1- Conocer a todos los miembros del equipo y esforzarse por saber lo máximo de las nuevas incorporaciones para poder conocer sus necesidades y hacer que se sientan lo mejor posible de manera individual y en el grupo.
2- Cohesionar al grupo, presentando a la persona que llega al equipo y explicando quién es a cada uno de los miembros y qué función tiene en la empresa. Quien está al mando debería plantear encuentros formales o informales para que todos se conozcan, aunque sea de manera virtual, y fomentar el espíritu de equipo, ya que el teletrabajo perjudica el sentimiento de pertenencia, la implicación en la empresa.
3- Asegurarse de que los trabajadores disponen de las herramientas necesarias para desarrollar su trabajo de manera óptima y ayudarlas a resolver las dudas o problemas que se puedan encontrar, sobre todo a los nuevos miembros del equipo.
4- Orientar a las nuevas incorporaciones en las prioridades y los objetivos de la empresa y el equipo, y programar los encuentros necesarios para poder avanzar en estos.
5- Motivar al grupo, tratando de ser, la propia persona con responsabilidad directiva, un ejemplo para todos. Es recomendable, según Thomas, que sea carismática, que anime y genere confianza y al mismo tiempo que establezca objetivos ambiciosos con sus subordinados para que estos alcancen mayores cotas de éxito.
