Jhon Valdiglesias Oviedo*
El mundo continúa en una fase de tensiones comerciales y reacomodo geopolítico. Con el regreso de Donald Trump a la Casa Blanca, se han anunciado nuevos aranceles que vuelven a agitar el sistema global de comercio. Esta política proteccionista, aunque dirigida principalmente a economías como China o México, tiene efectos secundarios que alcanzan a países como el Perú, que ha basado buena parte de su crecimiento en la apertura comercial.
Pero lo que está ocurriendo va más allá de medidas arancelarias aisladas. Estamos ante un cambio estructural del orden mundial: bloques económicos más cerrados, menor dependencia estratégica entre potencias, cadenas de valor fragmentadas y una economía internacional cada vez más imprevisible. En este escenario incierto, Perú no puede darse el lujo de la pasividad.
La respuesta no debe ser solo técnica, sino estratégica. El país necesita adaptarse a una realidad donde los cambios globales serán cada vez más frecuentes. Esto implica acelerar la diversificación productiva, fortalecer la institucionalidad económica, consolidar alianzas comerciales existentes y construir nuevas relaciones más allá de los mercados tradicionales.
La reciente ola de aranceles es una señal de advertencia, no solo para los exportadores, sino para toda la estructura productiva y política del país. Si no se actúa con visión, podemos quedar rezagados en el nuevo orden económico. Pero si se responde con inteligencia, Perú puede salir no solo ileso, sino fortalecido.
Tenemos recursos, tratados comerciales, talento humano y una ubicación geográfica estratégica. Lo que necesitamos ahora es cohesión interna. Frente a un entorno internacional inestable, la unidad nacional no es un ideal romántico, sino una necesidad práctica. Solo un país alineado en objetivos comunes —Estado, sector privado, academia y sociedad— podrá afrontar con éxito los embates del nuevo orden.
La incertidumbre global no se irá pronto. Las reglas seguirán cambiando. Pero si Perú actúa con madurez y sentido de oportunidad, puede no solo adaptarse, sino prosperar. En vez de temer al cambio, debemos prepararnos para navegarlo con rumbo firme y en conjunto. El momento exige menos reacción y más visión. Y sobre todo, exige unidad.
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* Investigador del Centro de Estudios Asiáticos de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos (CEAS). Doctor en Economía Internacional por la Universidad de Economía y Negocios Internacionales (UIBE), China. Máster en Estudios Asia-Pacífico con especialización en China por la Universidad Nacional Chengchi (NCCU), Taiwán.
