Jorge Manco Zaconetti
Desde 2023 he tenido varias conversaciones con el Mayor en retiro Antauro Humala Tasso, de evidentes apellidos de los comerciantes palestinos inmigrantes del siglo pasado, más conocidos como “turcos” andinos e italiano. Recuerdo su invitación a formar parte del Plan de Gobierno del partido en formación en ese entonces A.N.T.A.U.R.O, que desde mi punto debió participar en el proceso electoral como partido legalmente inscrito. Decliné la invitación pues en sus palabras lo que había qué hacer era actualizar, modernizar el “Plan Inca” de la Junta Militar de Gobierno Revolucionario de las Fuerzas Armadas (1968/1975), en especial lo referente a las nacionalizaciones y estatizaciones de las empresas mineras, petroleras, agroexportadoras entre otras.
Si bien mi admiración por el gobierno del general Juan Velasco Alvarado es compartido, considerado por encuestadoras privadas por una mayoría de peruanos, más del 53 % como el mejor presidente del siglo XX. El tiempo histórico en que nos desenvolvemos es otro. En ese entonces el contexto mundial estaba marcado por las luchas anticoloniales, la revolución cubana y sus efectos en América Latina, la lucha del heroico pueblo de Vietnam contra el imperialismo norteamericano.
La pugna en la República Popular China con la nefasta “Revolución Cultural” frente a la URSS en pleno proceso de descomposición de lo que fuera llamado la crisis del “socialismo realmente existente”, que hacia 1989/1990 se dividiría en 16 estados. Uno de ellos Ucrania en guerra con Rusia desde febrero del 2022, con perversos efectos en la economía mundial, en especial en los precios de los hidrocarburos.
El espíritu de los tiempos eran las llamadas “reformas estructurales en América Latina, auspiciadas por la Comisión Económica para América Latina (CEPAL) y el propio Banco Mundial, donde se promovía la intervención del estado en la economía por medio de reformas agrarias, financieras, industriales. Es más, los organismos internacionales recomendaban la existencia de empresas públicas lo que en nuestro país se llamaba “Actividad Económica Empresarial del Estado” (AEEE) donde de 9 empresas públicas antes de 1968 pasamos a tener más de 240 empresas, siendo una de las más importantes Petroperú, Centromín Perú en la minería, ElectroPerú en la energía, Sedapal en el abastecimiento de agua potable en Lima entre otras.

En nuestras conversaciones con el Mayor Antauro Humala yo siempre recomendaba leer el libro de R. Thorp y G. Bertram “Perú 1890-1977 Crecimiento Económico en una Economía Abierta”, un libro de fundamental importancia para entender el desenvolvimiento de la economía peruana en dicho período, con una tesis a mi entender de plena vigencia: la categoría de “valor de retorno o valor retenido” ligado a las economías de exportación.
Con el uso de fuentes extraordinarias en períodos donde no existían estadísticas fiables y coherentes ,los autores haciendo uso de una vasta literatura, demostraban como el crecimiento económico peruano estaba ligado a los precios de exportación, es decir a las bonanzas de los precios internacionales de las materias primas. Es decir, cuando los índices de los precios de exportación aumentan más que los índices de precios de importación. ¡Términos de intercambio le llaman los economistas, para profundizar la especialización de materias primas y ser un país primario exportador!
En el análisis de las industrias extractivas como el petróleo, con la presencia de la International Petroleum Company (IPC) filial de la Standard Oil una de las “7 Hermanas” de propiedad de los Rockefeller, demostraban por medio de la categoría de “valor de retorno”, es decir, los salarios pagados, los impuestos abonados al Estado y las compras locales, que la presencia de las grandes empresas norteamericanas no eran propiamente “enclaves económicos” en particular la Cerro de Pasco Corporation, que poseía haciendas en la región central y antes de la nacionalización de Velasco Alvarado, incursionaba en la transformación industrial.
En el caso del petróleo del norte del Perú, la presencia de oprobio de la IPC y la herencia del “Laudo de la Brea y Pariñas” desde 1915 a 1968 pasó por varios períodos. En especial cuando el Perú dejó de ser el principal productor de crudo para los Estados Unidos de Norteamérica por la explotación de los hidrocarburos en el Lago de Maracaibo (Venezuela) y el Golfo de México.

Con la nacionalización de las instalaciones, refinería y campos petroleros el 9 de octubre de 1968, la producción de petróleo estaba ya bajo la ley de rendimientos decrecientes desde los años 50, es decir se producía cada vez menos, y ante el crecimiento del mercado interno, con el proceso de urbanización y “la industrialización de carácter sustitutiva” a partir de los años cincuenta, eran cada vez menores los márgenes de exportación, y con la caída de la producción disminuían las utilidades.
En tal contexto las presiones del gobierno norteamericano, las amenazas de aplicar las enmiendas de Hickenlooper (1962) en defensa de los intereses de las empresas norteamericanas, obligaron al Gobierno Militar de las Fuerzas Armadas a pagar e indemnizar “por lo bajo” al capital internacional.
Por ello, soy contrario a una nacionalización o estatización como la propuesta por el líder nacionalista Antauro Humala en las varias conversaciones sostenidas. No estamos en 1968 cuando el general Juan Velasco Alvarado nacionalizó los campos de petróleo de la “Brea y Pariñas” explotados indebidamente por la International Petroleum (IPC), dando una solución a una aspiración nacional que incluía a socialistas, comunistas, demócratas cristianos. Hasta el diario “El Comercio” bajo la dirección de don Luis Miró-Quesada de la Guerra escribía a favor de la tesis: “petróleo para los peruanos”.
Hoy los Tratados de Libre Comercio firmados, la protección al capital extranjero, el CIADI de París en materia de arbitraje, la presencia del FMI y el Banco Mundial nos convertiría en un país paria en el contexto internacional.
Es más, una nacionalización por ejemplo de los hidrocarburos de Camisea sería una torpeza de un futuro gobierno de un gobierno socialista. Por varias razones que trataré de fundamentar.

LOTE 88: SE AGOTA EL GAS BARATO
En primer lugar, el mercado de combustibles en nuestro país bordea los 300 mil barriles diarios, y la producción interna de petróleo no supera los 44 mil barriles por día. Por tanto, allí requerimos promover la inversión y la producción privada con inversiones de riesgo, cuestión que no se ha fomentado en los últimos 30 años. Con la privatización de PetroPerú, las empresas privadas han aprovechado las reservas probadas, probables y posibles dejadas por la petrolera estatal desde 1996.
En el caso de la producción y consumo de gas natural de los lotes 88, 56, 57 y la próxima entrada en producción del lote 58, controlada por la empresa estatal china, CNPC, todos ubicados en el Gran Camisea, se requiere una renegociación contractual que depende en lo fundamental de PerúPetro, la empresa responsable de promover las inversiones en el subsector de hidrocarburos, y también de la supervisión de los mismos.
En el caso del lote 88 operada por la empresa argentina/holandesa Pluspetrol Perú Corporation (PPC), su contrato vence en el 2040 y faltan menos de 14 años para su vencimiento, y no tiene interés en invertir con rendimientos decrecientes en la producción. Las regalías pactadas según contrato firmado en el gobierno de transición del presidente Panigua, supone un abono de una tasa de regalías de 37.24 % sea por el gas y líquidos de gas natural. Regalías por encima de los promedios internacionales en razón que las reservas probadas de gas natural fueron descubiertas por la Shell en 1984, por tanto, el factor riesgo era mínimo.
Desde que entró en producción, de dicho lote en junio de 2004 hasta 2025, se ha extraído más de 5 trillones de pies cúbicos por sus siglas en inglés; y al ritmo de consumo si no se descubren nuevas reservas prácticamente quedaría gas natural para un poco más de 12 años. Se debe reconocer que el lote 88 tiene precios regulados en el gas natural, entiéndase baratos; pero históricamente desde 2004 que comenzó su explotación comercial, más del 60 % de dicho gas natural es consumido por las empresas de generación eléctrica, las cuales “compran gas barato y venden energía cara!
De unas cuantas empresas de generación eléctrica a gas natural en la primera del siglo hoy son 44 empresas eléctricas que dependen y consumen el gas natural barato de Camisea. Es más, menos del 5 % del consumo total, un poco más de 750 millones de pies cúbicos diarios, está constituido por el consumo doméstico de hogares y pequeños comercios, de Lima y Callao que tienen el privilegio de la energía barata por las tarifas reguladas.
Por ello allí se tiene que promover las inversiones de exploración para reponer las reservas de gas natural consumidas. De no hacerlo, el futuro es la realidad de Bolivia que no tiene las reservas probadas para sostener la exportación que fue un buen negocio entre 2006 hasta el 2015, cuando declinan las reservas y bajan los precios. ¡La nacionalización de hidrocarburos de Evo Morales resultó un fracaso!
Para promover las inversiones de riesgo se tienen que renegociar las tasas regalías a niveles internacionales, incluso ofrecer menores tasas de impuesto a la renta por un período determinado, con tal de asegurar la inversión de riesgo. La crisis provocada en el ramal central del gasoducto que viene del campo de Malvinas a Lurín, por la fuga de gas natural entre el 1 al 14 de marzo pasado nos ha demostrado la precariedad y vulnerabilidad del modelo energético vigente. La necesidad de reponer las reservas consumidas, la construcción en serio del gasoducto del sur, el desarrollo de la petroquímica entre otros temas, debieran estar en la agenda de un nuevo gobierno Por ello, se tiene que fortalecer la presencia del Estado en el sector de hidrocarburos en PerúPetro y PetroPerú, con una administración moderna, eficiente, racional que dependa lo menos posible de las decisiones políticas, que con reiterados cambios en el directorio, le restan capacidad de negociación frente a las empresas privadas, que tienen la ventaja de contar con los estudios de abogados especializados en el lobby profesional, y que han capturado a los organismos reguladores. Muchos de los gerentes de las empresas privadas en el sector de hidrocarburos se han formado en las empresas del Estado, por tanto, conocen los límites y debilidades de PerúPetro y PetroPerú. Ello debe cambiar, con un nuevo gobierno a partir del 28 de julio próximo.
Diario Uno, 09.05.2026
