Carreteras: no aumentaron en calidad ni en cantidad
Por Humberto Campodónico
El debate sobre las muertes en las carreteras ha dado lugar a múltiples explicaciones. Hay quienes critican el Plan Tolerancia Cero, otros acusan a los choferes por su conducta temeraria e imprudente. También se critica la inoperancia policial, el aumento de los buses informales, así como la necesidad de un mayor involucramiento de los ciudadanos para frenar este cáncer carretero.
| 2002 | 2008 (mayo) | Variación (mayo 2008-2007) | |
| Vehículos pesados | 100 | 128 | 96.% |
| Vehículos pesados (3 a 7 ejes) | 100 | 157.9 | 14.2% |
| Vehículos ligeros | 100 | 118 | 17% |
| Variación | 100 | 123.4 | 12.7% |
Según el INEI, el índice de flujo vehicular subió de 100 en el 2002 a 123 a mayo del 2008. Los vehículos pesados crecieron por encima del promedio, llegando a 128 en mayo del 2008. Dentro de esta categoría, los vehículos pesados de 3 a 7 ejes (donde se encuentran casi todos los ómnibus y camiones) tuvieron un aumento espectacular, llegando a 158 en mayo del 2008 (58% de aumento).
Sin embargo, la red vial nacional no ha aumentado en la misma proporción, lo que quiere decir que hay más vehículos circulando por las carreteras existentes. A esto se suma que las inversiones en mantenimiento están por debajo de lo requerido. Según José Luis Bonifaz, de la Universidad del Pacífico, se necesitarían US$ 187 millones anuales, pero solo se invierten US$ 69 millones, lo que nos da un déficit anual de 118 millones (Competitividad e Infraestructura y Servicios Terrestres).
Lo peor es que las carreteras se deterioran y el costo de reconstruirlas es muy superior al del mantenimiento no realizado. Además, se generan importantes sobrecostos para los usuarios, estimados en US$ 187 millones anuales para todas las carreteras del Perú (Universidad del Pacífico, Sobrecosto para los peruanos por falta de infraestructura).
La solución es obvia: se necesita mayor inversión en el sector. El estudio de la U. del Pacífico dice que una alternativa es que el Impuesto Selectivo al Consumo por Gasolina y Diésel 2 se aplique efectivamente al sector transportes en lugar de alimentar la Caja Fiscal. Sea lo que fuere, la inversión en infraestructura debe aumentar y no caer.
Otra alternativa incluye la participación privada, siempre y cuando se cambie la modalidad de los contratos. Un estudio de Lincoln Flor y Óscar Rojas (¿Existe regulación por incentivos en las concesiones viales?, Revista de la Competencia y Propiedad Intelectual), dice que en los contratos de concesión actuales, la tarifa para el privado es una indexación anual del peaje máximo en base a la inflación y el tipo de cambio.
O sea que se asume una productividad cero (0), a pesar de la demanda creciente que hemos visto. Así, a diferencia de lo que sucede, por ejemplo, con Telefónica (donde la ganancia de productividad se traslada al público vía rebaja de la tarifa), esto no pasa en las carreteras y todo el aumento de los ingresos queda en los bolsillos del concesionario.
Para terminar: no existen autopistas de dos vías en los tramos de mayor flujo, lo que evitaría accidentes. Lo peor: la concesión Pucusana – Ica estipula que la autopista a Pisco no estará antes del 2012 y solo llegará a Ica en el 2022. De su lado, la autopista Huacho-Pativilca no avanza porque el Estado no cumple con la necesaria expropiación de predios; mientras tanto, la concesionaria cobra sus peajes "religiosamente". Con esas carreteras, y sus trágicas muertes, ¿somos los mejores de América Latina? Por favor.
Nota: Por error, en el artículo "Alan escucha, la leche no se toca" (publicado el miércoles 6 de agosto), dijimos que el estudio "Las pérdidas en el camino" de Alcázar, López y Wachtenheim había sido elaborado por Apoyo y no por GRADE, como corresponde. Pedimos disculpas.
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