Franja que abarca las posibles áreas de caída del observatorio Swif o sus restos según Aerospace
El observatorio Swift de la NASA, máquina de 1.5 toneladas, caerá a la Tierra en los próximos días en algún lugar cercano a la línea ecuatorial, que comprende también al Perú.
El aparato tiene cerca de 22 años observando estallidos de rayos gamma, pero carece de un sistema que dirija su trayectoria a la Tierra a algún lugar donde no cause daños.
Mientras se desploma a la Tierra, el Swift será visto como una bola de fuego
Ahora, se espera que vuelva a entrar en la atmósfera terrestre en los próximos días, generando una bola de fuego que podría ser visible incluso a plena luz del día, con una magnitud de -8 a -10, señala Space Weather.
El Centro de Preparación Operativa para el Clima Espacial de la NASA (Space Weather Operational Readiness Development Center) estima que la caída ocurrirá el 3 de noviembre a las 16:18 UTC, con un margen de +/- 12 horas.
The Aerospace Corporation señala el 4 de noviembre a las 09:30 UTC, con un margen de +/- 26 horas. Esta diferencia de cálculos se presenta debido a que las caídas no controladas son difíciles de predecir con exactitud, y la órbita está decayendo rápidamente. Solo en las últimas horas se sabrá con certeza cuándo y dónde acaecerá.
Hawái, Puerto Rico y el sur de México se encuentran dentro de la zona potencial de reentrada. La órbita de Swift tiene una inclinación de 21 grados respecto al ecuador, por lo que cualquier resto solo podría caer entre las latitudes 21° N y 21° S. Dado que gran parte de esa franja corresponde al océano, lo más probable es que los restos caigan en el mar sin causar daños.
La mayor parte de Swift se desintegrará durante la reentrada. Sin embargo, según el científico jefe Brad Cenko, algunos fragmentos de tungsteno y los espejos del observatorio podrían sobrevivir.
La NASA intentó salvar a Swift. En julio, la empresa Katalyst Space lanzó una nave robótica llamada LINK con el objetivo de encontrarse con Swift y elevar su órbita, pero la misión fracasó.
La actividad solar provocó la expansión de las capas superiores de la atmósfera terrestre, lo que aceleró el descenso de Swift más de lo previsto.
