Jhon Valdiglesias Oviedo*
La reciente firma del Acuerdo Integral de Asociación Económica (CEPA) entre Perú e Indonesia marca un hito estratégico para el comercio exterior peruano y representa una de las oportunidades más relevantes de la última década para el crecimiento económico del país. El acuerdo, suscrito en Yakarta durante la visita oficial de la presidenta Dina Boluarte, permitirá que el 56% de las exportaciones peruanas ingresen de forma inmediata al mercado indonesio sin aranceles, con una proyección de cobertura del 86% en los próximos diez años.
Este tratado beneficia principalmente a los sectores agrícola, minero y textil, e incluye productos clave como cacao, arándanos, paltas, café, mangos, zinc y confecciones. Para los exportadores y empresarios nacionales, representa una plataforma preferencial que permitirá ampliar mercados, aumentar el empleo en sectores productivos y consolidar la presencia de Perú en el dinámico mercado asiático. En 2024, el comercio bilateral con Indonesia alcanzó los 646 millones de dólares, y las expectativas para los años siguientes son aún más ambiciosas.
No obstante, si bien estos acuerdos abren puertas a una mayor generación de riqueza, el reto mayor está en cómo esta riqueza se convierte en verdadero desarrollo. La política económica no puede detenerse en la apertura comercial y los beneficios empresariales. Es necesario que estas oportunidades se traduzcan en inversión pública sostenida en infraestructura nacional, salud, educación y conectividad, especialmente en las regiones que tradicionalmente han estado marginadas del crecimiento económico.
Solo mediante un enfoque integral de desarrollo será posible que los frutos del comercio internacional lleguen realmente a todos los peruanos. La creación de empleo formal, la mejora en los servicios públicos y el fortalecimiento del capital humano deben ser prioridades paralelas al fomento exportador. Transformar riqueza en bienestar y oportunidades es el verdadero desafío.
El CEPA con Indonesia, así como otros tratados comerciales firmados en los últimos años, deben ser vistos no solo como mecanismos de apertura, sino como instrumentos estratégicos para reducir desigualdades, cerrar brechas y construir un país más equitativo y competitivo. La integración internacional debe ir de la mano con una política económica interna que ponga al ciudadano en el centro del desarrollo. Solo así, el éxito de las exportaciones se reflejará en la vida cotidiana de millones de peruanos.
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* Investigador del Centro de Estudios Asiáticos de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos (CEAS). Doctor en Economía Internacional por la Universidad de Economía y Negocios Internacionales (UIBE), China. Máster en Estudios Asia-Pacífico con especialización en China por la Universidad Nacional Chengchi (NCCU), Taiwán.
