Asegura el presidente Ollanta Humala al dar inicio a obras y sostuvo que medio millón de turistas llegarán a dicha zona y permitirán construir circuito turístico en macro región norte.
El sistema de telecabinas de Kuélap, cuyas obras se iniciaron hoy, permitirá la llegada de medio millón de turistas a la región Amazonas y, al mismo tiempo, construir un circuito turístico en la macro región norte, tal como existe en el sur del país, afirmó hoy el Presidente de la República, Ollanta Humala Tasso.
Al dar inicio a las obras, con una inversión de 21 millones de dólares, el mandatario destacó la importancia de poner en valor uno de los sitios arqueológico pre incas más importantes, ubicado en la Provincia de Luya, región Amazonas.
“Este es un avance, Kuélap es una oportunidad, lo vamos a poner en valor, vamos a competir con la macro región sur para atraer a los turistas, con carreteras, centros médicos y mejor infraestructura”, dijo el presidente Humala, quien añadió que las obras deben estar concluidas en julio de 2016.
El Jefe del Estado explicó que la obra permitirá reducir de dos horas a 20 o 30 minutos el tiempo de llegada a la fortaleza y competir, además, con el turismo que se realiza en la macro región sur, que integra Cusco, Puno y Arequipa, donde están no solo Machu Picchu y Sacsayhuamán, sino también Choquequirao, el lago Titicaca y el Valle del Colca.
“El sur sí se ha preparado para tener turismo, se une en una mancomunidad, el turista que llega a Cusco se va a Puno para visitar la isla de los Uros, o la isla de Taquile; o se va a Arequipa a visitar los hermosos valles y las playas. Acá también necesitamos eso porque Kuélap es tan grande y tan importante como el mismo Machu Picchu, pero no lo hemos puesto en valor”, indicó.
Dijo que se necesita “hacer justicia” con Kuélap y la región Amazonas, para que “puedan mostrar sus encantos, su belleza, su comida, sus danzas y sus trajes típicos” y “con un trato amable a los turistas”.
Añadió que, de manera simultánea, el Gobierno viene trabajando en la construcción de carreteras, como la vía que llega a Condorcanqui, que ya está concluida, así como en activar los aeropuertos a fin de garantizar una integración aerocomercial a la zona.
“Amazonas necesita unidad, necesita darse las manos, no pelearse, sino avanzar. Nosotros traemos los proyectos y las obras para beneficiar a la población, pero las discordias tienen que resolverlo ustedes democráticamente, piensen con una visión regional”, manifestó.
En otro momento, el Jefe del Estado reafirmó que su Gobierno viene construyendo políticas de Estado en el área social, con programas como Beca18, Qali Warma, Juntos, Pensión 65, el Plan Esperanza; asimismo, ha destinado un presupuesto nunca antes visto para la educación y la salud.
Para ello, dijo que dedica la mayor parte del tiempo a viajar al interior del país, a recorrer las zonas más alejadas, a resolver las demandas de la población, “porque no se puede gobernar desde una oficina con aire acondicionado desde Lima”.
“El Plan Esperanza ha llegado a 600 mil tratamientos contra el cáncer, esa es una política de Estado de un gobierno nacionalista que apunta hacia los de abajo, que se peleen los de la derecha, que se peleen los de la izquierda, que se peleen los de arriba, pero tenemos que cuidar a los de abajo”, agregó.
La ceremonia se realizó en la plaza de Armas del distrito de Tingo, provincia de Luya. El Mandatario llegó acompañado de la ministra de Comercio Exterior y Turismo, Magali Silva; la Primera Dama, Nadine Heredia; así como de autoridades regionales y locales.
De otro lado, en declaraciones a la prensa, el presidente Ollanta Humala aseguró que la situación de los trabajadores, así como el tema medio ambiental y productivo en La Oroya, son una preocupación permanente, tras destacar la buena voluntad de las partes para superar el paro en dicha provincia.
«Necesitamos que Doe Run funcione pero que funcione bien, en lo último que podemos pensar es que afecte a los trabajadores», indicó.
Resaltó asimismo que el acuerdo alcanzado ayer entre el Gobierno, las autoridades de la zona y dirigentes de los trabajadores mineros, es una muestra de que la violencia no resuelve los problemas.
