Arístides Ferrer
La degeneración de la televisión peruana comenzó en la década del fujimorismo. Para distraer la atención de la ciudadanía de los crímenes del delincuente Alberto Fujimori, éste mandaba a Vladimiro Montesinos a crear los llamados psicosociales, que eran contenido escandaloso, inmoral o difamatorio, usaban principalmente la televisión y radio y la llamada prensa chicha.
En los célebres vladivídeos, se ve a Vladimiro Montesinos en la salita del Servicio Nacional de Inteligencia (SIN), repartiendo torres de dólares a los directores de diversos medios. Ricardo Belmont por esos años estaba al frente de RBC Canal 11 y fue el único, con Canal N, que no apareció en esos vídeos de la infamia.
La maquinaria para producir basura era imparable y asquerosa, desde contenido sexual o sexualizado no apto para menores, pero transmitido en horario de menores, hasta escenas vomitivas como la protagonizada por Laura Bozzo, quien pagó a una persona para lamer las axilas de otra.
Estos contenidos no sólo buscaban distraer la atención de los escándalos de corrupción y otros crímenes fujimoristas, sino atacar la autoestima de los peruanos, para lo cual también usaron a hombres deshonestos que se disfrazaban de mujer andina desdentada que decía tonterías con dejo serrano. Esta intención de humillar a sectores de la ciudadanía peruana persistió terminada la infame década fujimorista y tuvieron la forma de “chola Jacinta”, “chola Chabuca” o “el negro Mama”, para insultar a la población negra. Esto para hacer creer a los niños que los peruanos son tontos, cuando la población peruana tiene el mayor coeficiente intelectual de América Latina.
Fujimori fue echado por los peruanos, pero en los medios continuó la gentuza que, si bien no incurrían en producir contenido de grave inmoralidad, se dedicaron a crear programas embrutecedores con el pretexto de la comicidad y el entretenimiento. Continuó la orden de no elevar el nivel cultural y educativo de los niños o adultos con programación basura.
Así, en la actualidad la programación, en especial la televisiva, es para gente ignorante o mediocre salvo contados programas que son la excepción y el canal del Estado y los canales de noticias (aunque estos canales de noticias también están orientados a defender ciertos intereses económicos, no a los ciudadanos ni al Perú).
Esta realidad persiste pese a que la ley de telecomunicaciones estipula que los medios de comunicación deben contribuir con la cultura, lo cual no se respeta (más bien destruyen lo que la familia y el Estado hacen por la educación), en especial en los programas cómicos y de entretenimiento. Por ejemplo, un sujeto hoy preso, sindicado de proxeneta y otros delitos, se paseó por casi todos los canales con programas pestíferos. Estos canales no tienen la hidalguía de reconocer que difundieron vilezas.
Desde la época del fujimorismo hasta la actualidad, el único político que constantemente ha rechazado esta práctica degradante de los medios de comunicación es Ricardo Belmont Casinelli. Los demás políticos tienen temor de enemistarse con la gran prensa, no vaya a ser que los ignoren y les malogren su carrera política.
Frente a esa cobardía de los políticos Belmont al reclamar, se granjeó la enemistad de la gran prensa, y no sólo por defender los valores sino por defender los intereses del Perú y los peruanos y no los de grupúsculos económicos mafiosos.
Esa actitud le ha costado ser ignorado o minimizado por los medios más importantes y hasta las encuestadoras, algunas de ellas procesadas por sus vínculos con Montesinos, que lo colocan en los últimos lugares y hasta emplean cédulas de votación con el símbolo del partido de Belmont, Obras, cambiado, con la finalidad de que en los simulacros la gente no marque la casilla correspondiente.
Esperemos en estas elecciones el triunfo de Belmont, que nos ha asegurado pondrá fin a toda esta inmoralidad o corruptela en los medios, porque la situación es cada vez más seria, puesto que un creciente número de madres de familia trabaja y deja a los menores a merced de la podredumbre televisiva, sobre todo en los estratos más pobres.
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2 comentarios
Con rl fujimorismo empezaron a meter maricones en todos los programas
Se respeta la libertad de género mientras que se respete los estándares morales de la sociedad y sobre todo se RESPETE A LOS
NIÑOS!!
NO a la vulgarudad de.comicos como.Alvarez y s personaje el.padre mariquin
OBRAS con Belmont en Primera Vuelta!