por Herbert Mujica Rojas
Con el entusiasmo a las derechas que caracteriza al presidente Alan García ha enunciado la necesidad de una figura concertadora para que dirija la gran tarea en pro de los damnificados del sismo en Ica. Entre los candidatos (¡no se ría, amigo lector, en Perú cualquier cosa ocurre!) está ese pro-hombre de cualidades inefables y que es un símbolo a imitar por los empresarios del Perú: San Dionisio Romero Seminario, el banquero de los banqueros. La versión, from the horse’s mouth, no haría sino cerrar una brecha histórica que se remonta al primer desgobierno de García Pérez.
Curioso país en que las cuitas tribales, de parroquia pequeña, de covacha minúscula, entre personalidades, dictan la vida de 26 millones de habitantes sin proyecto nacional, aguantadores de empresas forajidas que, como Telefónica, yugulan apenas producido el sismo, la comunicación total y enmudecen a la nación, y nadie puede hacer nada porque todos los ministerios están al servicio de las transnacionales y a favor de las concesiones y privatizaciones porque éstas traen capital, tecnología, modernidad. Algo así como los espejitos que mostraban los conquistadores a los regnícolas, produciendo asombro, destello e idolatrías hasta hoy en el alma colectiva y popular. Es decir, se habría cerrado el ciclo de aparente enemistad entre el carismático banquero de los banqueros, San Dionisio, y el hoy nuevamente mandatario Alan García. Los ochentas se enterrarían en los 2000, en nombre del lucro criminal y lava-rostro que se emprendería desde las alturas, para forjar la gran concertación, el Perú de todas las sangres (azules y dolarizadas), de las que el pueblo sólo forma parte literaria y para el discurso, porque sigue aherrojado a un sistema en que son pobres porque así deben serlo y otros son ricos porque son los Mesías que la historia propone.
No extrañe pues que en las próximas horas se consagre a San Dionisio Romero Seminario como el gran concertador que el Perú necesita. O que cualquiera de sus esbirros haga ese papel y éste se reserve, como hoy, como siempre, el puesto inobjetable de gran titiretero de esta república bananera con hombres acostumbrados a estar de rodillas y a hacer según el monto de dólares puestos a su disposición. ¡Impresionante por fétido el acervo de sorpresas de esta caja de Pandora chola!
¡Atentos a la historia; las tribunas aplauden lo que suena bien! ¡Ataquemos al poder; el gobierno lo tiene cualquiera! ¡Hay que romper el pacto infame y tácito de hablar a media voz! ¡Sólo el talento salvará al Perú! Lea www.redvoltaire.net hcmujica.blogspot.com Skype: hmujica
