Un componente presente en artículos de uso diario ha reactivado el debate global sobre su seguridad y su posible vínculo con el cáncer. Se trata del «dióxido de titanio», un aditivo empleado para mejorar el color y la apariencia de muchas salsas de venta masiva, que fue retirado como componente alimentario en la Unión Europea desde el año 2022 tras no poder descartarse un posible efecto genotóxico asociado a su consumo.
Sin embargo, el escenario internacional no es uniforme. Mientras Europa adoptó una medida preventiva, otras entidades, como la FDA en Estados Unidos y organismos de evaluación internacional, mantienen su uso permitido bajo «ciertos límites», lo que evidencia la falta de consenso definitivo sobre sus efectos en la salud.
El dióxido de titanio ha sido vinculado a posibles riesgos, principalmente en exposiciones por inhalación de partículas finas. En el caso de los alimentos, la preocupación se centra en su potencial de generar daño en el ADN, lo que podría tener implicancias a largo plazo, aunque no existe evidencia concluyente de que su ingesta habitual provoque cáncer en humanos.
En el Perú, este panorama plantea una interrogante relevante: ¿qué tan informados estamos sobre los ingredientes presentes en los artículos que consumimos a diario?
El Dr. Mauricio León Rivera, director de la Liga Contra el Cáncer y cirujano oncólogo de la Clínica Ricardo Palma, advierte que no es posible afirmar de manera generalizada que todas las salsas contienen este compuesto, por lo que revisar el etiquetado resulta fundamental para tomar decisiones informadas y señaló que siempre es mejor preparar las salsas «en casa», a la antigua, que consumir las de uso comercial y de venta masiva.
Este aditivo puede encontrarse en diversos artículos como cremas a la huancaína, de uso masivo en nuestro país, mayonesas, aderezos, golosinas, chicles, productos de repostería, algunos lácteos procesados, hasta pastas dentales y algunos cosméticos. No obstante, su presencia varía según la categoría, la marca y la normativa vigente en cada país.
“El cáncer es una enfermedad multifactorial y no puede atribuirse directamente a un solo elemento en condiciones habituales de consumo. Sin embargo, estos debates son importantes porque impulsan la revisión constante de la seguridad y fortalecen la información disponible para la población”, señaló León Rivera.
Asimismo, indicó que los principales factores de riesgo de esta enfermedad continúan siendo el tabaquismo, la obesidad, la mala alimentación y la falta de controles médicos, por lo que el enfoque debe centrarse en la prevención y el diagnóstico oportuno.
En este contexto, más que generar alarma, el desafío está en fortalecer la comunicación clara, mejorar la supervisión sanitaria y asegurar información transparente en el etiquetado, en un escenario donde la evidencia científica aún continúa en evaluación.
El Dr. Mauricio León Rivera enfatiza que, frente a este panorama, la población debe asumir un rol más activo, informarse adecuadamente y evitar decisiones influenciadas por la desinformación, priorizando siempre el cuidado de nuestra salud.
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1 comentario
Las pastas dentales tambien tienen aluminio especialmente las de china. Y eso es ven enoso.