Joe Kent, exdirector del Centro Nacional Antiterrorista de Estados Unidos, en protesta por la campaña militar del presidente Donald Trump contra Irán, fue entrevistado por Tucker Carlson.
Kent, quien renunció argumentando que Israel arrastró a Estados Unidos a la guerra contra Irán, sugirió que Israel podría haber estado involucrado en el asesinato del activista conservador Charlie Kirk.
Al renunciar, Kent sostuvo que Irán no representa una amenaza inminente para Estados Unidos y aseguró que Irán no está desarrollando armas nucleares.
“No sabemos qué pasó con Charlie Kirk. No estoy diciendo que los israelíes lo hayan hecho; digo que hay muchas preguntas sin respuesta y que existen suficientes datos para afirmar que es muy probable que el presidente Trump se sienta amenazado”, declaró Kent.
“La última vez que vi a Charlie Kirk en este mundo fue en junio, en la escalera del Ala Oeste”, dijo Kent en el podcast de Carlson. “Y me dijo muy alto… ‘Joe, impide que entremos en guerra con Irán’. Muy alto. Estaba completamente decidido”.
“Así que, cuando uno de los asesores más cercanos del presidente Trump, que abogaba abiertamente contra una guerra con Irán, es asesinado públicamente de repente, y no se nos permite hacer preguntas al respecto, es un dato. Un dato que debemos investigar”, dijo Kent, sugiriendo que Israel podría estar involucrado en el asesinato.
Tyler Robinson, de 22 años, fue acusado del asesinato de Kirk y podría enfrentar la pena de muerte. Mantenía una relación sentimental con su compañero de piso transgénero, y, según informes, los fiscales han argumentado que la retórica antitrans de Kirk fue un factor clave que supuestamente lo llevó a dispararle al fundador de Turning Point USA.
Kent también argumentó que los Estados Unidos no controla su propia política exterior: “¿Quién dirige nuestra política en Oriente Medio? ¿Quién decide cuándo vamos a la guerra o no?”, preguntó.
Como se sabe, el propio secretario de estado Marco Rubio aseguró que Israel presionó a Trump para iniciar la agresión contra Irán. Coincidentemente, Kent sostuvo que Israel obligó a Washington a actuar al anunciar un ataque contra Irán y que Estados Unidos se vería forzado a sufrir las consecuencias de la inevitable represalia iraní.
“Los israelíes se sintieron envalentonados al creer que, hicieran lo que hicieran, sin importar la situación en la que nos pusieran, podían actuar sin más y nosotros simplemente reaccionaríamos. Esto refleja la naturaleza de la relación, pero también demuestra que existía un grupo de presión que nos presionaba para ir a la guerra”, afirmó Kent.
Además de afirmar que Israel dirigía la política exterior estadounidense, aseguró que Irán no estaba cerca de lograr, ni siquiera de desarrollar, capacidad nuclear. “No, no estaban [a punto de obtener un arma nuclear], ni hace tres semanas, cuando comenzó todo esto, ni en junio [de 2025]”, dijo Kent, refiriéndose a la guerra de 12 días del año pasado entre Irán e Israel.
“Los iraníes tienen un dictamen religioso —una fatua— que prohíbe el desarrollo de armas nucleares desde 2004. Está vigente desde 2004 y es de dominio público. Pero tampoco teníamos información de inteligencia que indicara que esa fatua se estuviera desobedeciendo o que estuviera a punto de ser revocada”, añadió Kent.
Los expertos en Irán han desestimado en general la supuesta fatua del régimen iraní contra la posesión de armas nucleares, señalando que Teherán ha mentido repetidamente y ha intentado ocultar aspectos de su programa nuclear.
En su renuncia, Kent también estableció paralelismos con la guerra de Irak, sugiriendo que dinámicas similares moldearon ambos conflictos al argumentar que Israel empujó a Estados Unidos a la guerra.
«Irán no representaba una amenaza inminente para nuestra nación, y es evidente que iniciamos esta guerra debido a la presión de Israel y su poderoso lobby estadounidense», escribió Kent en su carta de renuncia.
La administración Trump refutó las afirmaciones de Kent, sosteniendo que la decisión de atacar a Irán se basó en inteligencia creíble sobre amenazas a las fuerzas e intereses estadounidenses en la región. Trump tachó a Kent de «débil en materia de seguridad», defendiendo la operación como necesaria para disuadir la agresión iraní y proteger al personal y los aliados estadounidenses.
«Cuando leí la declaración, me di cuenta de que es bueno que se haya ido, porque dijo que Irán no era una amenaza», dijo Trump. «Irán sí era una amenaza».
Eso es lo que declaran Trump y su cúpula, pero todo el mundo sabe que para iniciar una agresión cualquier mentira es argumento para atacar, como fue en el caso de Irak y otros.
