La desaparición por 37 días del joven Rubén Leiva Calderón (32), tuvo un trágico desenlace. Su mejor amigo, Harold Maldonado Rázuri (34), confesó haberlo asesinado y enterrado su cuerpo en un depósito de buses abandonado.
El móvil del crimen sería la disputa de las atenciones de una joven, mencionada como Silvana en algunos medios, episodio policial que remece a Lima por tratarse de amigos entrañables.
Pese a que el homicida intentó engañar incluso asistiendo a una vigilia por la aparición de Leiva, finalmente la Policía pudo desenredar el caso tras hallar las últimas imágenes del occiso antes de desaparecer, donde se le ve con su victimario en una oficina del SAT.
Acorralado por la Dirincri, el sujeto admitió el crimen, por lo cual la Policía se movilizó a diversos inmuebles en busca de evidencia, acompañados de perros especializados. En la vivienda del homicida arrojaron agua a los periodistas intentando alejarlos.
Finalmente, el cuerpo fue hallado en depósito de buses en La Molina, al parecer de propiedad de la familia del victimario. Al parecer, antes de matar a su amigo, Maldonado discutió y luego lo acuchilló y lo enterró. Después llevó el auto del occiso hasta un parque, donde lo abandonó.
Según Trome, “ambos discutían y hasta se distanciaron por el amor de una joven llamada Silvana, según dijo el pastor de la iglesia evangélica a la que asistían”, dijo un oficial.

2 comentarios
estos desgraciados matan por minucias
cuidado que el corazón del hombre es traiciónero no escupas al cielo