El inefable alcalde de Lima Rafael López Aliaga sueña que los peruanos serán tan ilusos de confiarle sus votos en todo el país que anunció su renuncia a la alcaldía para lanzar su candidatura a la presidencia de la república en las elecciones 2026.
Para la alcaldía de Lima ofreción hacer a la ciudad una “potencia”, embellecer los cerros y zonas pobres, sostener a las ollas comunes, pero nada de ello cumplió y Lima es potencia en descuido, no se ocupó de embellecer ninguna zona de pobreza, menos en crear áreas verdes.
Con esta gestión más bien tenemos a Lima potencia de calles de prostitución y delincuencia, pues López Aliaga no ha realizado acciones efectivas ni ha propuesto iniciativas legales para restringir la explotación sexual y cada día hay más venezolanas en las calles amenazando la salud pública, la tranquilidad y la buena convivencia en diversos vecindarios.
El recuerdo que dejará, entre otros daños a la ciudad de Lima son:
- los trenes chatarra que pretende instalar del Callao a Chosica.
- La playa artificial en San Juan de Lurigancho, declarada no saludable por el Minsa
- La construcción de vías expresas norte y sur sin expediente técnico y de dudosa calidad, que son un caos, sin señalización, donde los pobladores erradicados denuncian que no se les pagó ningún justiprecio por sus predios.
- Una cuantiosa deuda que se acercaría a los 4,000 millones de soles.
- El abandono a las ollas comunes.
- El despido de más de 500 trabajadores municipales.

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cerdo borracho