| Verónica Zavala |
Proinversión es la entidad que ha regalado más de diez aeropuertos a la empresa Swissport que de terminales aéreos no sabe nada, a excepción del transporte de valijas, limpieza de baños y la contratación de supuestos expertos portugueses que en realidad tienen mucho que aprender más bien de Perú que nosotros de ellos. Además Swissport figura en el contrato de concesión como concesionaria y, otra firma de muy reciente creación, Aeropuertos del Perú, como adjudicataria, con una misma representante legal, Leoní Roca y exactamente una dirección.
Ositran es la encargada, según el contrato de concesión mal hecho con LAP, de vigilar su cumplimiento y prolijidad, pero es la responsable que LAP haya hecho pasar una sobrevaluación de US$ 300 mil dólares en cada una de las siete mangas del Jorge Chávez por esta empresita que se constituyó apenas con S/ 10 mil soles y que no ha traído ¡ni un solo dólar! como afirmara el bocatán ex ministro de Economía, Javier Silva Ruete, que anunció la llegada de US$ 1400 millones de dólares, y en lugar de eso nos ha endeudado (aval del Estado peruano) con bancos alemanes y norteamericanos. A un alto funcionario de Ositran pregunté personalmente si sabía del cumplimiento y honra de LAP de dicho dinero. ¡No supo qué contestar! Cuando los sinverguenzas no pagan, el aval (en este caso el Estado, compuesto por 28 millones de habitantes), sí tiene que hacerlo.
Es decir, la “comisión investigadora” estaría conformada no por gatos, sino por panteras que actuarían como despenseras en un asunto que huele muy mal desde hace rato. No fue casualidad que la presidenta del Congreso, Mercedes Cabanillas, rechazara indignada, al alimón con su junta directiva, la inapropiada nota de la Confiep (la aliada favorita de Kenya Fujimori) en que aboga por la “intangibilidad” del contrato de concesión del Aeropuerto Jorge Chávez.
¡Vivezas y trampas LAP-MTC por todo lo alto!
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