Por Juan Sheput
Es motivador que la Política esté recuperando su sitial gracias a dos mujeres. El debate de ayer, luego de muchos años, ha permitido ver cómo dos estrategias, políticas, defendían puntos de vista, desde la política. Lo que no han podido hacer otros, desde hace muchos años, se logró ayer entre Lourdes Flores y Susana Villarán.
Lo importante, desde mi punto de vista, es que hay al fin un debate ideológico, con estrategia y propuestas. Eso se estaba convirtiendo en algo imposible en el Perú, por obra y gracia del fujimontesinismo y la secuela que se arrastra con el aprismo. Polemizar significaba prepararse para la respuesta grotesca o vulgar, para la distorsión o la tergiversación, para el ataque por encargo como fruto de la aceitada o la mermelada. El Perú requiere debates, polémicas, enfrentar posiciones. Esa es la forma de mejorar la calidad de las políticas públicas.
Luego de unas horas del debate sigo creyendo que Lourdes Flores lo ganó. Y ahora sí, con el enfriamiento que sobreviene al paso de los minutos, se puede asegurar que no servirá de mucho para el resultado definitivo. La incertidumbre sobre el resultado final es mayor ante la diversidad de encuestas, márgenes y tendencias. Sin embargo de lo que podemos estar seguros es que es una buena noticia para el país este retorno de la Política.
Y cuando escribo de la Política, no me refiero a la menuda que se puede ver en estos días en el Congreso, por ejemplo, sino a la gran Política, la que tiene en la ideología el factor de cohesión necesario para lograr la coherencia entre actitudes y propuestas.
