Desde fines del siglo XIX y comienzos del siglo XX se generalizó en la sierra del Perú un proceso de robo y despojo de tierras de los campesinos indígenas por parte de blancos y mestizos que contaban con el apoyo y complicidad de las autoridades (políticas, policiales y judiciales).
Los indígenas veían que en la República Criolla todo conspiraba contra ellos, principalmente el sistema de justicia, que nunca daba la razón a las comunidades campesinas que habían sufrido la usurpación de sus terrenos.
Por esta razón, los habitantes de Huancho, centro poblado de la provincia puneña de Huancané, establecieron un sistema educativo de avanzada y en agosto de 1923 proclamaron la República del Tahuantinsuyo, cuya capital fue Huancho, que por su capitalidad pasó a llamarse Huancho Lima. Esto fue muy mal visto por los terratenientes y autoridades locales que hicieron llegar noticias alarmantes a Lima. La respuesta del gobierno central fue el envío de un destacamento militar que el 16 de diciembre de 1923 procedió a fusilar a los dirigentes huancheños y a cientos de campesinos de Huancho Lima y lugares cercanos; y otros cientos fueron enviados a prisión.
En momentos de la grave crisis que enfrenta el corrupto sistema político del Perú, es importante saber que en el pueblo peruano (peruanos originarios, no hijos de extranjeros) se han concebido y llevado a la práctica proyectos alternativos de sociedad y gobierno libres de políticos vendidos y empresarios corruptos que malgobiernan nuestro país hundiéndolo en el caos, la coima y la pobreza… ¡con niños desnutridos y anémicos en el país de la más amplia variedad de riquezas naturales!
Mensaje a los hermanos de Huancho Lima
José Luis Ayala1
Queridos hermanos y hermanas huancheños.
Con ocasión de cumplirse hoy 16 de diciembre un aniversario más de la destrucción de Huancho Lima, Ciudad de las Nieves, capital de la República del Tahuantinsuyo, no quisiera estar ausente de tan importante fecha a pesar de la distancia y el tiempo. Un día como hoy en 1923, la ciudad de Huancho Lima fue destruida desde sus cimientos, habiendo sido un pueblo edificado de acuerdo al plano urbano de Lima, para convertirse en el centro administrativo de la nueva República del Perú donde no debía haber explotados ni explotadores.
De esa manera se hizo realidad la utopía social del siglo XX, propugnada por Juan Bustamante, El viajero, de modo especial por Teodomiro Gutiérrez Cueva, Rumi Maki, y se lo llevó a la práctica debido al liderazgo político de Carlos Condorena Yujra. Sin embargo, no debe quedar en el olvido el nombre de Evaristo Corimayhua, el primer maestro fusilado en la puerta de la capilla.
Regresan volando los nombres de Mariano Pacco Mamani, de la lideresa aimara Rita Puma2, maravillosa mujer que a los 24 años formó brigadas destinadas a una educación para liberar a las mujeres de la servidumbre y la miseria. El sistema educativo implantado en Aña Aña pasó después a constituir, debido a las ideas de Carlos Condorena Yujra, un sistema de descoloniedad y liberación social, en base a una doctrina pedagógica libertaria y humanista que ahora han adoptado muchos pueblos que han conseguido fundar un sistema educativo propio.
Todos los dirigentes del Huancho Lima y actores que ocupaban las instalaciones de la Ciudad de Huancho Lima fueron detenidos y fusilados, y otros torturados y encarcelados, hasta que Juan de Dios Salazar y Oyarzábal, eterno diputado leguiista por Huancané, logró la aprobación de una ley de amnistía. No fue procesado el mayor E. P. Luis Vinatea, y tampoco ninguno de los mestizos culpables de asesinatos, saqueos y robo de ganado. Los jueces Juan de Dios Cuentas Zavala y Enrique Gallegos dejaron pasar seis años en los que ordenaron el encarcelamiento de más de cincuenta campesinos que perdieron todo su patrimonio.
Nunca se supo cuántos huancheños murieron en la horrenda masacre perpetrada por las fuerzas del orden usando fusiles modernos y ametralladoras3, el 16 de diciembre de 1923. Huancho Lima fue destruido desde cimientos y luego incendiado. Como era un día domingo, hubo una gran concentración de campesinos que fueron sorprendidos y muertos, sin entender lo que realmente sucedía4. Son hechos que las nuevas generaciones no conocen y por eso carecen de una esclarecida conciencia social para seguir luchando, en un mundo cada vez más adverso.
El obispo José María Cossío, que dirigió la comisión de investigación de los sucesos de 1923, presentó un informe parcializado y omitió denunciar los hechos ante el Poder Judicial. Fue un encubrimiento horrendo, parecido a la acción cumplida por Mario Vargas Llosa en el caso de Uchuraccay, donde el 26 de enero de 1983 fueron asesinados ocho periodistas. Sin embargo, los responsables no fueron sancionados y nadie pudo devolverles la vida a personas que solo buscaban la verdad de los hechos ocasionados por la generalizada violencia irracional.
Creadas las escuelas rurales y luego los Núcleos Escolares Campesinos, el sistema educativo neocolonial se encargó de formar nuevas legiones de pongos culturales al servicio de la coloniedad. Lamentablemente, las nuevas generaciones de huancheños profesionales no han retomado el liderazgo de sus antepasados. Sin embargo, no es tarde para esperar que la nueva juventud retome los ideales del pasado y se proyecten al futuro.
Tanto Carlos Condorena, Mariano Pacco Mamani y Evaristo Corimayhua están enterrados en sus estancias5. Los restos de Rita Puma permanecen en una fosa común en el panteón de Moho. Es preciso edificar un monumento en la plaza de Huancané en vez de esa torre que es una vergüenza a la modernidad, pues no funciona un antiguo reloj. En ese sitio debería edificarse un monumento que contenga los restos humanos de los líderes de la gesta revolucionaria de 1923, destinada a devolvernos la personalidad y memoria social colectiva.
Pese al sistemático olvido y desprecio a la Nación aimara, los ideales de los líderes y memoria de los muertos alimentan la razón para seguir luchando por una sociedad distinta, por la que sacrificaron sus vidas muchos huancheños. Los pueblos que mantienen la fe en otra forma de vida, como es suma qamaña6, están convencidos de que se trata de un principio que rompe con el pasado ignominioso y propone fundar una sociedad sin abismos sociales, miseria ni dependencia.
Por eso, formulo un histórico llamado a las mujeres y jóvenes profesionales, trabajadores y campesinos huancheños, para que se organicen y unan con todos los hermanos y hermanas de la Nación aimara, quechua y pueblos amazónicos para luchar juntos. Solo la unidad de ideales sociales e ideológicos comunes podrá hacer realidad, no solo reivindicar a los héroes civiles de Huancho Lima, sino proponer con urgencia un sistema político con representación étnica. Se trata de una necesaria como histórica convocatoria para una asamblea constituyente, destinada a la redacción y promulgación de una nueva Constitución Política del Perú.
La República hispana criolla ha llegado a la más profunda crisis social, política y económica. El hartazgo social nos ha destrozado y atrapado mortalmente. Hemos llegado a los límites de la paciencia ciudadana. La violencia que genera el sistema ha destruido el tejido social, dañado y desaparecido al Estado. Sin embargo, la política criolla no ha podido destruir la reserva moral que son la Nación aimara, como los pueblos quechua y amazónicos.
No se trata de tomar una actitud nihilista y menos desmoralizante, sino de hablar de una acción destinada a realizar cambios sociales esenciales para salvar al Perú de la destrucción mortal. La fundación de Huancho Lima en 1923 fue un hecho histórico ejemplar no solo para los peruanos del siglo XX, sino para todos los pueblos del mundo que decidan ser libres y soberanos. Solo los pueblos que luchan por sus ideales supremos llegan a edificar una sociedad distinta.
La corrupción no es un hecho nuevo; es una práctica implantada desde la invasión española y ataque al sistema incaico peruano. La primera acción de chantaje, extorsión, coacción, amenaza, sicariato, robo, timo y secuestro la cometieron Francisco Pizarro y sus sátrapas invasores contra el inca Atahualpa. Lo que se conoce ahora respecto a la corrupción generalizada no alcanza al monto en oro y plata que se llevaron los españoles en con el chantaje y asesinato de Atahualpa y el robo permanente que siguió hasta fines del “virreinato”.
Durante la existencia de la República colonial peruana, la corrupción se modernizó y recicló a través de agrupaciones políticas que llegaron al poder para un ilimitado como sistemático saqueo. Desde 1821 nada ha cambiado; al contrario, el sistemático robo del erario nacional ha crecido al amparo de la legalidad y precariedad del Estado. En síntesis, el Perú y las grandes mayorías se han empobrecido, pero ha surgido una clase social beneficiaria que se ha enquistado en el poder.
Por todas estas razones, la idea histórica es proponer la Refundación del Perú, frente a la grave crisis social, política y económica que nos agobia. Cada generación de escritores tiene una ineludible tarea histórica que cumplir frente a la realidad; la mía, de alguna manera, ha concurrido para esclarecer los hechos y propuesto una acción que resulta ineludible: La refundación del Perú. La violencia irracional del pasado, practicada por grupos extremistas y el Estado, nos ha dejado profundas heridas que todavía no han podido cicatrizar. Es entonces notorio que frente a la ausencia de un debate y deslinde tanto político como ideológico, queda ese hecho como una tarea pendiente e ineludible.
Como escritor aimara y huancaneño universal, cumplo con el deber moral que me imponen las circunstancias históricas, por lo que me sumo a la defensa de la memoria histórica e identidad de la Nación aimara. Con más fuerza aún a la exigencia de una urgente Refundación del Perú. Estoy llano a concurrir a la gesta histórica del siglo XXI, un hecho ineludible como impostergable. Además, será un ejemplo para todos los pueblos del mundo que decidan ser libres y soberanos. Cuando los jóvenes de los pueblos colonizados deciden cambiar de rumbo a la historia, logran sus objetivos, aun a costa de la propia vida como los huancheños que se inmolaron en 1923, pero que viven y vivirán siempre en la memoria social.
Lima 16 de diciembre del año 2017
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1 Poeta y escritor aimara, que ha escrito varios libros que tratan de la historia del Sur peruano y uno sobre Huancho Lima en particular. Puede visitar su blog en http://elcholoayala.blogspot.pe Correo electrónico munasnawa@yahoo.com [Nota de Con nuestro Perú]
2 No es un seudónimo, así se llamaba. En Arequipa y Puno el apellido nativo es Puma, que en otras partes del Perú es Poma. [Nota de Con nuestro Perú]
3 En Puno y otros lugares del Perú, los militares mataban con alegría a campesinos indígenas, pero se hacían los locos frente a la ocupación militar chilena de Arica y Tarapacá. [Nota de Con nuestro Perú]
4 En el libro Wancho Lima, Jpsé Luis Ayala recoge el el testimonio de sobrevivientes que contaron que los militares reunieron a numerosos campesinos para fotografiarlos. En esos tiempos las cámaras fotográficas eran grandes y se montaban en un trípode y solía ponerse un paño delante. La gente se acomodó para la foto pero no sabían que detrás del paño o manto había una ametralladora. Así, en vez de fotografiarlos, los ametrallaron a todos. [Nota de Con nuestro Perú]
5 En algunos lugares de Puno entierran a sus muertos en el borde de las chacras, posiblemente por no haber cerca un cementerio. [Nota de Con nuestro Perú]
6 En aimara suma es ‘bonito’, ‘hermoso’; y qamaña ‘vivir en un lugar’, ‘pasar el día en un lugar’. Una interpretación sería ‘Vivir bonito’. La expresión suma qamaña transmite la idea de bienestar y armonía en la sociedad y con la naturaleza. [Nota de Con nuestro Perú]
