Catedráticos veteranos no quieren irse, se oponen a la renovación de la universidad
El día jueves 10, el Dr. Pedro Cotillo Zegarra, rector de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos (UNMSM), informó que esta institución va a presentar pronto una acción de amparo contra la nueva ley universitaria. Mencionó también que, según él, un aspecto adverso de la ley es que obliga a retirarse a los docentes con 70 años de edad1. Destacó que en la UNMSM hay en ese segmento etario más de 535 catedráticos que son, en palabras del rector, profesionales “de primera línea”.
El problema
En todas partes, tanto en el sector público como en el privado, se presenta cierta resistencia al retiro obligatorio por edad; muchos consideran que si dejan de trabajar se van a aburrir en la casa, que van a ser personas prácticamente inútiles, etc. Esto sin contar que quien se retira recibe una pensión baja, bastante menor que su sueldo cuando está en actividad.
¿Qué significa que el rector de la UNMSM abogue por los profesores de 70 años de edad o más? Sus palabras deben entenderse como el reconocimiento de una gran informalidad y desacato, puesto que el límite de 70 años existe desde hace tiempo pero no han querido acatarlo; por eso ahora tenemos muchos profesores que habiendo hecho caso omiso a las disposiciones legales, desean quedarse más tiempo trabajando. Hay que señalar que no solo son los varones: también buena parte de las docentes universitarias quieren permanecer pasados los 65 años (que es el límite establecido para ellas por la ley 29990).
Implicancias
Un catedrático de 70 años de edad ha tenido oportunidad de ascender todos los escalones posibles en la carrera universitaria y llega a puestos de gobierno institucional (decano, rector, vicerrector), lo cual significa que en las universidades los puestos de mando, con bonificaciones y mejores beneficios económicos, se concentran en estas personas, que explicablemente son reacias a dejar estas ventajas (obtenidas por lo general merecidamente). O sea que cuando hablamos de profesores de esta edad estamos frente a gente que detenta poder político en la universidad (sea pública o privada).
Hoy la universidad peruana en general está en una situación deficiente, mala, y uno de los problemas más serios es que muchísima gente egresa con título profesional sin haber hecho tesis, lo cual es un gravísimo atentado contra la investigación. ¿Podrán los profesores veteranos negar su responsabilidad en este problema? ¿No son ellos los formadores de quienes los secundan en el desbarajuste que vive la universidad peruana? ¡No pueden negarlo, ellos han fomentado y tolerado este caos!
¿Seguirán quedándose?
El deseo de quedarse de estos docentes que han llegado al límite de edad o lo han pasado presupone también que ellos se consideran indispensables, dando a entender que quienes están detrás de ellos no harían las cosas tan bien como los reacios a retirarse. Es obvio que así se produce un cuello de botella que impide el cambio generacional. Es necesario que se respete la ley y que los docentes se retiren —o sean retirados— a los 70 años de edad.
Una vez que se empiece a respetar las leyes, habría que ver otros aspectos hoy ignorados. Por ejemplo, siendo el límite de edad el de 70 años, los candidatos al cargo de rector (cuatro años) no deberían tener más de 65 años. Supongamos que se elige a alguien de 67 años: al tercer año de su mandato debería renunciar, lo cual produciría inestabilidad, e incluso vicio de ilegalidad si el rector decide no entregar el cargo.
Conviene olvidar los malos hábitos como la informalidad de no acatar la disposición legal sobre el límite de edad. La ley, en el mismo art., 84 establece que, pasado el límite de edad y ya como jubilado, el docente podrá enseñar (esto es, dictar clases) pero no desempeñar funciones administrativas o de gobierno institucional. En el caso de universidades estatales, si se les contrata, ¿la legislación actual contempla que un jubilado pueda percibir su pensión y además otra remuneración de la misma institución?
Cumpliendo la ley, una vez que este año se retiren los docentes mayores de 70 años, los sucederán en los cargos quienes habían sido postergados y perjudicados por la excesiva permanencia de los salientes. Esta movilidad dejará plazas vacantes en los escalones más bajos y las universidades necesitarán contratar o nombrar nuevos profesores, que cumplan los requisitos que exige la ley (licenciatura y maestría para la categoría de Auxiliares, en la cual se inicia la carrera docente universitaria).
Profesores extraordinarios
La ley actual, casi igual que la anterior en este aspecto, contempla la categoría de profesores extraordinarios, en el artículo 82.2: “Extraordinarios: eméritos, honorarios y similares dignidades que señale cada universidad, que no podrán superar el 10% del número total de docentes que dictan en el respectivo semestre.” En “similares dignidades” podemos incluir, por ejemplo, al profesor investigador2 o al profesor visitante.
Sea como fuere, debe evitarse que los docentes jubilados encuentren una puerta giratoria: salen jubilados e inmediatamente reingresan. Para eso, es necesario que en las universidades privadas y estatales los nuevos estatutos que en pocas semanas empezarán a redactarse establezcan, por ejemplo, que el reconocimiento de la dignidad de profesor emérito se haga por lo menos dos años después de que el profesor se haya jubilado, para que exista unanimidad y suficiente distancia emocional y política a la hora en que los profesores en actividad opinen en favor o en contra de esa distinción.
En qué área sí serían bienvenidos
La ley recientemente aprobada no ha podido superar criterios enseñantistas, que ven a la universidad simplemente como enseñadero. Por eso dice que los jubilados podrían retornar como profesores extraordinarios para enseñar. La verdad es que si algo sobra en las universidades son los enseñadores. Lo que necesitamos es investigación e investigadores3. Por tanto, el motivo correcto para llamar a exprofesores es incorporarlos como investigadores, siempre y cuando su carrera acredite que han escrito numerosos artículos de calidad en revistas especializadas. Entonces estas personas entrarían a desarrollar proyectos de investigación.
Otra tarea para los profesores jubilados sería temporal (pocos años), si las universidades se arrepienten de seguir dando título profesional sin trabajo de investigación (tesis). En este caso, si se da tal arrepentimiento, todos los profesores en actividad tendrán que asesorar tesis, y se notará que muchos alumnos no tienen quién los asesore4. Aquí es donde se necesitaría la colaboración de profesores jubilados, para que asesoren tesis, no para que enseñen.
______________
1 El artículo 84 de la ley recientemente aprobada dice: “La edad máxima para el ejercicio de la docencia en la universidad pública es setenta años. Pasada esta edad solo podrán ejercer la docencia bajo la condición de docentes extraordinarios y no podrán ocupar cargo administrativo.”
2 En grave retroceso frente a la época en que vivimos, la ley actual dice en el art. 86: “El docente investigador es aquél [sic] que se dedica a la generación de conocimiento e innovación, a través de la investigación. Es designado en razón de su excelencia académica. Su carga lectiva será de un (1) curso por año.” El criterio de selección es vago (“excelencia académica”) y no se pide que tenga trayectoria de investigador, porque en el fondo quieren hacerle un favor al establecer que debe enseñar (se especifica un curso por año), no investigar.
3 La investigación es un propósito fundamental de la universidad, pues esta actividad asegura el enriquecimiento del saber y abre caminos de progreso. Está equivocado el profesor universitario que piensa que su tarea principal (o única) es enseñar. La sociedad paga al docente universitario para que enseñe e investigue, pero muchos solo quieren enseñar y recibir el pago completo. Entre otras “gracias”, estos son los docentes que por todos los medios desalientan la elaboración de tesis y evitan asesorarlas.
4 En descaradas y descarnadas declaraciones del 30 de junio a la radioemisora limeña RPP, el Dr. Orlando Velásquez, presidente de la ANR (en extinción), reconoció que las universidades no tienen profesores capacitados: “Se necesitan asesores. Si egresan 50 alumnos, por lo menos son necesarios cinco profesores de tesis […] No nos oponemos a la tesis, pero no hay plazas ni presupuesto”. Es el colmo de la sinvergüencería, se contrata o nombra a docentes que apenas pueden enseñar pero no investigar ni dirigir investigación (tesis), ¡y encima se debe gastar contratando a otros para que asesoren tesis mientras los haraganes e incapaces continúan enseñando!
Artículos relacionados
Ley universitaria no asegura la calidad educativa de las universidades
Nueva ley universitaria va contra la investigación
Universidades: Gobierno continúa estafa educativa
La herencia de Fujimori en la universidad
Universidades públicas: otro engaño del APRA
Perú: No se investiga en universidades
Ecuador cierra 14 universidades con mala calidad
El Gobierno de Brasil cierra dos universidades privadas

22 comentarios
si pues estos señores de mas de 70 años solo quieren el cargo administrativo, hay que ver su carga académica de estos señores por ejemplo en la UNMSM hay docentes que solo disctan clases solo 1 o 2 veces al año pero cobran todos los meses del año …como lo hacen ahi esta el juego pues por eso quieren quedarse para los cargos administrativos
El autor de este artículo de opinión, ha expresado muchas mentiras. No es cierto que los profesores veteranos ocupen cargos directivos. La mayoría, son docentes del llano. Lo que es peor: son cabeza de familia: detrás de ese docente despedido, hay una familia que sostener económicamente, hijos que educar…hay un presupuesto a establecido, que incluye cuotas mensuales: las pensiones de enseñanza de sus hijos, alquiler, gastos de salud…esas cuotas estaban ajustadas a su presupuesto mensual. Al ser despedidos, su presupuesto se reduce en un 80 %: un desbalance traumático de su presupuesto: ese docente se queda en la calle; conlleva ello frustraciones, enfermedad, muerte…no sólo para él, sino para su familia. Esto sí que es inhumano, y criminal.
no pues
Esta bien lo que dicen aca porque solo deberia quedarse el mayor de 70 años que quiere investigar, no estar de funcionario
un profesor o profesora de 70 años no tiene bebes ni hijos escolares. tene hijos de 40 y 50 años. Si tiene que mantenerlos entonces es su culpa por haber formado a un vago, a excepcion de los que tienen hijos discapacitados, que son casos raros.
Ademas si se retiran no quedan desamparados, tienen una pension y como son solos o a lo mas con una pareja que tambien tiene pension, no la pasan tan mal,
El autor del artículo denuncia que los profesores desacatan el límite de edad establecido por ley. Respondo: no es que no nos dé la gana de acatar la ley: lo que pasa es que nos es humanamente imposible acatar semejante dispositivo inhumano. Soy docente sanmarquino. Como docente despedido y cabeza de familia, ¿podré sostener a mi familia con una pensión de 600 soles mensuales?: eso es imposible para un cabeza de familia. Soy docente principal a dedicación exclusiva, ingresé a la docencia con grado de Doctor, tengo 43 años ejerciendo la docencia, jamás ocupé un cargo, pago las pensiones escolares de mis hijos, y llevamos en mi hogar hasta ahora una vida digna. Mañana me despiden por el delito de llegar a los 70 años y haber dejado mi juventud en las aulas. Tendré que retirar a mis hijos de la universidad, por falta de pago; tendré que abandonar el tratamiento clínico de mi compañera, por falta de presupuesto…. Qué cara le pongo a mi familia
Ángel: he de denunciar con indignación, lo malintencionado de tu comentario. Soy docente sanmarquina. Por una disposición reciente emanada por el Vice-rectorado académico, ningún docente puede dictar menos de trece horas lectivas semanales (debido a que su carga no-lectiva no debe exceder del 50 % de su carga académica). Los docentes a que tú te refieres, serán casos muy excepcionales, estarán con «año sabático», o con licencia sin goce de haber…infórmate bien; pero no es lo normal ni lo general. Te invito a que te acerques a la Secretaría Académica de cualquier Facultad de la Universidad, y constates cómo está la ficha de carga académica de cada docente. Es más: estamos obligados a firmar el parte de asistencia. El docente que no firma, tiene descuento. Es más: la Contraloría fiscaliza el quehacer de cada dependencia de la universidad todos los días, al milímetro, lo cual está muy bien. Ángel: que te crean tus infundios sólo aquellas personas ajenas al quehacer docente.
El autor del artículo dice que los docentes universitarios creemos que nuestra principal labor es enseñar.Empero, está generalizando. Soy docente universitario. En nuestra ficha de carga académica, existe un rubro que es, las horas por investigación. Y tenemos que acreditar que estamos investigando. Obligadamente, tenemos que estar adscritos a algún instituto de investigación dentro de nuestra Facultad, y realizar alguna investigación anualmente.Si no hacemos investigación, nos bajan de clase o nos despiden. Es más, estamos obligados a presentar anualmente nuestros respectivos trabajos de investigación. Por si esto fuera poco: cada cierto número de años, estamos obligados a someternos a un proceso de evaluación, llamado «ratificación»: en esta evaluación, hemos de acreditar que investigamos presentando nuestras publicaciones. Un docente no puede ser mantenido por la institución hasta los 70 años si no ha investigado.Todo docente universitario, para mantenerse en el cargo, le guste o no le guste, tiene que investigar. Y esto consta en un rubro de su ficha de carga académica. No es cierto pues, lo que dice el articulista.
Lo que pasa sí es, que la «racionalización», no nos ofrece condiciones de tiempo para poder optimizar nuestra investigación: nos dan tres o dos materias lectivas, con un contenido heterogéneo con respecto a nuestro tema de investigación. Debiera hacerse que la temática que dictamos, sea el mismo tema en el que estamos investigando. Además, debiera uniformizarse y descongestionarse nuestra carga lectiva, si es que se quiere que optimicemos nuestra investigación. La ley, en lugar de darnos condiciones, nos excluye, y lo que es peor, sus mentores la defienden con mentiras. Que les crean solamente quienes no son docentes universitarios, ajenos al trabajo que realizamos, ajenos a la vida institucional.
pero ¿en tantos años no pudieron exigir que haya investigadores a tiempo completo?
A la hora de jubilarse recien van a darse cuenta?
Exijan ya que haya plazas para investigacion a tiempo completo
la experiencia de su edad se respeta pero deben pasar a algo superior al dictado de clases, que es la investigacion, donde se debe aprovechar lo que saben y ser guias de las nuevas generaciones
Ser profesor no solo es enseñar
tienen que ser tambien ciudadanos del mundo
su obligacion era marchar y protestar por la falta de apoyo a la investigacion y no es tarde para hacerlo
el gobierno tiene que cambiar su mentalidad y abrirse a la investigacion,de lo contrario estamos perpetuando un pais de tercera categoria
QUIZÁ EL PUÑADO DE «BUENAS» UNIVERSIDADES LIMEÑAS (CATÓLICA A LA CABEZA) SEAN LA EXCEPCIÓN, PERO LO QUE PASA EN LAS POLITIQUERAS UNIVERSIDADES PROVINCIANAS, ES TRISTE, PATÉTICO, UNA VERDADERA ESTAFA. CARMENCITA, UD ESTA AJENA A LA REALIDAD DEL PAÍS. LIMA NO ES EL PERU. Y LUCAS DEBIO DEDICARSE AL COMERCIO, AHI HACIA PLATA. LA UNIVERSIDAD TIENE OTRAS METAS.
El Art. 84 de la Ley fija de modo claro un limite para el ejercicio docente, fragmentándola a Universidades publicas, pero también subalternamente fija la edad de cesantía ( en el marco del Estado es Inconstitucional), el TC en estos casos lamentablemente resuelve con visión política sea errada o acertada, ello se concluye de las resoluciones lo que es controvertido. Conviene modificar , si, conviene en los Estatutos de la Univerisidades INAPLICAR a los docentes en ejercicio o que serian cesados por IRRETROACTIVIDAD DE LA LEY.
Cobran 6700 soles al mes, que aportes dan muchos ya vienen jubilados de otros trabajos. Señores no sean egoístas es momento de dar paso al costado
jajajjajaj Cotillo dice profesionales de primera línea, dirá de primera línea para engordar, en que momento va a ver un cambio generacional, los mismo alumnos juzgan, que existen docentes que ya no hacen nada y se pasan en labores administrativas, porque no dice eso Cotillo que no quieren dejar la mamadera………que haya los cambios, ahora que desapareció la ANR; el SINEDU no esta cobrando temporalmente por todos los tramites que hacia la ANR, hasta que realmente salgan tarifas justas, por un sello te cobraban hasta 100 soles; les quitaron la mamadera, todo cambio duele….pero solo a una mínimaaaaaa minoría
un catedrarico inivesitario con 70 años tiene mucha experiencia en formar profesionales y deberian continuar en su enseñanza.
Claro pero la experiencia de sus tiempos, no la de ahora…. la tecnología avanza… no es igual al del 1945 :angry:
Hay algo de lo que nadie quiere hablar: el docente cesado, pasaría a percibir una pensión de 600 soles, y con esa írrita suma, tendría que afrontar todos los gastos de su familia.Sufriría un desbalance presupuestal, y eso le llevaría a la desesperación. El sistema pensionario de Perú, es uno de los más vergonzantes del mundo.
No es cierto que los profesores mayores de 70 años sean autoridades. Solamente un ignorante ajeno a la vida universitaria, puede creer semejante mentira. Soy docente universitario, y me consta que la elección de las autoridades se efectúa por votación, y lo votantes en elecciones libres proponen una terna.Si la mayoría de los votantes es joven, por afinidad votan por un joven. Así sucede por ejemplo, en el Departamento de Filosofía de la Universidad de San Marcos.
Otra mentira grosera la de Ángel. soy docente en la universidad nacional M. de San Marcos, a dedicación exclusiva. Nuestra carga académica se distribuye según la clase docente: a tiempo parcial ( menos de 40 horas semanales) , a tiempo completo (40 horas semanales), y a dedicación exclusiva (40 horas semanales, con la prohibición de laborar en otro sitio). Esto significa que durante la semana, tenemos que dictar un mínimo de trece horas lectivas, aparte del trabajo no-lectivo: preparación de clases, investigación, asesoría…,y tenemos que firmar el parte de asistencia. Si no firmamos, nos descuentan.
Soy docente de la Facultad de letras de la UNMSM, y sé lo que estoy diciendo. Ángel: tus mentiras, que te las crea aquél que desconoce el interior de la vida universitaria.
Claro pero la experiencia de sus tiempos, no la de ahora…. la tecnología avanza… no es igual al del 1945 :angry:[/quote]
Pero eso qué tiene que ver. Los docentes veteranos estamos más actualizados que los jóvenes: la universidad nos obliga a capacitarnos permanentemente. dicta ciclos de capacitación en didáctica, en TICS, en informática, en estadística, en clase virtual… Ahora, hay docentes que no quieren capacitarse, tanto viejos como jóvenes. Eso, nada tiene que ver con la edad.
El articulista dice que los docentes mayores de 70 años nos consideramos indispensables, y que DESEAMOS quedarnos. Por supuesto que nadie es indispensable en ningún cargo; pero con esta lógica, reemplacemos entonces a cualquier trabajador estable, por otro que necesita trabajar. Adviértase que al cesar a un maestro, prácticamente se le prohíbe estabilidad en su presupuesto. La universidad pública, no lo va a aceptar -salvo en excepcionales menciones honoríficas como «emérito» u «honorario»-, ni tampoco lo va a contratar, porque eso lo prohíbe la nueva ley. La universidad privada, le dará cachuelos esporádicos. Colapsar la estabilidad presupuestaria de un jefe de familia, eso, es un crimen; peor aun, si consideramos que el régimen pensionario de Perú, es uno de los más inhumanos del mundo. Si ese docente cesado pertenece al régimen de la 19990, va a percibir 600 soles mensuales, y con eso, tiene que sostener a su familia. Esto es un crimen. Que se nos cese en la plenitud de nuestras facultades, con nuestros conocimientos acumulados, para ser reemplazados por jóvenes improvisados, es una estupidez propia de un cachaco como Daniel Mora. Y peor aun, sin tomar en cuenta el sistema pensionario de Perú.
Lo que quiere el articulista es que los profesores mayores de 70 años se vayan a su casa. Qué pasa si ese profesor cesado pertenece al régimen pensionario de la ley 19990: va a percibir una pensión de 600 soles, estando en la plenitud de sus facultades, y pudiendo dar de sí mucho en experiencia y conocimientos. ¿Puede un jefe de familia sostener a su hogar y pagar las pensiones de sus hijos con 600 soles? Eso es un crimen. En ningún país del mundo se ve esto: el sistema pensionario de Perú, es espantosamente cruel e inhumano. Cómo puede el articulista defender semejante monstruosidad. Señor articulista: cuando usted llegue a los 70 años de edad, ¿le gustaría que le hagan esto?
El articulista en la nota número 4, dice que los docentes universitarios no investigamos ni dirigimos tesis. Lo invito a que consulte nuestra carga lectiva en nuestros respectivos departamentos: una sección del total de nuestra carga lectiva, está consagrada a la investigación. Y en cuanto a la tarea de tutoría de tesis, también está consignado en nuestra carga lectiva. Si no, quién cree que asesora a los tesistas. La universidad les obliga a contar con un asesor de su tesis. El articulista, pareciera ser ajeno al quehacer universitario. Tal vez, es el cachaco Daniel Mora, experto en matar sin remordimientos en los campos de batalla.
yo soy un ignorante en esta materia pero mi humilde opinion es que no se debe limitar a una persona por la edad tanto que sea una persona capaz de ejercer su profesion en la plenitud de sus facultades la edad es sinonimo de respeto con ese cuento de cambio generacional se da paso a muchachos ignorantes sin la minima experiencia.. como ocurre actualmente en la mayoria de empleos en el pais.
un capitulo aparte se merece el sistema de pensiones una lagrima…
Considero que primero se debe acreditar al docente y para ello tendrá que aprobar las exigencias académicas requeridas, como conocimientos, actualidad, experiencia docente, capacidad física y mental, entre otras; luego, la edad no importa si está dentro de todas sus facultades.