La Policía de Carreteras de Lima Centro ordenó hoy jueves 5 de marzo, desde las 00:20 horas, el cierre total de la Carretera Central debido a que, por las prolongadas lluvias, ocurrieron derrumbes de rocas y tierra a la altura del kilómetro 53, en el sector de Tornamesa, distrito de San Bartolomé, provincia de Huarochirí, departamento de Lima.
La medida se dispuso por el peligro de la situación para los transportistas y pasajeros que transitan por la zona. La Carretera Central se encuentra cerrada desde el kilómetro 48, a la altura del peaje de Corcona.
La Carretera Central conecta Lima con la sierra central con las regiones de Junín, Pasco, Huancavelica y Huánuco.
Mal diseño de carreteras y diseño de la nueva Carretera Central
Pese a que en nuestro país se cobra un peaje caro y en alza constante, la incapacidad (o corrupción) de sucesivos gobiernos insiste en condenar a muchas zonas del Perú a carreteras con diseños que no corresponden al siglo actual ni a la complicada geografía ni a los fenómenos normales que van desde huaicos, granizadas y lluvias hasta caída de roca, tierra y lodo.
Con un país donde los Andes dominan, las carreteras deberían contar con un margen de espacio a los lados de las carreteras, de modo que los derrumbes y deslizamientos, que no sólo podrían ocurrir por lluvias, sino por terremotos, tendrían un efecto mucho menos pernicioso. Esto en especial en tramos donde para construir la carretera se ha dinamitado cerros y la vía pasa al lado de laderas con pendientes abruptas, algunas de las cuales lo son tanto que parecen paredes.
Curvas estrechas y borde de abismos
La falta de previsión del ministerio de Transportes, así como su indolencia, no obligan a las empresas a construir pistas anchas en las curvas, en especial al borde de los precipicios, que permitan, a los choferes maniobras difíciles, nada se hace y los vehículos continúan exponiéndose a una mayor probabilidad de accidentes en estas vías.
Es más barato construir vías estrechas evitándose con ello el trabajo de reducir el área de cerros, pero sale más caro el costo en vidas humanas. Las vías deben tener más espacio a los lados, en especial en las curvas y con mucho mayor razón en las curvas de abismos.
En el caso de esta carretera de más de un siglo hay carriles de ida y vuelta, pero en otros lugares esa división no disponible aumenta la posibilidad de accidentes.
Toda esta falta de previsión en los proyectos y ejecución de obras no sólo es incapacidad sino también corrupción, enquistada en el Estado desde el gobierno del delincuente Alberto Fujimori, que impidió que la construcción de carreteras siga a cargo del Ejército y desde entonces comenzaron a instalarse organizaciones criminales como Odebrecht, OAS, “el Club de la Construcción” y ahora las mafias chinas.
Antes de Fujimori se construyeron muchas carreteras hasta el gobierno de Fernando Belaunde, que ejecutó grandes obras como la Marginal de la Selva, todo realizado por el Ejército, que con ello mantenía un entrenamiento muy importante para tener listos personal y maquinaria en caso de desastre o guerra. La corrupción nos quitó esto con el capítulo económico de la Constitución de Fujimori, que colocó al Estado en un simple rol de subsidiaridad, mientras los paìses de primer mundo permiten estas y otras actividades empresariales estratégicas a sus estados.
La visión limitada de país de sucesivos gobiernos, que llegaron a saciar sus apetitos en lugar de buscar el desarrollo y bien común, es la causa de esta situación. ¿El proyecto de nueva Carretera Central ha considerado los aspectos de distancia de la vía a los cerros y en las curvas, sobre todo de abismos?
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