Los transportistas urbanos de Lima y Callao inician este 4 de noviembre una paralización de actividades debido a la falta de resultados del gobierno en la lucha contra la criminalidad que los ha convertido en objeto de extorsión, ataques y asesinatos por parte del hampa.
Dirigentes indincan que se acordó un apagado de motores y una marcha pacífica para exigir acciones concretas nate al incremento de la inseguridad ciudadana, que ya cobra cerca de 70 fallecidos a balazos, entre conductores, cobradores, jaladores y pasajeros, lo cual no ha cambiado con las medidas por estado de emergencia.
Martín Ojeda, vocero del Gremio de Transportistas Unidos aseguró que la paralización de actividades no implicará el cierre o bloqueo de avenidas ni calles.
Explicó que el objetivo de la medida es llamar la atención sobre la crítica situación de inseguridad que afecta al sector, pero sin recurrir a acciones que vulneren la libre circulación de los ciudadanos o pongan en riesgo su integridad, según declaró a América.
Han confirmado su participación en este paro los gremios de Transportistas Unidos (TU), Transporte Unido del Cono Este SJL, Empresa de transportes Nueva América, Corporación Nacional de Empresas de Transporte (Conet) y la Asociación Nacional de Conductores Profesionales (ANCPP).
Lejos de detenerse o siquiera disminuir los ataques contra los transportistas, desde el 22 de octubre, fecha en que el presidente José Jerí decretó el estado de emergencia y desplegó a policías y militares en las calles, el SINADEF registró 28 homicidios vinculados al sector en solo 15 días.
