Jhon Valdiglesias Oviedo*
El anuncio de Trump sobre la recuperación del control del Canal de Panamá, un activo estratégico indirectamente influenciado por China, nos invita a reflexionar sobre la importancia de los activos estratégicos en la región para el desarrollo sostenido, no solo de las economías locales, sino también de las grandes potencias mundiales. En este contexto, el Puerto de Chancay debe ser destacado como un punto clave de conexión entre economías de América Latina y Asia. Similar al Canal de Panamá, el Puerto de Chancay ofrece una vía de acceso vital para productos provenientes de economías importantes del Atlántico, como Brasil y Argentina, que pueden ser transportados hacia el Pacífico y acceder a los mercados asiáticos. Esta infraestructura es estratégica no solo para el comercio regional, sino también para fortalecer los lazos económicos entre América Latina y Asia, consolidando el rol de la región como puente clave entre estos dos importantes bloques comerciales.
Sin embargo, antes de que continúen las amenazas del gobierno de Trump contra el Puerto de Chancay, la principal amenaza proviene de las propias autoridades peruanas, quienes han mantenido paralizados y lentos los proyectos de construcción de carreteras, trenes y vías de comunicación entre Chancay y el resto de Sudamérica. Esta falta de acción y visión de futuro es un obstáculo crítico para el desarrollo del puerto y su potencial estratégico. Las autoridades peruanas deberían acelerar estos proyectos de infraestructura, superando los problemas burocráticos y combatiendo la corrupción, para que el Puerto de Chancay pueda cumplir con su rol de conexión clave entre Sudamérica y el Este de Asia. La velocidad en la ejecución de estos proyectos es esencial para aprovechar las oportunidades que ofrece este activo estratégico.
Las autoridades peruanas también deben estar preparadas para hacer frente a los factores externos que puedan afectar a la economía del país, como la guerra comercial entre China y Estados Unidos. Sin embargo, en lugar de centrarse únicamente en los riesgos, es crucial que Perú aproveche las oportunidades generadas por este contexto, tal como lo han hecho países como México y Vietnam, quienes han recibido inversiones extranjeras significativas y han incrementado sus exportaciones. Para estar preparados ante los choques externos, es esencial que Perú fortalezca su infraestructura interna, impulsando proyectos estratégicos que mejoren la conectividad, la logística y la competitividad del país. Solo a través de una base sólida de infraestructura y una economía interna robusta, Perú podrá aprovechar las oportunidades globales y reducir su vulnerabilidad frente a las turbulencias externas.
La consolidación del Puerto de Chancay como un nuevo canal de Panamá será un hito importante para el desarrollo de Sudamérica, al proporcionar más vías de acceso al comercio internacional y diversificar las rutas comerciales de la región. Este puerto no solo potenciará la economía peruana, sino que también ofrecerá una vía más eficiente para los países sudamericanos, permitiéndoles hacer frente a los efectos de la guerra comercial entre China y Estados Unidos. Perú y Sudamérica deben aprender de la resiliencia que han demostrado las economías asiáticas, las cuales, durante décadas, han superado desafíos globales y se han transformado en potencias económicas, con avances tecnológicos significativos. El Puerto de Chancay representa una oportunidad estratégica que no debe ser desaprovechada. Es un reto que puede posicionar a Perú y a Sudamérica como actores clave en el comercio global, pero para ello es esencial la inversión en infraestructura y en políticas de resiliencia que fortalezcan la competitividad de la región.
*Investigador del Centro de Estudios Asiáticos de San Marcos (CEAS); doctor en Economía, UIBE Beijing; máster en Estudios Asiáticos, NCCU, Taiwán. .
Economista por la UNMSM, Lima

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