La aprobación a la gestión del presidente José Jerí va cuesta abajo con una caída de 21 puntos porcentuales desde que juramentó en el cargo, con lo cual se ubica en un 37% de aprobación, según una reciente encuesta de Datum Internacional para El Comercio.
Las razones son claras para todos. Primero los escándalos de las reuniones clandestinas con empresarios chinos proveedores del Estado, a donde acudió encapuchado. Tras ello reventó el escándalo de las visitadoras de Palacio, las cuales tras sostener citas con él obtenían jugosos contratos en diversas instituciones del Estado, con el agravante de que al menos en un caso una de las féminas amaneció en la sede de gobierno.
Como si fuese poco, la ciudadanía aprecia un afán de protagonismo con sus aparaciones en requisas en las cárceles y en ciertas operaciones policiales, sin embargo, la lucha de Jerí contra la ola de criminalidad es un fracaso.
Pese a todo, el fujimorismo, a través de la bancada de Fuerza Popular, Somos Perú, Perú Libre y otros apuntalan al mandatario, lo cual no es de extrañar, pues en campaña electoral prometen luchar contra la delincuencia, pero sostienen el fracaso de Jerí, esto, sin contar que promovieron y promulgaron leyes en favor del hampa.
