Troy Meink
El secretario de la Fuerza Aérea de EE. UU., Troy Meink, aseguró esta semana que los Estados Unidos ha desplegado lo que denominó “armas de control espacial en órbita”, informan medios estadounidenses.
Desde hace años las tres grandes potencias, China, Rusia y EE. UU. se acusan unas a otras de militarizar el espacio o de provocar una carrera armamentística espacial, a la vez que niegan sistemáticamente haberlo hecho. Pero ahora esta declaración estadounidense parece confirmar que las acusaciones de China y Rusia eran ciertas.
Esta declaración podría incentivar a otros países a sentirse con drecho a hacer lo mismo, lo cual convertiría el espacio en un entorno muy inseguro y aumentaría el riesgo de ataques contra satélites, elementos cruciales tanto para las fuerzas armadas modernas como para la actividad civil en la Tierra, pues servicios como el GPS, internet, la telefonía, la banca, el transporte y el comercio marítimo mundial dependen de estos sistemas.
Arma de control espacial
El uso de la denominación “control espacial” viene de años de políticas y doctrinas militares estadounidenses que argumentan que el país busca el dominio, la superioridad y el control del espacio. La Fuerza Espacial de los EE. UU. publicó su documento de doctrina en 2025, donde asñala que el “control espacial” consiste en “acciones ofensivas y defensivas, denominadas operaciones contraespaciales”.
Aunque se sabe que muchos países ya cuentan con capacidades contraespaciales, como poder interferir en los satélites de otros mediante el bloqueo de señales de comunicación o GPS. Ya s eemplean en Ucrania y sus alrededores, También la suplantación, llamada spoofing de señales GPS para confundir a los militares sobre la ubicación de sus adversarios, ciberataques o guerra electrónica.
Meink no dio detalles, pero analistas especulan que podría tratarse de armas nucleares o de destrucción masiva, no obstante, lo consideran demasiado improbable. El Tratado sobre el Espacio Ultraterrestre de 1967 prohíbe colocar este tipo de armas en órbita terrestre o en el espacio ultraterrestre.
Jo Adetunji recuerda en The Conversation que los EE. UU. y la vieja Unión Soviética probaron armas nucleares a principios de la década de 1960 y vieron que sus propios satélites y los de sus aliados sufrían impactos inmediatos y que las órbitas permanecían radiactivas con el paso del tiempo, por lo que el uso de tales armas no les convenía. De otro lado, es casi imposible desarrollar o lanzar estas armas sin que los servicios de inteligencia de otros países lo detecten.
Las armas de control espacial podrían adoptar otras formas físicas o cinéticas. El Tratado sobre el Espacio Ultraterrestre no prohíbe otros tipos de armas, por lo que su uso no sería ilegal. Los explosivos convencionales no funcionan en el espacio, pero en las décadas de 1960 y 1970, tanto soviéticos como estadounidenses probaron el lanzamiento de pequeños proyectiles de un satélite a otro, lo que hace a esta técnica poco probable en la actualidad.
En 2022 China probó que puede capturar un satélite fuera de servicio y remolcarlo a unos 2,000 km de su órbita, lo cual no solo serviría contra la basura espacial, sino también para retirar un satélite activo. No existen pruebas de que Estados Unidos posea esta capacidad.
China y Rusia disponen de inhibidores espaciales para interrumpir las señales de los satélites. Quizás los Estados Unidos puede tener también esa capacidad o una similar, indica Adetunji.
Desde hace casi 20 años China y Rusia proponen un tratado para prevenir el despliegue de armas en el espacio ultraterrestre, a lo cual se oponen los Estados Unidos y sus aliados y Australia, argumentando que resulta demasiado difícil determinar con exactitud qué es un arma espacial y qué es lo que se está lanzando al espacio.
El Ministerio de Asuntos Exteriores de China ha señalado las declaraciones de Meink son prueba de que los EE. UU. está militarizando el espacio ultraterrestre, convirtiéndolo en un campo de batalla y con ello promueve una carrera armamentística en él. La posición de Rusia es mantener el espacio libre de cualquier tipo de arma.
