Entre 1981 y 2003 en el país se degradaron 19.3 millones de hectáreas (ha), 15.3% del territorio nacional. Y al 2010 alcanzaría el 64% del territorio.
Desertización avanza
En el Perú, los niveles de desertización y degradación de la tierra son elevados, comprometiendo el 27% del total de la superficie del territorio nacional. Este total se distribuye en 3% de la superficie total del país desertizadas y 24% en proceso de desertización, según la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO).
De acuerdo a la Agenda Nacional de Acción Ambiental 2013–2014, esta situación afecta directamente a la inseguridad alimentaria de la población y a los esfuerzos desplegados para reducir los índices de pobreza de las zonas más vulnerables del país.
Advierte que de continuar este ritmo de degradación, al año 2100, el 64% del territorio del Perú estará afectado por procesos de esta naturaleza, lo que incluye a la costa y sierra que constituye el 38% del territorio nacional, donde se asienta el 88% de la población y se desarrollan actividades agrarias que generan el 9% del PBI, 30% de la PEA, 9% de las exportaciones y casi la totalidad de actividades mineras e industriales.
Hugo Jara Facundo, jefe de la Autoridad Nacional del Agua (ANA), sostuvo que el Perú al 2025 estará dentro de la lista de países con estrés hídrico: “el país tiene el cinco por ciento de agua dulce del mundo, no obstante, entre 1989 y 2007 se han perdido 510 km2 de glaciales y 14 millones de m3 de agua en uso”.
Frente a ello, la Cuarta Comunicación Nacional del Perú de Lucha contra la Desertización para el periodo 2008-2018, plantea cuatro líneas de acción: mejora de las condiciones de vida; mejora de condiciones del ecosistema; beneficios globales; Y movilización de recursos financieros y técnicos.
John Preissing, representante de la FAO en el Perú, sostuvo que a nivel global la FAO cuenta con una importante experiencia y conocimiento acumulado, como el Proyecto Interregional de Lucha contra la Pobreza y la Desertización a través de la cogestión de cuencas hidrográficas en Ecuador, Marruecos y Mauritania, cuya Fase I concluyó en mayo y contó con el apoyo de la Agencia Española de Cooperación Internacional para el Desarrollo (AECID).
Se espera que su Fase II incluya al Perú, lo cual permitirá desarrollar un modelo tangible, diversificado y reproducible para la cogestión integrada de cuencas hidrográficas, con experiencias compartidas entre los países de América de Sur y África.
Agregó que el manejo de cuencas brinda herramientas que pueden permitir el freno de la desertización y dar la oportunidad a las poblaciones a aprovechar de tierras que puedan ser fértiles.
La Primera, 29.06.2013
