Los peruanos registran el menor consumo de carne de cerdo en Sudamérica
Consumo anual de carne de porcino alcanza los 4 kilos por persona.
Este sábado 18 de junio se realizará el primer festival gastronómico de carne de cerdo.
Los peruanos consumen la menor cantidad de carne de cerdo a nivel de Sudamérica, pues mientras en nuestro país el consumo per cápita es de 4 kilogramos, Chile reporta 25 kilos, Paraguay 16 Kg., Brasil 13 Kg., Argentina 6 al igual que Ecuador y en Colombia se consumen 4.2 kilogramos de chancho por habitante al año.
Así lo informó el viceministro de Agricultura, Francisco Palomino, quien además precisó que el promedio de consumo de carne de chancho en Sudamérica es de 12 kilos, en Norteamérica 30 Kg., en Europa es de 50, mientras que en Asia es de 70 kilogramos por persona.
Para elevar el consumo de la carne de porcino en el país y alcanzar el promedio de Sudamérica, el Ministerio de Agricultura (MINAG) en coordinación con la Asociación Peruana de Porcicultores (APP), organizarán el “I Festival Gastronómico del Cerdo Peruano”.
El viceministro resaltó que la carne de cerdo aporta un 20% de proteínas, entre 5% y 10% de lípidos, carbohidratos y una diversidad de minerales y vitaminas, necesarios para la alimentación humana.
Dijo, además, que el bajo consumo se debe a la existencia de criaderos clandestinos, de mitos que generan miedo en la población y por la falta de conocimiento sobre los nutrientes que posee dicha carne.
Por este motivo, invocó a las municipalidades a fortalecer el control y erradicación de criaderos clandestinos que afectan el consumo de este alimento.
Recordó, que actualmente en el Perú existen más de 3 millones 254 mil cerdos a nivel nacional, que generan un rendimiento promedio de 53.4 kilogramos de carne por cerdo, siendo las regiones con mayor población de porcinos Lima, Huánuco, Cajamarca y Cusco, principalmente.
Tras el pedido de la APP de declarar el “Día del Chicharrón Peruano”, adelantó que esta semana se conocerá la decisión del Ejecutivo sobre esta fecha gastronómica que busca celebrarse el tercer sábado de junio (un día antes del Día del Padre).
El festival gastronómico se realizará el próximo sábado 18 de junio desde las 9:00 de la mañana hasta las 8:00 de la noche en el Campo Ferial de la Universidad Nacional Agraria La Molina.
Se espera reunir a más de 10 mil personas en el festival que congregará reconocidos restaurantes, escuelas de gastronomía, empresas productoras de embutidos, profesionales del arte culinario y figuras del espectáculo.
El evento es parte de las celebraciones por los 25 años vida institucional de la Asociación Peruana de Porcicultores, y antesala al próximo “Congreso Internacional de Porcicultura y Expo Porcina 2011”, que reunirá a los principales representantes de la crianza, producción, comercialización y consumo de la carne de cerdo.

7 comentarios
Lo que pasa es que en Chololandia no saben lo que es comer carne ,por eso son tan desnutridos, EL cuy no cuenta como carne.
ultimos faenonoes
Asi comenzaron con el consumo de pescado, igual decia Villasante, que promovia el consumo del pescado, mientras exportaba todos los dias lo mejor del mar peruano. NO SOLO NOS DEJABA CHAUCHILLA, SINO HA DEJADO ELPESCADO SUPER CARO, HASTA EN EL TERMINAL. NO CONFORME CON ESTO IMPORTA PECADOS ENANOS DE CHILE Y ELPESCADO CONTAMINADO DE VIETNAM SUPER CONGELADO EN FILETE "BASA"
CHILENO DE MIERDA SIGUE COMIENDO CARNE DE PERRO Y DEJA DE LADRAR ROTO INFERIOR CONCHADETUMADRE.
PLATO TIPICO DE LOS HUMANOIDES CHILENOS COMEN PERROS…QUE ASCO Y SALVAJISMO DE ESTOS INFELICES Y PRIMATES CHILENOS.
SEAMOS FRANCOS
solo se comen ratones y cuyes, que es casi lo mismo, aunque talvez hasta los gatos estén en la dieta del peruano común y silvestre.
La pobreza lo lleva a éste tipo de dieta.
Chilenos Come Perro
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Figura pública · Santiago de Chile
Información básica
Situación geográfica
Santiago, Chile
Información
KERI PERRO ASADO? KOM MALLONEZA I KECKCHUC FOME POH KULIAU BAI A SHUPAR HAZTA LOZ DEDOZ!!! SHIIAAAA TE KOZISTE!!!
Biografía
Juan Alberto Araya, de 34 años en esos ahora lejanos años, trabajaba en el matadero Lo Valledor, y para mejorar su escuálido sueldo de 1500 pesos semanales (aproximadamente 38 dólares en esos años) transformó el patio de su casa en un matadero de perros que después vendía en forma de longanizas. La materia prima para estos embutidos resultaba una ganga en ese sector periférico donde la abundante población canina competía con sus dueños por el alimento; hoy el hambre se ha hecho droga y pandillas.
Araya descubrió un método eficiente. Una perra en celo era su cebo y la sacaba a pasear cada vez que necesitaba renovar el estoc de carne. Mató un centenar de perros en su casa de calle tres sur donde en cincuenta metros cuadrados vivía con ocho personas más, adultos y niños. Los vecinos lo denunciaron debido a que la acumulación de vísceras en el alcantarillado produjo una fuerte contaminación y un inaguantable nauseabundo olor. Sospechaban que la música a todo volumen que Araya hacía salir desde su patio a través de un parlante coincidía con la faena de matanza de perros.
María Uribe, 28 años y cuatro hijos, vive de lo que encuentra en los tarros de basura, medio de sobrevivencia al que recurren muchos pobladores de la zona: “La mayoría aquí hemos comido perro sin saberlo, por lo menos en longaniza, que era lo que más comprabamos por lo barata. Yo recojo papeles, huesos, latas, cartones, cachureo que encuentro por ahí, y eso lo vendo. Pero no alcanza para vivir. Entonces salgo a pedir a las calles porque eso es preferible a robar, ¿no es cierto?”. (ver menos)
Juan Alberto Araya, de 34 años en esos ahora lejanos años, trabajaba en el matadero Lo Valledor, y para mejorar su escuálido sueldo de 1500 pesos semanales (aproximadamente 38 dólares en esos años) transformó el patio de su casa en un matadero de perros que después vendía en forma de longanizas. La materia prima para estos embutidos resultaba una ganga en ese sector periférico donde la abundante población canina competía con sus dueños por el alimento; hoy el hambre se ha hecho droga y… (ver más)
Premios
Dagoberto Báez, tenía 53 años, hoy dejo este perro mundo donde fue maestro de cocina en los trenes de Ferrocarriles del Estado. Sobrevivía con una escuálida jubilación por invalidez; daba una hasta entonces desconocida receta de cocinar perro: “Una vez atropellaron un perro frente a mi casa y lo llevé a mi cocina. Lo descueré, lo dejé remojando dos días en vinagre con sal y después me lo serví. Una parte lo preparé asado y la otra mitad fue al jugo”.
“Era una carne mejor que la carne de pavo. Ese perro lo comí con unos amigos, unos cuñados y hasta mi suegra que en paz descanse se sirvió: “¡Qué rico olor! ¿Qué estai cocinando Dago?”. Me preguntaron. “Un pedazo de cordero contesté”. Alcanzó para más de diez personas, porque el animal era grande. Después me comí la perra de una vecina, una perra cojita. (Aquí puede hacerse una implícita relación conmutativa subliminal entre perra y vecina, que debe obviarse para no llevar el relato por otros escabrosos senderos de nuestra imaginativa psiquis). La hicimos chanfaina, la perra no la vecina. (Chanfaina; explicación para los no chilenos, es un plato que se hace de pequeños trozos de vísceras hervida, pulmón, corazón, hígado, con puré de papas). Hay mucha gente que come perro acá. Igual cosa pasa con los gatos. Gato también he comido”.
Sexo
Plural (mixto)
Información personal
Población marginal de las periferias de Santiago. Foto Revista APSI. 1986
Nunca he andado por esos lados del planeta pero he escuchado decir o en alguna parte he leido que en la China era común comer perros. Marco Polo, hace cientos de siglos, decía que en la hoy inubicable provincia de Ciengenfu comen una clase perro sin pelos, lo preparan con salsa de ajos y especias, lo asan y devoran como nosotros a la carne de cordero. Hoy el perro que se come en la China se cría especialmente para ser vendido en los mercados y servido en los restaurantes. No son nuestro vulgar y común perro kiltro callejero. Para quienes ignoran que es un kilterrier; kiltro es un perro de raza indeterminada producto de la cruza de los perros que trajeron desde Europa los colonizadores, y el pequeño perro inquieto y ladrador de los mapuches.
No hablare aquí de la vida de los perros sino de una vida de perros que te obliga a comer perro.
En junio de 1986 la revista APSI publicó un reportaje de Claudia Donoso, titulado en portada: “Comer perro en Chile”, y relataba que en el paradero 23 de Santa Rosa, en la Población San Gregorio de la ciudad capital de este largo y angosto país. Ahí en tiempos de dictadura se comió mucho perro. Algunos le da lo mismo; otros prefieren no saberlo. Pero aquí largo el cuento.
(ver menos)
Población marginal de las periferias de Santiago. Foto Revista APSI. 1986
Nunca he andado por esos lados del planeta pero he escuchado decir o en alguna parte he leido que en la China era común comer perros. Marco Polo, hace cientos de siglos, decía que en la hoy inubicable provincia de Ciengenfu comen una clase perro sin pelos, lo preparan con salsa de ajos y especias, lo asan y devoran como nosotros a la carne de cordero. Hoy el perro que se come en la China se cría especialmente para ser… (ver más)
Intereses personales
Para cazarlos les hecho un lazo, ¿comprende? Un huache, que se dice, igual como se hace para cazar conejos. Hace muchos años atrás yo trabajaba de garzón en un restorán. Había un gato que habían traído de la Argentina, era del dueño y era muy remañoso. (El gato no se sabe si el dueño). Comía puro bistec y se lo llevaba arriba del mesón. (El gato argentino, no el dueño). Un día quebró unas bonitas botellas. Se choreó (enojó) el dueño y me dijo: “oiga, secretario, tengo ganas de comer conejo”, al tiempo que le pegaba una mirada al gatito. Y yo: “Cuchito, cuchito, niñito, venga”. Lo pesqué, lo agarré de las patas y pafff. Lo preparé al jugo y el patrón invitó a unos amigos a almorzar. También he comido guarenes de playa. Con mi señora íbamos a veranear en carpa todos los años a Cartagena. Le ponía huaches a los ratones y caían todos los días. También usaba una honda. De lejito les pegaba, quedaban medio aturdidos y los remataba con un buen pencazo en la nuca. Rico, rico guarén de playa.
Tenía una explicación para su afición a tanto asado exótico. “Con siete mil pesos. Se come apenas, pero a veces ayudo en el Mercado Central y me hacen unos paquetitos con patas de pollo, contres, huesitos carnudos. Ahora tengo un hueso carnudo en la casa desde hace como dos semanas, de adorno”.
(ver menos)
Para cazarlos les hecho un lazo, ¿comprende? Un huache, que se dice, igual como se hace para cazar conejos. Hace muchos años atrás yo trabajaba de garzón en un restorán. Había un gato que habían traído de la Argentina, era del dueño y era muy remañoso. (El gato no se sabe si el dueño). Comía puro bistec y se lo llevaba arriba del mesón. (El gato argentino, no el dueño). Un día quebró unas bonitas botellas. Se choreó (enojó) el dueño y me dijo: “oiga, secretario, tengo ganas de comer conejo”, al… (ver más)
Juan Alberto Araya, de 34 años en esos ahora lejanos años, trabajaba en el matadero Lo Valledor, y para mejorar su escuálido sueldo de 1500 pesos semanales (aproximadamente 38 dólares en esos años) transformó el patio de su casa en un matadero de perros que después vendía en forma de longanizas. La materia prima para estos embutidos resultaba una ganga en ese sector periférico donde la abundante población canina competía con sus dueños por el alimento; hoy el hambre se ha hecho droga y… (ver más)
Población marginal de las periferias de Santiago. Foto Revista APSI. 1986
Nunca he andado por esos lados del planeta pero he escuchado decir o en alguna parte he leido que en la China era común comer perros. Marco Polo, hace cientos de siglos, decía que en la hoy inubicable provincia de Ciengenfu comen una clase perro sin pelos, lo preparan con salsa de ajos y especias, lo asan y devoran como nosotros a la carne de cordero. Hoy el perro que se come en la China se cría especialmente para ser vendido en los mercados y servido en los restaurantes. No son nuestro vulgar y común perro kiltro callejero. Para quienes ignoran que es un kilterrier; kiltro es un perro de raza indeterminada producto de la cruza de los perros que trajeron desde Europa los colonizadores, y el pequeño perro inquieto y ladrador de los mapuches.
No hablare aquí de la vida de los perros sino de una vida de perros que te obliga a comer perro.
En junio de 1986 la revista APSI publicó un reportaje de Claudia Donoso, titulado en portada: “Comer perro en Chile”, y relataba que en el paradero 23 de Santa Rosa, en la Población San Gregorio de la ciudad capital de este largo y angosto país. Ahí en tiempos de dictadura se comió mucho perro. Algunos le da lo mismo; otros prefieren no saberlo. Pero aquí largo el cuento.
(ver menos)
Población marginal de las periferias de Santiago. Foto Revista APSI. 1986
Nunca he andado por esos lados del planeta pero he escuchado decir o en alguna parte he leido que en la China era común comer perros. Marco Polo, hace cientos de siglos, decía que en la hoy inubicable provincia de Ciengenfu comen una clase perro sin pelos, lo preparan con salsa de ajos y especias, lo asan y devoran como nosotros a la carne de cordero. Hoy el perro que se come en la China se cría especialmente para ser… (ver más)
Intereses personales
Para cazarlos les hecho un lazo, ¿comprende? Un huache, que se dice, igual como se hace para cazar conejos. Hace muchos años atrás yo trabajaba de garzón en un restorán. Había un gato que habían traído de la Argentina, era del dueño y era muy remañoso. (El gato no se sabe si el dueño). Comía puro bistec y se lo llevaba arriba del mesón. (El gato argentino, no el dueño). Un día quebró unas bonitas botellas. Se choreó (enojó) el dueño y me dijo: “oiga, secretario, tengo ganas de comer conejo”, al tiempo que le pegaba una mirada al gatito. Y yo: “Cuchito, cuchito, niñito, venga”. Lo pesqué, lo agarré de las patas y pafff. Lo preparé al jugo y el patrón invitó a unos amigos a almorzar. También he comido guarenes de playa. Con mi señora íbamos a veranear en carpa todos los años a Cartagena. Le ponía huaches a los ratones y caían todos los días. También usaba una honda. De lejito les pegaba, quedaban medio aturdidos y los remataba con un buen pencazo en la nuca. Rico, rico guarén de playa.
Tenía una explicación para su afición a tanto asado exótico. “Con siete mil pesos. Se come apenas, pero a veces ayudo en el Mercado Central y me hacen unos paquetitos con patas de pollo, contres, huesitos carnudos. Ahora tengo un hueso carnudo en la casa desde hace como dos semanas, de adorno”.
(ver menos)
Para cazarlos les hecho un lazo, ¿comprende? Un huache, que se dice, igual como se hace para cazar conejos. Hace muchos años atrás yo trabajaba de garzón en un restorán. Había un gato que habían traído de la Argentina, era del dueño y era muy remañoso. (El gato no se sabe si el dueño). Comía puro bistec y se lo llevaba arriba del mesón. (El gato argentino, no el dueño). Un día quebró unas bonitas botellas. Se choreó (enojó) el dueño y me dijo: “oiga, secretario, tengo ganas de comer conejo”, al… (ver más)