La Policía Nacional presentó al asesino confeso de su madre, Marco Gabriel Arenas Castillo (22) quien tras continuos robos a su progenitora, María Rosa Castillo, que terminaban en discusiones, la desnucó con una llave de artes marciales.
En su manifestación, el criminal relató que había discutido con su madre y fue a recoger a la Universidad San Ignacio de Loyola a su enamorada y compañera de estudios de la facultad de Psicología, Fernanda Lora Paz (18), a quien dijo que no soportaba el trato de sus padres.
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| Fernanda Lora Paz |
Al llegar a su domicilio, el homicida indicó a su enamorada permanecer en su habitación mientras él debía hablar con su madre. Entre madre e hijo se encendió una discusión, donde comenzó la agresión en medio de gritos.
Poco después Lora se dirigió a buscar a Arenas y lo encontró con su madre ya muerta, tras lo cual lo ayudó a retirar el cadáver a la camioneta en una bolsa, mientras Arenas ordenó a la empleada comprar una gaseosa en una tienda ubicada a más de cinco cuadras, habiendo otra cerca, para que no viese sus movimientos.
Con ayuda de Lora, el parricida limpió la escena del crimen con guantes quirúrgicos y después ambos borraron las imágenes de la cámara de seguridad.
Cuando la empleada regresó, Arenas le impidió limpiar la habitación de su madre diciendo que ella salió apurada.
El asesino y su encubridora se dirigieron a Manchay, donde incineraron el cuerpo, después de lo cual se fueron a bailar y abandonaron el vehículo en Surco. El general PNP César Cortijo informó que el certificado de necropsia establece que la mujer falleció con el 85% del cuerpo calcinado.
Familiares de la víctima aseguran que últimamente las peleas entre madre e hijo eran frecuentes debido a la sustracción por parte de éste de dinero y joyas, conducta que se habría acentuado desde que conoció a Lora. Hace poco había sustraído quince mil dólares para viajar a Chile y otros países.
El parricida era hijo de su padre, Wálter Arenas, y una mujer que alquiló su vientre ante la imposibilidad de María Rosa Castillo de procrear.
Los hermanos de la víctima aseguran que al homicida se le dio mucho cariño y educación en buenos colegios y posteriormente en la Universidad de Lima, donde dejó los estudios, para ingresar a la Universidad San Ignacio de Loyola.
Durante la presentación por parte de la PNP, el homicida lució imperturbable, mientras que su encubridora apareció sollozando.


3 comentarios
No era hijo de sangre, era adoptado y el lo sabia.
maldito
maldito que se pudra en la carcel
Trabajos forzados
Deberia haber trabajos forzados para asesinos en la carcel.