Como parte de su constante aporte a la investigación en temas gastronómicos al país, cuatro publicaciones promovidas por la Facultad de Ciencias de la Comunicación, Turismo y Psicología de la Universidad de San Martín de Porres (USMP), han sido premiadas como las mejores producciones editoriales de cocina a nivel mundial. Entre ellas destacó la obra del historiador peruano Eduardo Dargent Chamot, ‘Vino y Pisco en la Historia del Perú’, que ocupó el primer lugar en la categoría ‘Historia del Vino’ en los Gourmand World Cookbook Awards 2014.
Durante la ceremonia, Edouard Cointreau, presidente de Gourmand International, señaló que se trataba de una de las premiaciones más difíciles por la diversidad y nivel de los finalistas, entre los que se encontraban libros de Australia, China, Francia, el Reino Unido y los Estados Unidos, además de la obra del historiador peruano. Cabe señalar que este año la primera edición del festival gastronómico se realizó en la ciudad de Beijing (China).
Eduardo Dargent Chamot y Sara Beatriz Guardia
También fueron reconocidos por su nivel editorial, ‘14 000 años de alimentación en el Perú,’ que ocupó la segunda ubicación en la competencia de ‘Historia Culinaria’. La publicación, de autoría de Elmo León, trata sobre los alimentos autóctonos peruanos, explorando su gran variedad y las posibles preparaciones culinarias de nuestros ancestros.
‘La Quinua, alimento de las culturas andinas’ de la autora Sara Beatriz Guardia, logró el tercer lugar en la categoría ‘Tema Único’. Este aporte literario analiza la domesticación de alimentos en el mundo prehispánico, lo que permitió cultivar y preservar la quinua a lo largo de miles de años. En la investigación destaca el papel sagrado que tuvo este alimento en la vida de nuestros antepasados y concluye con un recetario internacional de platos elaborados con la milenaria semilla.

Eduardo Dargent Chamot y Edouard Cointreau
‘Perú, la tierra de Pisco’ de Hans Hilburg, se distinguió en la tercera posición de la categoría Cocktails. Este libro se caracteriza por abordar temas sin muchos tecnicismos de nuestro aguardiente nacional y unificar al país en torno a este destilado. Además, la investigación contiene asuntos relacionados a la cata y coctelería del pisco por regiones.
La USMP demuestra su continuo compromiso impulsando la investigación y publicación de libros de gastronomía, que inició el Dr. Johan Leuridan Huys, decano de la Facultad de Comunicaciones, Turismo y Psicología; premiado en el 2004 como ‘Mejor Editor de Gastronomía en el Mundo´ por la prestigiosa organización. Actualmente, la universidad cuenta con más de 29 obras reconocidas como los mejores libros de cocina del mundo.

4 comentarios
jajaja ponen un libro de pisco, caballeros el peruano no toma pisco el peruano es chelero y punto. El pisco es chileno
calla ratero chileno
hasta China ha reconocido que el Pisco es peruano porque han investigado la historia
Manolo lea esto y se dra cuenta de la gran mentira de su prensa peruana:
Aqui les dejo un articulo escrito por un peruano sobre la mentira que les metieron sobre el PISCO:
ESCRIBE: MANUEL CADENAS MUJICA(PERUANO)
Viñedo pisquero de Alberto Di Laura (uva mollar en mano), del que sale el galardonado pisco Don Amadeo, uno de los mejores del Perú. Conocer cuánta uva sale de los viñedos pisqueros para producir pisco ayudaría a detener la adulteración.
Unión Europea abre las puertas al pisco pero como “aguardiente de fruta” y ratifica denominación de origen para aguardiente chileno. Esta es la versión de cómo el tiro nos salió por la culata y beneficiaría a Chile.
Alzaste el codo y te llevaste un sorbo de chilcano a la boca (de pisco, obviamente). Dijiste “qué rico”, engulliste una butifarra o picaste unas aceitunas, y el amigo informado (siempre hay uno en el grupo) te comentó: “¿Sabías que en Europa ya reconocieron el pisco como peruano? ¡Le ganamos a Chile, cholo! ¡Salud!”, y creíste haber encontrado una nueva razón para empinar algunos chilcanos más en las noches del fin de semana que pasó. Felizmente –si tuviste la suerte de que te los prepararon con buen pisco– no vas a tener resaca y podrás afrontar la realidad esta mañana. Tu amigo te engañó. No clasificamos al Mundial y, en el pisco, no le ganamos a nadie.
Pero perdónalo, no lo hizo de mala fe. Solo estaba tan desinformado como la mayoría de compatriotas a quienes les va y les viene estos temas tan enrollados (no tú, por supuesto). ¿Denominación de Origen? ¿Indicación Geográfica? ¿No da lo mismo? ¿Cómo se come? Ah, pero si de practicar el deporte favorito de las redes sociales se trata: jamonearse de que somos los dueños de la pelota, del pisco, el suspiro de limeña, de la chirimoya, de la papa y de Machu Picchu, ahí sí te sale lo del macho peruano que se respeta y te sumas al bullying, y te rasgas las vestiduras. Pero, ¿de qué valen esos alardes si a la hora de la verdad resulta que quienes deben defender nuestro patrimonio en los fueros correspondientes se dejan lornear de lo lindo?
¿Ya se te pasó la resaca (porque el pisco adulterado abunda)? Entonces es hora de que te vayas enterando. Es cierto: como ha dicho la Cancillería peruana, la Unión Europea le ha reconocido al pisco la categoría de indicación geográfica, pero no te emociones porque en el mismo papel le recuerda a Perú que desde el año 2002 le ha reconocido a Chile la denominación de origen para su “pisco” y eso no va a cambiar. No por el momento, al menos. ¿Te quedó claro?
PROTEGIDOS: ¿DE QUÉ Y A QUIÉN LE IMPORTA?
No todo es dinero en la vida. No todo es economía, bolsa, acciones, activos. Existe lo que se llama el patrimonio cultural, y el pisco forma parte de él. Le pertenece a todos los peruanos (a ti y a mí), es una herencia de nuestros antepasados. Nos tocaba cuidarlo, pero durante todo el siglo anterior, esta joya familiar se fue desluciendo, perdiendo valor y quedó arrinconada en el recuerdo de solo unos pocos, hasta que vino el sacudón: en su TLC con la Unión Europea del 2002, Chile logró inscribir su propio patrimonio bajo el mismo nombre. Un patrimonio distinto, que a ti y a mí nos puede parecer mejor o peor (el “pisco” chileno), pero que quedó protegido bajo ese nombre, igual que en medio mundo y en los Estados Unidos.
Y, ¿en qué consiste esa protección? Los europeos han desarrollado en los últimos dos siglos un sistema muy riguroso para reconocer cuando un producto de características especiales tiene un vínculo con una zona geográfica específica y qué tan fuerte es ese vínculo. Es decir, en qué medida ese producto es lo que es porque se hace donde se hace, y cómo se relaciona con una forma de hacerlo y con el nombre que lleva (sonó a trabalenguas, pero es así). Si la relación es muy estrecha y hasta exclusiva, la Unión Europea lo protege como una denominación de origen. Si es menos estrecha, lo protegerá como una indicación geográfica. He ahí el detalle.
¿De qué y para qué lo protege? Primero, es una protección para el productor. Nadie más puede llevar ni vender un producto con ese nombre a menos que haya sido reconocido por la Unión Europea. Y segundo, es una protección para el consumidor europeo: nadie le va a vender gato por liebre. Pero eso tiene, además, consecuencias comerciales, porque la categoría en la que el producto recibe la protección, determinará un estatus.
MENOR CATEGORÍA, MENORES PRECIOS
Aunque no sea fin de semana, tómate un chilcano para amortiguar la noticia que viene. ¿Qué categoría nos ha reconocido la Unión Europea para proteger al pisco? La indicación geográfica. Pero, ¿como qué? ¡Como aguardiente de fruta! No como aguardiente de vino ni como aguardiente de uva. Dirás que estos europeos están locos o son unos desgraciados. Pero no fueron los europeos. Ellos solamente nos han otorgado lo que el Estado peruano solicitó el año 2009. No lo sabías. Yo tampoco. Pero así es.
Hay mucha polémica sobre si nos conviene o no la indicación geográfica. La mayoría coincide en que eso es lo menos grave, porque de todos modos implica un reconocimiento importante para el pisco, solo que vamos a tener que compartir el uso del nombre con Chile en Europa, nos guste o no.
Pero lo que nadie ha dejado de lamentar, con justa razón, es el tremendo autogol de solicitar una categoría más baja para el pisco que la recibida el año 2008. Ese año, la Organización Internacional para la Viña y el Vino (OIV, como la ONU de este sector) clasificó al pisco como un “aguardiente de vino”, a la altura de bebidas tan finas (y caras) como el coñac y el armañac. Entonces, ¿qué le pasó a Indecopi para pedir el reconocimiento como “aguardiente de fruta”? Nadie se lo explica. El Estado tampoco lo hace. Solo dice que se lo recomendaron los expertos internacionales y pide aplausos. ¿Cuáles expertos, si los más reputados de ese rubro, los de la OIV, vinieron el año pasado al Perú precisamente para remarcar la condición del pisco como aguardiente de vino?
Lo triste para el pisco es que esta clasificación le pone un techo comercial. No solo tendremos que compartir el mercado europeo (ya lo hacemos en Estados Unidos) con el aguardiente chileno, sino que además, en una categoría en la que para los productores de los más finos piscos, sobre todo de las bodegas más pequeñas, será difícil pretender precios acordes a su calidad. No es una regla, pero es una camisa de fuerza. Claro, hay quienes se frotan las manos con esto y no es difícil ubicarlos.
pisco 2
Izquierda: Jaime Marimón Pizarro, presidente del Consejo Regulador de la Denominación de Origen Pisco. Derecha: Tras medio año, Indecopi no ha sancionado aún a Finca Rotondo por “pisco bidestilado”. Dueños reconocieron atropello a la norma técnica pero “se sigue investigando”.
EL ENEMIGO ESTÁ EN CASA
El Estado peruano y las asociaciones de productores y exportadores se jactan todo el tiempo de cómo crece la producción y la exportación pisquera. Lo que no dicen es con qué uva crece tanto la producción si no hay más viñedos pisqueros, ni a cuánto precio salen los piscos al exterior y bajo qué condiciones.
Te explico. Se supone que para elaborar un litro de pisco se necesitan ocho kilos de uva. Y para un litro de mosto verde, unos doce kilos. Un viñedo promedio de uvas pisqueras da entre doce mil y dieciocho mil kilos de uva por hectárea. Entonces, si se multiplican las hectáreas existentes de viñedos con uvas pisqueras (restando las que se van a los mercados como uva de mesa, sobre todo de uva italia) por un promedio de quince mil kilos, y se divide entre diez, tendremos la cantidad de litros de pisco que se puede producir.
Lamentablemente, nadie da esa información, que podría detener la descarada adulteración de pisco con uvas no pisqueras (“red globe” sobre todo), aguapié (destilación de cáscaras de uvas fermentadas con agua y azúcar) y aguardiente de caña. El Consejo Regulador del Pisco dice que sin presupuesto no puede hacer nada contra eso. Indecopi no sanciona a las empresas que adulteran el pisco como en el caso escandaloso del “pisco bidestilado” de Rotondo.
Las matemáticas son igual de claras con los piscos que se exportan, la mayoría con precio de salida de tres dólares y pico el litro. ¿Cómo hacen esa magia, si cada kilo de uva cuesta por sobre los dos soles, y dos por ocho es dieciséis (casi seis dólares)? ¿Por amor al arte y a la pérdida? No es difícil entender quiénes se frotan las manos con este autogol del Estado peruano sobre el pisco.
Pero que nadie cante demasiada victoria, porque si queremos mantener siquiera la indicación geográfica pisco como aguardiente de fruta (premio consuelo), se tendrá que frenar en seco a la adulteración. Pues si la Unión Europea toma nota de esa terrible realidad con los piscos que se venden dentro y fuera del país, nos puede quitar ese logro. Y ahí sí no habrá chilcano que nos consuele de la pérdida.
Y quien sabe cuanta mentira les metieron con lo de la haya.
Y aqui tienen sobre la mentira de la gastronomia:
PERUANOS ODIAN LA COMIDA MEXICANA
Planteamiento cultural previo
El presidente Peña Nieto pidió una lista de aspectos relevantes de cada país latinoamericano que formaba parte de la gira continental que como presidente electo de México realizaría; su intención era hablar acerca de estos y enaltecer los logros de los países de la región. La respuesta lacónica de los asesores fue que en Latinoamérica no había realmente paradigmas de trascendencia para México; se le aconsejo hacer referencia a lugares comunes y a ser políticamente correcto con todos. Peña Nieto así lo hizo y su gira por la región fue un éxito; Sin embargo la recomendación más útil y más profunda se la dio un famoso poeta argentino residente en México desde hace treinta años, le dijo: las dos principales diferencias que tiene México con respecto a la mayoría de los pueblos latinoamericanos son que este no sucumbe ni rinde pleitesía a lo europeo; y la segunda y más conflictiva la personalidad de adolescentes tardíos que prevalece como rasgo nacional en los países al sur de México; no sabemos si peña nieto comprendió al poeta pero de todos modos le sonrió amablemente y le regalo un fuerte abrazo.
En este contexto la anécdota de los peruanos, sus seis millones de firmas y la UNESCO, podrían tal vez reflejar esta mezcla de adolescencia y chovinismo con que los latinoamericanos se plantean su relación con México.
La anécdota
A partir del momento en que la UNESCO declaro a la comida mexicana como patrimonio intangible de la humanidad en Perú se levantó una ola de críticas, descalificaciones, ninguneos y hasta ofensas contra la comida mexicana; el más famoso eslogan surgido de esta indignación fue el “QUE TIENE LA COMIDA MEXICANA QUE NO TENGA LA PERUANA”. Acto seguido al surgimiento del fervor nacionalista, líderes de opinión, artistas periódicos y programas de tv lanzaron una ofensiva mediática para que la UNESCO reconociera del mismo modo a la comida peruana: “con el ceviche más delicioso del mundo y con más de 850 variedades de papa” la cocina peruana tiene que ser considerada como patrimonio de la humanidad, al infinito y más allá.
Se convocó a la gente que firmara una petición a través de internet concitando de inmediato una respuesta masiva que logro juntar más de seis millones de firmas; entusiasmados el pueblo y el gobierno encomendaron a un grupo de funcionarios cercanos al presidente la tarea de llevar hasta la UNESCO las firmas y el pedido formal en nombre del pueblo peruano.
Con frialdad burocrática la Unesco hizo de lado el requerimiento de los peruanos y en su lugar, de modo paternal, se les invito a los funcionarios un café en alguna sala de juntas pues existía la necesidad de explicar algunos detalles concernientes a los patrimonios intangibles de la UNESCO. Nadie suponía que con el legado histórico del Perú sus dirigentes estuvieran tan mal informados.
Así, en un ambiente de amigos se les dijo que la UNESCO no se basaba en firmas para declarar patrimonios; que no era un concurso de internet para elegir la abandera más bonita o las nuevas maravillas del mundo; que los patrimonios intangibles están respaldados por años de investigación, documentación, publicaciones, estudios etnográficos, antropológicos y hasta organolépticos; se les dijo también que son necesarias instituciones dedicadas completamente a ellos que conserven, divulguen y protejan estos acervos únicos a nivel mundial.
Con respecto a la comida mexicana se les informo que existe todo este conocimiento realizado por investigadores nacionales y extranjeros desde hace 60 años abarcando desde la protohistoria en Mesoamérica hasta la cocina de Pujol, en México el entramado de instituciones detrás de la cocina mexicana es amplio y sólido. Agregaron que fue el mismo proceso con el mariachi; si en algún momento la tradición mexicana de las piñatas alcanza este nivel de investigación, difusión y documentación en todas sus vertientes también será considerada como un patrimonio intangible de la humanidad. No son ocurrencias de la frivolidad.
Para terminar y en razón de evitar la utilización del tema como manipulación política, se les recomendó a los funcionarios que informaran al pueblo peruano sobre la complejidad de esta valoración. También se habló de compromisos culturales y acciones concretas por parte del gobierno e instituciones para respaldar una petición de este tipo; se dijo que de la comida peruana no tenían conocimiento ni siquiera de un proyecto de mediano alcance.
El desenlace
Los funcionarios peruanos jamás informaron a su país de lo hablado en la UNESCO; y mucho menos mencionaron la pifia cometida; en su lugar especularon que a más tardar en el 2013 la UNESCO reconocería a la comida peruana lo que no ha sucedido hasta el momento ni sucederá.
El tema dejo de ser noticia en los medios de comunicación y la valoración de la comida peruana al día de hoy se diluye lentamente entre bravatas chovinistas y reivindicaciones vacías.
Ustedes sufren de arrogancia infantil.