Las frutas han ido ganando popularidad en el campo de la medicina, ofreciendo una vía natural y complementaria para aliviar algunos malestares o mejorar el funcionamiento de diversos órganos del cuerpo, recuerda el ministerio de Salud (Minsa).
Esta vez nos enfocaremos en la papaya, un árbol de hojas grandes y de rápido crecimiento, originario de Mesoamérica y América Central. Con el paso del tiempo, su fruto de color amarillo-naranja se ha hecho muy popular en todo el mundo por su sabor dulce y sus beneficios para la salud.
La papaya es ampliamente reconocida por sus propiedades que benefician al intestino, debido a que contiene enzimas como la papaína que mejora la digestión Y puede aliviar problemas estomacales. Asimismo, este fruto aporta las vitaminas A y C al organismo, esenciales para su funcionamiento.
De igual forma, la papaya tiene propiedades antiinflamatorias y antioxidantes que ayudan a combatir los radicales libres. También, es buena para la piel porque ayuda a mantenerla saludable y con un aspecto radiante. Ni qué decir de lo bien que le hace la papaya al sistema cardiovascular por su contenido de fibra y antioxidantes.
Por su baja cantidad de calorías y aporte de minerales como el potasio, magnesio y calcio, la papaya también es una opción saludable para quienes desean mantener una dieta equilibrada y la presión arterial en niveles óptimos. Se recomienda consumirla por las mañanas, cortada en cubos o rodajas. Si prefiere los jugos, la puede combinar con otras frutas y un poco de agua.
Otros estudios señalan que la papaya posee propiedades cicatrizantes y es excelente para úlceras y gastritis, en ese caso, se debe consumir en trozos, no en jugos, para aprovechar mejor sus beneficios.
Riesgos
Aparte de recordar los beneficios de la papaya para la salud, el Estado es negligente con el control de la calidad de esta fruta. Reportes señalan que los agricultores emplean para su producción pesticidas en niveles muy superiores a los permitidos, sin que los organismos del Estado lo impidan.
El Minsa se conforma con normar los niveles máximos permitidos de pesticidas en los productos agrícolas, pero es negligente en controlar el cumplimiento de dicha normatividad, de modo que los agricultores utilizan indiscrimnadamente dichos pesticidas, unos por motivos de lucro, otros por ignorancia.
Otra institución responsable del control de pesticidas en los alimentos del campo es el Servicio Nacional de Sanidad Agraria (Senasa), cuya acción de control es prácticamente nula. Cada vez que hay cuestionamientos por el uso excesivo de pesticidas, el Senasa culpa a las municipalidades de no cumplir con sus funciones, sabiendo que las municipalidades carcen de recursos y personas con formación idónea para dicha labor.
