Un vehículo policial incendiado durante los disturbios
El gobierno del presidente Donald Trump dispuso el envío de marines a Los Ángeles, que se suman a efectivos de la Guardia Nacional, para controlar la ola de disturbios desatados en esa ciudad en protesta por las deportaciones de inmigrantes.
Paralelamente, endureció las redadas contra presuntos inmigrantes indocumentados, hecho que encendió más todavía los ánimos entre manifestantes y políticos demócratas, quienes advierten que la situación podría causar una crisis nacional.
Los 700 marines destinados a Los Ángeles son desplazados desde una base en el sur de California y estarán encargados de proteger al personal y la propiedad federal. Su acción será temporal, hasta que a la zona de conflicto continúen llegando miembros de la Guardia Nacional, hasta sumar 4,000 efectivos.
Las protestas no son pacíficas, han desembocado en saqueos e incendios provocados de vehículos, incluyendo uno de la Policía, lo que ha llevado a fucionarios del gobierno de calificar las manifestaciones de ilegales, a la vez que culpan a los demócratas californianos de ser complacientes con los desmanes y proteger a indocumentados.
Amenazas
En tanto, Trump amenazó con arrestar al gobernador demócrata de California, Gavin Newsom, por resistirse a la represión federal, mientras que California demandó el lunes a la administración Trump para bloquear el despliegue de la Guardia Nacional y la Infantería de Marina, argumentando que viola la ley federal y la soberanía estatal.
Por las protestas hay docenas de arrestos. Las protestas se desarrollaron en otras nueve ciudades estadounidenses el lunes, incluyendo Nueva York, Filadelfia y San Francisco, informa la prensa local.
Muchos de los manifestantes son mexicanos o sus descendientes y salen a marchar con la bandera de este país mientras insultan, a veces de forma soez, a las fuerzas del orden.
