Siempre protagonizando en todo lo que es sucio, el partido de Keiko Fujimori, alias “señora K” con congresistas cómplices, encabezados por el impresentable Fernando Rospigliosi, protegieron al presidente de la república encargado, José Jerí, ante las seis mociones de censura contra el mandatario presentadas en respuesta al escándalo de las reuniones clandestinas de Jerí, quien encubriendo su físico acudió a citas con un cuestionado empresario chino que es proveedor del Estado.
Pese a ser los responsables de la ola de criminalidad (al respaldar la entrada sin control de venezolanos y promulgar leyes en favor del delito), Fujimori sus aliados cogieron de pretexto la delincuencia incontrolada para blindar las apestosas acciones de Jerí.
“Se necesita orden, no más caos”, proclama un comunicado de Fuerza Popular, indicando que admite que las explicaciones de Jerí siguen “generando dudas” sobre los hechos divulgados.
“Perú sigue enfrentando el monstruo de la inseguridad y la pobreza ha seguido avanzando (…) Los ciudadanos nos piden a los políticos que dejemos las peleas inútiles y pongamos el foco en lo importante: ordenar el país”, manifestaron en el comunicado burlándose de la ciudadanía pues ellos no enfrentan al monstruo de la inseguridad y la pobreza sino que lo atizan como hicieron al promulgar leyes pro crimen y al confabularse con Dina Boluarte respalndando a sus ineptos ministros del Interior y ahora protegiendo a Jerí, que lo único que hace es tomarse fotos ante la ola de crimen.
Los fujimoristas aducen que quienes han presentado las mociones de censura se mueven por “cálculo electoral” y que ellos no se sumarán “al coro desestabilizador de siempre”, formado, a su juicio, por comunistas y a aquellos a los define como izquierda caviar y ahora también “moralistas de derecha”.
El esperpento Rospigliosi se rehusó convocar un pleno extraordinario para dichas mociones en tiempo de receso parlamentario hasta marzo. Este sujeto admite que los encuentros de Jerí fuera de agenda fueron incorrectos, pero para él eso no es suficiente para una censura. Como sesabe, la ley peruana obliga a registrar todas las reuniones de los mandatarios, lo cual no solo que no hiz Jerí, sino que usó capucha y lentes de sol intentando encubrir su identidad.
Sobre su conducta, Jerí se aferra al cargo y el miércoles negó ante la comisión de fiscalización del Congreso haber hecho algo ilegal, descartando renunciar.
El escándalo de Jerí gira en torno a los encuentros que mantuvo con el empresario chino Zhihua Yang, proveedor del Estado, y otra reunión clandestina en un local clausurado de este empresario, donde participó otro chino procesado por tráfico ilegal de madera. Además están registradas visitas Zhihua realizó a Palacio de Gobierno entre el 26 de diciembre y el 6 de enero.
