Jorge Manco Zaconetti
El conflicto en el Oriente Medio tiende agravarse en extensión y profundidad demostrando una vez más el carácter estratégico de los hidrocarburos tales como el petróleo crudo, el gas natural y los líquidos de gas natural (LGN), que en más del 20 por ciento de la producción mundial atraviesan el Estrecho de Ormuz un territorio controlado por la República Islámica de Irán, la antigua Persia cuna de civilizaciones con más de 5,000 años de historia.
Ante la agresión del Estado sionista de Israel y de las fuerzas armadas de los Estados Unidos la respuesta militar de la República Islámica de Irán ha sido contratacar a las bases militares norteamericanas distribuidas en el Oriente Medio, tales como Arabia Saudita, Qatar, Kuwait, Emiratos Árabes llegando hasta Chipre, generalizando el conflicto en una región petrolera por excelencia. En la extensión del conflicto se están destruyendo instalaciones petroleras, tanques de almacenamiento y refinerías, lo cual dispara el precio de los hidrocarburos y de los demás derivados tales como el diésel 2, gasolinas y gas licuado de petróleo (GLP). Ello afectará gravemente a los países importadores netos de petróleo y derivados como el Perú.
Por ello no debiera extrañar si el precio promedio del barril del crudo en 2025 según el marcador del WTI del Golfo de México fue de US $ 68 dólares el barril, el promedio del precio internacional para este año sea el doble o más. Con las consecuencias en el crecimiento de la economía mundial, la inflación de precios, los mayores costos del transporte y toda la secuela que ello significa. Nuestro país apenas produce 44 mil barriles diarios de los 300 mil barriles diarios de combustibles que consume, a pesar de los hidrocarburos de Camisea que se exportan (gas natural del lote 56 y nafta).

En verdad, los países europeos como Alemania el motor de la decadente economía europea dependía en un 60 % del gas natural de la Rusia de Putin. Desde la guerra entre Ucrania y Rusia en febrero del 2022, y las sanciones a la Federación Rusa, el boicot y las fracturas de los gaseoductos que trasladaban del crudo desde Bakú a la vieja Europa; prácticamente los países europeos conjuntamente con Japón, Corea del Sur, entre otros, dependían de los energéticos del Oriente Medio, pagando mayores precios de mercado. Ahora están en serios problemas para resolver el abastecimiento de energía sustituta.
Esta fuente dependiente de los hidrocarburos que pasaban por el Estrecho de Ormuz estará bloqueada mientras esta guerra no convencional entre Israel y los Estados Unidos contra Irán no tenga fecha de término. La economía mundial está siendo sacudida y se proyecta una crisis mayor a la de los años setenta del siglo pasado que disparó el precio del petróleo de US $ 2 dólares el barril para llegar a US $ 10 y trepar a los US $ 40 dólares el barril, algo jamás experimentado.
Se debe tener presente que Irán es un importante productor de petróleo crudo, con más de 4 millones de barriles diarios, y es también el cuarto país en relación con las reservas de hidrocarburos. Pero lo más significativo es el control militar que tiene sobre el Estrecho de Ormuz, que no tiene más de 44 kilómetros de extensión, y su bloqueo es posible a pesar del poderío naval de los Estados Unidos.
Para nuestros liberales criollos no debiera haber duda del carácter estratégico de los hidrocarburos, no solamente por ser la base de la energía comercial a pesar de la transición energética, el discurso ambientalista, sino también es un instrumento de dominación política.
Como dijeran los halcones de Washington, “quién controla el petróleo del Oriente Medio domina el mundo”.

En tal sentido, sirva de ejemplo la agresión de los Estados Unidos a la República Bolivariana de Venezuela, donde la excusa era la dictadura corrupta de Nicolás Maduro. En el fondo, en la ideología de Donald Trump, es la recuperación del petróleo que antes de la nacionalización
del petróleo explotaban las empresas transnacionales en Venezuela, que en algún momento de la historia antes del Comandante Hugo Chávez llegó a ser el quinto productor mundial de crudo con la empresa estatal PDVSA (Petróleo de Venezuela S.A.) con una producción diaria de 3 millones de barriles, con refinerías en los Estados Unidos, Europa y una de las más importantes cadenas de servicios de combustibles en Norteamérica.
Desde la geopolítica, en el marco de la pugna por la hegemonía mundial con la República Popular China, Irán es un importante proveedor de crudo del gigante asiático, y en Venezuela, el país asiático había realizado importantes préstamos a cambio del crudo venezolano. En el país llanero, en su subsuelo yacen las más importantes reservas de petróleo del mundo: más de 300 mil millones de barriles. ¡Es el botín del pirata Trump!
LA IMPORTANCIA DE PETROPERÚ
La fractura y deflagración del gas natural en el tramo troncal del Campo Malvinas (La Convención/ Cusco) a Lurín (Lima) y el cierre del ducto de los líquidos de gas natural (LGN) provenientes de los lotes 88, 56 y 57 han demostrado la precariedad y vulnerabilidad del sistema energético en nuestro país, fomentado por empresas transnacionales con la complicidad de gobiernos corruptos, con un sesgo eléctrico con el gas natural del lote 88 y para la exportación del gas natural proveniente del lote 56.

Prácticamente desde el domingo 1 de marzo hasta el sábado 14 el país experimentó una grave crisis energética por la dependencia de un solo gasoducto en los primeros 200 kilómetros de extensión. Evidentemente las empresas de generación eléctrica basadas en el uso del gas natural sufrieron las mayores consecuencias, pues tuvieron que comprar energía en el mercado “spot” de cortísimo plazo, alimentada por el diésel, y pagar más de US $ 200 dólares por un megavatio hora (MW/h) una energía a gas natural que no superaba los US $ 40 dólares antes de la crisis.
Al margen de la afectación de las empresas industriales, de los miles usuarios del Gas Natural Vehicular (GNV) y de los vehículos alimentados a GLP, debe destacarse la importancia de tener una empresa petrolera de carácter estatal, pues si no fuera por PetroPerú los precios de los combustibles se hubiesen incrementado más de lo que subieron. ¿Quién ha abastecido la Amazonía?
Antes de los años noventa del siglo pasado, cuando PetroPerú operaba como una empresa integrada con lotes de producción propios, con las refinerías de La Pampilla con una capacidad de refino de 102 mil barriles diarios, y la Refinería de Talara con 65 mil barriles diarios de capacidad, más las refinerías de Conchán, Iquitos y Pucallpa, las plantas de ventas y el gran Oleoducto Norperuano. La petrolera estatal era una empresa rentable a pesar de los subsidios ciegos del primer gobierno de Alan García, y la crisis del “modelo heterodoxo”.
En ese entonces PetroPerú estaba por encima de las empresas petroleras de nuestros vecinos de Chile (ENAP), y Colombia (ECOPETROL) que a pesar del discurso liberal, mantienen y promueven la presencia estatal en el sector de hidrocarburos, empresas que antes de los años noventa del siglo pasado estaban por debajo de PetroPerú, en producción de crudo y generación de ingresos.

Hoy ENAP de Chile (2025) a pesar que no produce más de 5,000 barriles diarios internamente para un mercado que supera los 400 mil barriles diarios de combustibles, por medio del control estatal de las refinerías modernizadas y como distribuidor mayorista obtiene ingresos de US $ 8,761 millones de dólares con utilidades operativas de US $ 1,047 millones, con un flujo o excedente de US $ 1,066 millones. Incluso en algunos años abastecía al Perú de diésel limpio y GLP.
Hoy, PetroPerú no satisface ni el 25 % del mercado de combustibles, tiene ingresos por ventas de US $ 3,439 millones, pérdidas operativas de US $ 193 millones y un pasivo total de US $ 7,844 millones donde más de US $ 5,200 es deuda de largo plazo y manejable. En este escenario de crisis mundial de la energía sería no solamente un desatino de los gobernantes apostar por su privatización. Sería algo más grave ¡Una Traición a la Patria!
Diario Uno, 21.03.2026
