Por Jonas E. Alexis
En una encuesta bomba que los medios de comunicación convencionales desesperadamente intentan enterrar, solo el 33% de los votantes registrados considera ahora a Israel un verdadero aliado de Estados Unidos, una caída catastrófica de 25 puntos desde marzo de 2026.
La encuesta del Napolitan News Service, con cuestionario a 1.000 votantes registrados, se realizó del 11 al 12 de mayo y fue publicada el 13 de mayo por el veterano encuestador Scott Rasmussen. Esto no es solo una baja de popularidad. Es un cambio sísmico en la conciencia estadounidense.
Las cifras se vuelven aún más reveladoras: el 21% de los votantes ahora ve abiertamente a Israel como un enemigo, mientras que el 26% no lo ve ni como aliado ni enemigo y el 20% continúa inseguro. Esta caída ocurrió justo después de que comenzara la guerra de Estados Unidos e Israel contra Irán a finales de febrero de 2026. ¿Casualidad? ¿O el resultado inevitable de que los estadounidenses vean demasiada realidad sin filtros en las redes sociales y plataformas alternativas?
El apoyo se desploma a lo largo de todas las líneas partidistas, incluso entre los republicanos
El declive no se limita a los sospechosos habituales. Los demócratas cayeron hasta un desastroso 20% que consideraban a Israel un aliado (27 puntos menos), pero los republicanos también cayeron bruscamente, hasta el 49%, una erosión de 21 puntos. Este despertar transpolítico aterroriza al establishment de la política exterior. Hace un año, la posición de Israel ya era inestable. La guerra de Irán echó gas al fuego.
Mientras el Congreso sigue aprobando enormes ventas de armas —cientos de millones en excavadoras y bombas—, el 75% de los demócratas en el Senado quería bloquear los últimos paquetes. Sin embargo, la maquinaria [propagandística pro-Israel] sigue funcionando. ¿Por qué? Porque la «relación especial» [EE.UU.-Israel] nunca ha contemplado de beneficio mutuo entre naciones soberanas.
Durante décadas, los críticos han argumentado que son Israel y su poderoso aparato de cabildeo quienes dirigen la política estadounidense, no al revés. Antiguos soldados estadounidenses y veteranos de la inteligencia como Ray McGovern han estado lanzando la alarma: los intereses estadounidenses están ahora subordinados [a los de Israel].
El Gran Realineamiento: ¿Irán, Rusia y China ya no son 100% enemigos?
La encuesta revela algo aún más profundo. Los estadounidenses no solo se están mostrando descontentos con Israel, sino que están replanteando toda la matriz enemiga posterior a la Guerra Fría. La percepción de Irán como enemigo ha caído 16 puntos desde principios de 2026. ¿Rusia? Bajando 17 puntos. ¿China? Abajo de 14 puntos. Esto no es aleatorio. Es una consecuencia directa del cansancio por la guerra, el sufrimiento económico a la hora de pagar en la gasolinera y el supermercado, y la creciente sospecha de que estos conflictos sirven a un conjunto limitado de intereses, no al pueblo estadounidense.
Como señaló el autor Jake Highton, la propia Guerra Fría se vendió como democracia frente al comunismo mientras Estados Unidos sostenía dictadores. Hoy, el guion se siente invertido: interminables enredos en Oriente Medio que drenan sangre y tesoros mientras adversarios como China miran de brazos cruzados cómo Estados Unidos se desangra hasta quedar exangüe.
Evaluaciones filtradas presuntamente advirtieron que la guerra con Irán juega exactamente a favor de Pekín: agota los arsenales estadounidenses y permite que China pinte a Estados Unidos como el matón mundial. El presidente Trump incluso eludió al Congreso en mayo, mediante poderes de emergencia, para acelerar la entrega de 8.600 millones de dólares en armas a Israel y a los estados del Golfo. El patrón continúa inalterado.
Verdades virales que rompen la censura
La encuesta no preguntó “por qué”, pero las razones inundan X, Rumble y Telegram: imágenes de soldados israelíes profanando sitios cristianos en Líbano y Jerusalén, campañas de bombardeos que afectan zonas de mayoría cristiana en el sur del Líbano y acusaciones de atacar civiles. La exrepresentante Marjorie Taylor Greene y otros lo han señalado directamente.
Se informa que Israel quintuplicó su presupuesto para la diplomacia pública hasta 730 millones de dólares para 2026 para combatir la “crisis de reputación”, pero la hemorragia continúa. Los críticos señalan un patrón más prolongado: muestran lo que algunos medios describen como operaciones rutinarias, incluyendo el asombroso número de muertos en Gaza —estimaciones cercanas a los 200.000—, presentadas por muchos como algo sin precedentes en escala pero consistentes en naturaleza.
¿Por qué Estados Unidos sigue siendo arrastrado a conflictos? ¿Quién se beneficia realmente del caos regional?
El conjunto: ¿Política exterior para quién?
Esta encuesta señala problemas en la cadena de apoyo incondicional a Israel. El complejo militar-industrial, los grupos de análisis y los influencers de doble lealtad se enfrentan a una crisis de legitimidad. Los veteranos y analistas independientes se preguntan cada vez más: ¿Es Israel aliado de Estados Unidos, o van ya décadas en que la cola1 está moviendo al perro?
A medida que aumentan las víctimas y las perturbaciones globales se propagan por las economías, el cálculo político cambia. El público conecta puntos que antes estaban prohibidos: influencia sobre el Congreso, el encuadre mediático y guerras que parecen no terminar nunca y más bien siempre se expanden.
El despertar no es partidista, es estadounidense. Cada vez más votantes rechazan la idea de que criticar la interminable ayuda exterior (a Israel), la influencia de los ciudadanos con doble ciudadanía2 o políticas específicas equivalga a “odio”. Simplemente exigen políticas que pongan a Estados Unidos en primer lugar, no a cualquier otra nación en primer lugar.
El orden establecido tachará esto de conspiración o intolerancia. Pero las encuestas no mienten. Ya están los números a la vista. El pueblo estadounidense está abriendo los ojos al precio que se paga por la lealtad ciega a Israel y no está contento con lo que ve. Y ahora viene la verdadera pregunta: ¿escucharán los responsables políticos o redoblarán esfuerzos en un camino que está perdiendo rápidamente el consentimiento del pueblo?
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1 Es juego de palabras en inglés: the dog wags its tail significa ‘el perro mueve su cola’; pero irónicamente se dice the tail wags the dog ‘la cola mueve al perro’ para dar a entender que la opinión o influencia de un subordinado es más importante que la de un jefe o alguien de status superior.
2 Se refiere a estadounidenses judíos que tienen también ciudadanía israelí y se aseguran de que cifras multimillonarias no vayan a hospitales, programas de vivienda o infraestructura de EE.UU., sino a alimentar el permanente armamentismo de Israel, enclave colonialista en Oriente Medio.
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Traducción de Con nuestro Perú de
“Israel’s Support Among Americans COLLAPSES To Just 33% As Public Finally Wakes Up to The Truth” en
VT Foreign Policy 20-05-2026
