables veces, pero
cuando los judíos durante sus rezos encuentran la palabra en el libro o rollo1
no la pronuncian, en vez de decir "Yehová", "Yavé" o algo parecido dicen
"Adonay" (‘Mi Señor’); en otras circunstancias -que no sea en ceremonias
religiosas- dicen "Hashem" (‘El nombre’). Esto porque consideran que es algo
muy sagrado y que no debe pronunciarse; los rabinos conocen ese nombre pero por
las razones expuestas no lo dicen en público.
Revelación
Muchas personas, incluyendo especialistas en las Sagradas
Escrituras, han tratado de explicar cuál es el nombre propio de Dios2
representado en el tetragrámaton (ה ו
ה י); unos dicen que es "Jehová", otros que es "Yavé".
Sin embargo, desde el momento en que proponen pronunciaciones con el sonido
representado por la letra v
(labiodental, como en inglés), están en error, porque -como hemos señalado- en
hebreo antiguo, como en árabe, la letra waw
(ו) no tenía esa pronunciación
consonántica ("vav") que le dan los judíos modernos, sino que era más bien
cercana a una emisión vocálica ("uau"). Aparte de especialistas, muchos
aficionados o místicos también han dicho su palabra sobre el nombre de Dios,
pero sin acertar.
Después de muchos siglos, con los medios de comunicación
modernos, surge alguien que con fundamentación lingüística, con conocimiento
del hebreo antiguo, da una explicación confiable. En el sitio de internet
Youtube3, en inglés, en siete videos, basándose en un profundo y
extenso conocimiento del hebreo antiguo, se aclara el misterio. Además de
desvelar el enigma, cita pasajes del antiguo testamento en los que se dice que
el nombre propio de Dios debe proclamarse, algo contrario al pensamiento de los
judíos, que por todos los medios evitan pronunciar el nombre sagrado. En el
vídeo se hace notar que en el Nuevo Testamento, escrito en griego, no se emplea
el nombre sagrado que Jesús, siendo judío, sí pronunciaba al hablar en hebreo o
arameo.
Pistas seguras
Siendo este un tema que puede extenderse mucho, seremos
sintéticos. a) queda descartada la lectura "Adonay" por el tetragrámaton (ה ו ה
י); b) se siguen pistas que llevan a
la pronunciación del nombre, partiendo, por ejemplo, de la conocida palabra
"aleluya", que en hebreo es hal-lelu-yah
(הללו־יה) ‘alabad a Yah’ (forma abreviada
del nombre sagrado); c) se toma en cuenta nombres propios que contienen el
nombre sagrado, como Jeremías, Isaías
y Netanyahu4 (Yirmeyahu,
Yesha‘yahu y Netanyahu en hebreo); d) se desprende con seguridad que la
terminación de los tres mencionados nombres contiene la forma algo recortada
del nombre representado por el tetragrámaton.
Observemos lo siguiente:
-Jeremías ירמיהו
-Isaías ישעיהו
-Netanyahu נתניהו
Hemos puesto a la derecha la escritura en hebreo de los
nombres que están a la izquierda, y notamos, sin saber nada de hebreo, que los
tres nombres -que se leen de derecha a izquierda- terminan en las letras יהו, que constituyen una sucesión
cercanísima a יהוה, el tetragrámaton, que representa
el nombre sagrado. A partir de la terminación -yahu (יהו), que está en esos tres nombres5,
el expositor explica que el nombre completo que representa el tetragrámaton (ה ו ה
י) es Yahuwa (o Yahuwá), con la
he final muda, que es mucho más
convincente que "Jehová" y "Yavé", alejadísimas de la pronunciación en hebreo.
Como en hebreo muchas palabras con a
final acentuadas son del género femenino, conviene explicar que hay nombres
masculinos que tienen esa vocal acentuada, como Yehudá (en español Judá o
Judas), que es muy común entre los
judíos; por ejemplo el promotor del renacimiento de la lengua hebrea fue Eliezer ben Yehudá (Eliezer hijo de
Judá).
Para concluir con los nombres, es necesario señalar que
el nombre de Jesús, Cristo o Jesucristo es en hebreo Yeshúa (ישוע)6, el cual es diferente del de Josué (יהושע). Como puede notarse (siempre leyendo de derecha a
izquierda), las letras hebreas iniciales de Josué son יהו, que contienen el nombre sagrado en
forma abreviada. Cayendo en la especulación algunos relacionan los nombres
Josué y Jesús, pero es evidente que se trata de nombres bíblicos diferentes, correspondientes
a personas diferentes.
___________________
1 En las sinagogas es normal que la Torá que utilizan los
sacerdotes sea no un libro sino un rollo con mangos en sus extremos, que permiten
enrollar y desenrollar.
2 Así como las personas tienen un nombre propio,
particular (Carlos, Juan, María, Carmen, etc.),
Dios, según la creencia religiosa monoteísta, también lo tiene.
3 Ver en http://www.youtube.com/watch?v=zkyEEhaJrFw
("Ha’shem revealed", esto es, ‘El Nombre revelado’).
4 Apellido del actual primer ministro de Israel, Benjamin
Netanyahu (Binyamín Netanyahu en
hebreo).
5 Hay muchos nombres hebreos que terminan en -yahu ) ו ה י), como el del profeta Elías (en
hebreo Eliyahu אליהו, nótese la terminación יהו, que
representa -yahu).
6 En hebreo antiguo, antes del nacimiento de Jesús, la
pronunciación era Yeshú‘, con una consonante final gutural que obligó a los
hablantes a insertar una "a". Esto ocurrió también con la palabra hebrea mashíaj (משיח), que significa ‘ungido’, y de la
cual deriva el nombre Mesías, con que se suele denominar a Jesús. Pues bien,
esta palabra en hebreo antiguo se pronunciaba mashij. Algunas personas que saben hebreo y no son partidarias de
Jesús, intencional y maliciosamente dicen Yeshu
en vez de Yeshúa, entendiendo que Yeshu (ישו,no ישוע) son las siglas de una expresión
contraria a Jesús.

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interesante