Levitación, algo que puede suceder durante los exorcismos
El padre Vincent P. Lampert, sacerdote católico y exorcista designado de la Arquidiócesis Católica Romana de Indianápolis, sostuvo una entrevista con Bussines Insider, donde narró diversos incidentes sucedidos durante los ritos de exorcismo que efectuó.
El religioso, ordenado en 1991 es uno de los menos de 200 exorcistas de los Estados Unidos. Comentó que la mejor manera de aprender este ministerio es mediante un modelo de aprendizaje práctico, pues una cosa es adquirir conocimientos teóricos y comprender lo que la Iglesia cree y enseña sobre el mal, y otra muy distinta es ver la aplicación práctica y experimentar directamente la realidad demoníaca.
Explica que antes de realizar un exorcismo la persona debe someterse a una evaluación psiquiátrica y a un examen médico para descartar que se trate de un mal tratable por la medicina. Luego usa un cuestionario inicial para intentar determinar si se trata de un caso de origen demoníaco. Recibe unos 3,500 pedidos de ayuda al año en su país y otros lugares de mundo. Por ello todos los días de la semana está ocupado en este trabajo.
Su experiencia le indica que los casos reales de posesión son muy pocos, tal vez uno de cada 5,000, unos dos o tres al año. Existen otros tres tipos de actividad demoníaca extraordinaria: la infestación (la presencia del mal en un lugar o asociada a un objeto, como un muñeco vudú, por ejemplo), la vejación demoníaca (ataques físicos) y la obsesión demoníaca (ataques mentales).
De infestación, vejación, obsesión, atiende miles de estos casos al año y ya ni siquiera lleva la cuenta. En cuanto a los casos reales de posesión demoníaca propiamente dicha, veo una media de uno, dos o tres al año.
Recuerda un exorcismo en Roma cuando el cuerpo se elevó unos treinta centímetros sobre la silla;. Entonces, el sacerdote que lo estaba formando puso la mano sobre la cabeza de la persona, la empujó de nuevo hacia la silla y siguió rezando, por lo cual indica que las películas describen eso con realismo.
Narra cómo, cuando los demonios se manifiestan, los ojos se vuelven hacia atrás, se oyen gruñidos y bufidos, la persona echa espuma por la boca, etc. La voz se vuelve más grave y autoritaria; emanan olores fuertes y horribles, hedores que provienen de la persona poseída. También ha visto cuando los demonios hacen que el cuerpo flote.
Otras veces ha visto cómo, el cuerpo de la persona cae al suelo y se desliza como una serpiente. En otros casos el rostro se contorsiona e incluso, a veces, la lengua sale como la de una serpiente, por lo cual cada vez esas manifestaciones lo impresionan menos.
Durante un exorcismo reciente, cuando el demonio se manifestó, los ojos de la persona que tenía delante se volvieron verdes y sus pupilas se rasgaron como las de una serpiente. De su boca surgió una voz muy grave que decía: “No podéis deshaceros de nosotros. Llevamos aquí demasiado tiempo y no sois lo bastante fuertes”. Luego empezaron los aullidos, los gruñidos, las risas histéricas y todo eso.

Ojos que suelen transformarse en los poseídos: de serpiente, totalmente blancos o totalmente negros. Los ojos totalmente negros son menos frecuentes, pero se ven más en verdaderos demonios que toman forma humana.
Rechazó la tendencia creciente a ver al exorcista como a un mago; como si yo tuviera una bolsa llena de trucos para hacer desaparecer los problemas de la gente. Pero, insisto, no se trata solo de expulsar al demonio. También se trata de invitar a Dios a entrar.
