Jorge Manco Zaconetti
Cuando era un joven estudiante de economía en la UNMSM, uno de los primeros libros que estudié fue el libro del investigador norteamericano Paul Baran “Economía Política del Crecimiento”, cuya primera edición en inglés data de 1957. Lo recuerdo ahora por la importancia del tema central sobre los estudios sobre el desarrollo y subdesarrollo de los países.
La importancia del crecimiento económico con redistribución del excedente económico, para obtener un mayor bienestar social.
Ha pasado el tiempo y nuestro país en ese período ha experimentado una serie de modelos y políticas económicas desde el liberalismo extremo de los años cincuenta del siglo pasado con dictaduras como la de Manuel Odría (1948/1956), al estatismo económico nacionalista con el gobierno militar del general Velasco Alvarado 1968/1975, transitandopor el populismo irresponsable del primer gobierno de Alan García (1986/1990), para volver la neoliberalismo con corrupción de los gobiernos del 1992 al presente, amparados en la Constitución de Fujimori de 1993.
En especial Paul Baran ponía el énfasis en la categoría del excedente económico, como la diferencia entre la producción y el consumo de un país. Somos un país donde la riqueza se concentra en una minoría privilegiada, en especial en un modelo económico productor de materias primas, básicamente en los sectores de la minería, gas, pesca y agroexportación, con un pobre valor agregado.

Paul Baran Identificaba el excedente real existente, el excedente potencial que podría obtenerse en el marco de una economía capitalista y el excedente planificado propio de una economía socialista que el autor antepone al capitalismo de la época.
Creo que su obra debe ser revalorada, en el sentido que en países como el Perú, el excedente real y potencial producto de un modelo intensivo en la producción de materias primas, nos condena al atraso y pobreza, por la predominancia de instituciones políticas y económicas extractivistas, en el sentido definido por los economistas Daron Acemoglu y James Robinson, en su ya clásico libro “Por qué Fracasan los Países”.
Tanto el excedente real y potencial, el obtenido y el que se podría obtener refuerza la concentración de la riqueza en grupos privilegiados, sean estos empresas transnacionales o Grupos de Poder local, que se apropian de los beneficios del crecimiento económico mediante una serie de mecanismos, en especial por un marco tributario permisivo, los bajos costos de producción en especial de los salarios, mínimos costos ambientales y sobre todo una creciente corrupción en los negocios con el Estado, al margen de las economía ilegales, donde todos miran de costado.
Si bien es cierto la producción de materias primas en sí misma no nos condena al atraso y a la pobreza, todo depende de la vigencia de instituciones políticas y económicas inclusivas, con una real democracia, políticas abiertas al mercado, con una distribución de la riqueza, fomento de la ciencia y tecnología y una mínima corrupción gracias a la transparencia en los negocios públicos, con una real libertad de expresión.

En tal sentido se exponen los casos de países como Australia y Noruega que ocupan los primeros lugares en el Índice de Desarrollo Humano (IDH). Donde Australia el país de los canguros en 2024 ocupaba el puesto trece a nivel internacional con un valor de la producción (PBI) de US $ 1.7 billones de dólares con una población de 27 casi millones de habitantes, es decir el PBI per cápita era de US$ 64 mil dólares, y sus exportaciones mayoritariamente estaban constituidas por materias primas (cobre, hierro, hidrocarburos principalmente) en un porcentaje superior al 73 %, la exportación de alimentos era del 11.4% y las manufacturas apenas eran del 7.5 %.
En el caso del país nórdico de Noruega para 2024 el valor del PBI era de US $ 484 mil millones de dólares con una población que no superaba 5.6 millones de habitantes lo que determinaba un altísimo PBI per cápita del orden de los US $ 86 mil dólares anuales.
Constituyendo el grueso de sus exportaciones las de hidrocarburos y combustibles. con una participación del 79%, petróleo y gas con empresas del estado que sumadas a las exportaciones de minerales y metales 4.1% más del 83% eran materias primas.
Es decir, la participación mayoritaria en las exportaciones de Australia y Noruega conformadas básicamente con materias primas se asemejan al de un país latinoamericano como Chile o Perú. Por ello cabe preguntarse ¿dónde está la diferencia con nuestros países?

En principio la diferencia, al margen de los orígenes históricos, geográficos, poblacionales de cada país radica en la vigencia de instituciones políticas y económicas inclusivas en Australia y Noruega, donde el Estado recauda los suficientes recursos para enfrentar positivamente las necesidades de su población.
En aquellos países la presión tributaria resulta superior al 35 % del PBI, mientras en el Perú promedia el 16 %, por ello el estado peruano no tiene los recursos suficientes para resolver las necesidades de salud, educación, infraestructura y sobre todo brindar la seguridad a sus ciudadanos.
Mientras en nuestro país hay ciudadanos de primera clase, el racismo y la discriminación determina la existencia de peruanos de segunda y tercera categoría. Por ello en nuestro país la ciudadanía y la igualdad es un problema por resolver a pesar de la independencia formal alcanzada en las diferentes constituciones que hemos tenido desde 1823 hasta la vigente de 1993. Ypensamos que una nueva constitución, con una Asamblea Constituyente sería la solución a los viejos problemas de la sociedad peruana.
UNA VIEJA RECETA
Aprovechando los cambios producto de la crisis política, el Ministerio de Energía y Minas ha dado luz verde al proyecto minero de cobre “Tía María” , necesario para la transnacional mexicana Southern Perú Copper Corporation (SPCC), del Grupo México, que desde 1999 está en nuestro país asumiendo las operaciones de las unidades de Toquepala (Tacna) y Cuajone (Moquegua), ante el retiro de los capitales norteamericanos.

Es más, es la única empresa con operaciones integradas, con un mayor valor agregado gracias al tratamiento de los concentrados de cobre en la fundición y refinería de Ilo (Moquegua). Así, de tal manera SPCC obtiene cátodos y alambrón de cobre con un 99.9 % de pureza que se exporta en gran parte a la República Popular China, que es también un importante productor del metal rojo. Es más, gracias a las actividades de fundición y refino que fue una inversión realizada por el estado peruano en el gobierno de Juan Velasco Alvarado, y privatizada a vil precio durante el gobierno de Alberto Fujimori, la SPCC al margen del cobre fino, obtiene importantes volúmenes de oro, plata, molibdeno y ácido sulfúrico. Es más, con tales subproductos paga las remuneraciones de sus trabajadores, obreros, empleados, funcionarios, gerentes y del propio presidente del directorio.
En verdad, el proyecto “Tía María” ubicado en la cabecera de la cuenca del valle de Tambo, con más de 14 mil hectáreas pone en cuestión la convivencia de las actividades mineras y la actividad agrícola, relación que debiera ser resuelta con la tecnología y con el máximo cuidado del ambiente sobre todo de los vientos. En todo Caso, para SPCC se trata de producir 120 mil toneladas de cobre adicionales que serán tratadas en la refinería de Ilo. Con ello la transnacional mexicana ha de superar a partir del 2027 las 500 mil toneladas de cobre fino.
En verdad, con los precios del cobre por encima de los US $ 4.65 dólares la libra las empresas cupríferas están obteniendo utilidades extraordinarias que debieran ser compartidas con la población del entorno, y el Estado peruano. En el caso de Tía María con los productores agrarios del Valle del Tambo, con inversiones sociales no deducibles, como la construcción de la represa de Tambo Viejo, inversiones en salud, educación, en mejoramiento de las técnicas agrarias para elevar la productividad agrícola del valle.

La convivencia de la minería y la agricultura es posible siempre y cuando se redistribuya el excedente económico con justicia favoreciendo en primer lugar a la población del entorno social. De ser realidad el proyecto de “Tía María” tendrá un efecto gatillo con otros proyectos de cobre en el sur peruano como Zafranal, Los Quechuas entre otros. El Perú debe aprovechar esta coyuntura internacional de los altos precios del cobre, oro, plata para aumentar los recursos fiscales con equidad.
Diario Uno, 25,10.2025
