Miles de marroquíes invadieron el territorio español africano de Ceuta este jueves 30 de julio. La mayoría son hombres jóvenes fornidos, aunque hay adultos y familias enteras con hijos menores. La irrupción de los invasores deja al menos 15 muertos.
RTVE indica que en los últimos diez días ya habían invadido unos 2,000 migrantes la ciudad autónoma. Los sujetos eran transportados cerca de la frontera en camiones repletos de ellos.
Para afrontar la crisis el Gobierno de Pedro Sánchez ha desplegado a las Fuerzas Armadas para mantener la seguridad en las ciudad.
“El Gobierno de España está volcado en dar una respuesta inmediata a la situación en Ceuta”, ha escrito el jefe del Ejecutivo en su cuenta de X, agregando que movilizan “todos los recursos necesarios, trabajando con las autoridades marroquíes e internacionales, y preparando las medidas necesarias para recuperar la normalidad lo antes posible”.
El Gobierno ha acordado con Marruecos la entrega inmediata de los migrantes ilegales, pero continúan llegando a nado.
El Gobierno de Marruecos ha usado gases lacrimógenos y cañones de agua en la frontera para disuadir a las multitudes que buscaban huir a España, aunque estos esfuerzos parecen una puesta en escena simulando actuar, pero dejando que fluyan a fastidiar a España, pues los marroquíes son musulmanes, religión que desprecia a los cristianos y se dan muchos delitos contra los europeos que los acogen, como violaciones, asesinatos y atentados terroristas.
El Ejecutivo ceutí, del PP, reportó el desborde de los recursos humanitarios y había pedido al Gobierno central declarar la “emergencia nacional” y que tome el “mando único”, solicitd denegada porque la ley no contempla los flujos migratorios como un riesgo del Sistema Nacional de Protección Civil.
La Junta de Portavoces de la Asamblea de Ceuta y partidos como el PSOE y Vox urgieron al cierre de la frontera y el despliegue del ejército
En tanto, en Melilla se ha cerrado la frontera para contener a cientos de migrantes que querían cruzar.
