Jhon Valdiglesias Oviedo*
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, anunció un nuevo ajuste arancelario que sacude el comercio latinoamericano. A partir del 7 de agosto, países como Brasil —el más golpeado, con un incremento del 10% al 50%—, junto con Bolivia, Ecuador, Costa Rica, Venezuela y Guayana (todos con un 15%), enfrentarán un entorno comercial más restrictivo hacia el mercado estadounidense. Nicaragua verá sus tarifas subir al 18%, mientras que México y Canadá también sufren ajustes mayores, aunque bajo lógicas distintas al estar vinculados al T-MEC. En contraste, países como Argentina, Colombia, Chile y Perú conservarán un arancel del 10%, al menos por ahora.
La medida responde a una renovada estrategia proteccionista de Trump, quien endurece sus políticas comerciales hacia gobiernos que, a su juicio, no se alinean con los intereses de Washington. El caso de Brasil es el más emblemático: el aumento es una represalia directa por lo que Trump llama una “cacería de brujas” contra el expresidente Jair Bolsonaro. Ecuador, a pesar de sus gestos recientes de cercanía con EE. UU., también fue incluido, dejando claro que el enfoque de Trump no distingue entre aliados diplomáticos y adversarios políticos si no se cumplen sus condiciones.
En este contexto, Perú se encuentra en una posición tan delicada como estratégica. Aunque el país no fue objeto de un alza arancelaria, la tendencia global apunta a un entorno más hostil para el comercio multilateral. Para una economía tan orientada a las exportaciones como la peruana, el desafío es doble: mantener su acceso a mercados tradicionales y, al mismo tiempo, adaptarse con rapidez a la reconfiguración geopolítica del comercio mundial.
Frente a esta incertidumbre, Perú tiene una hoja de ruta clara que no puede postergar: diversificar mercados más allá de Estados Unidos, apostar por una oferta exportadora con mayor valor agregado, y reforzar su protagonismo en bloques como la Alianza del Pacífico. Asimismo, será clave redoblar el acercamiento con Asia, especialmente con China, su principal socio comercial, con quien ya mantiene un Tratado de Libre Comercio. Explorar mayores niveles de integración en espacios como la ASEAN o el Acuerdo Transpacífico (CPTPP) no solo permitirá a Perú reducir su vulnerabilidad ante decisiones unilaterales de Washington, sino también posicionarse como un actor relevante en el nuevo tablero comercial global.
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* Investigador del Centro de Estudios Asiáticos de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos (CEAS). Doctor en Economía Internacional por la Universidad de Economía y Negocios Internacionales (UIBE), China. Máster en Estudios Asia-Pacífico con especialización en China por la Universidad Nacional Chengchi (NCCU), Taiwán.
