Torrenciales lluvias sobre Río de Janeiro causaron unas 90 muertes por inundaciones y aludes de barro, que también interrumpieron el transporte público y las actividades en comercios y escuelas, según informan las autoridades locales.
En Río se produjeron unos 180 deslizamientos de lodo, por lo cual las autoridades piden a la población permanecer en sus viviendas y alejarse de las zonas de riesgo. En algunas vías la gente improvisa botes para movilizarse navegando.
Estas lluvias son las más intensas en 30 años y se registró un promedio de 288 milímetros de agua durante 12 horas, lo cual, según el instituto de meteorología Climatempo, es el volumen que debió caer durante todo el mes de abril. El temporal también derribó árboles.
El presidente Luiz Inácio Lula da Silva, canceló una visita de inauguración de obras y en el norte de Río de Janeiro y ofreció ayuda por teléfono.
El puente Río-Niterói y los aeropuertos operan de forma restringida. También hubo restricciones en el suministro de energía eléctrica en diversos puntos de la ciudad.

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Castigo de Dios
Es castigo de Dios porque Rio de Janeiro ofende a su ciudad, a Dios y al mundo con sus desfiles de homosexuales y prostitutas.