Los restos del papa Francisco fueron sepultados en la basílica Santa María la Mayor, ceremonia que se realizó después de una Misa de Réquiem a la que asistieron mandatarios de diversos países, representantes de gobiernos, monarcas y representantes de la realeza.
Su lugar de descanso final se ubica junto al icono de María Salus Populi Romani.
La misa se realizó en la Plaza de San Pedro, que estuvo llena. Desde allí el cortejo recorrió las antiguas ruinas de Roma, pasando junto al monumento a los soldados caídos en la Plaza Venecia.
También pasó por el antiguo Foro Romano y el Coliseo en el papamóvil, convertido en coche fúnebre, hacia la basílica de Santa María la Mayor, donde su féretro fue elevado hacia la multitud para su último adiós.
A su paso, había gente apostada en las calles, los cuales aplaudieron al paso del cortejo fúnebre.
En el interior de la Basílica, el féretro del Papa permaneció unos instantes frente a la entrada de la Capilla Paulina, a la vista del icono de María Salus Populi Romani antes de ser conducido al nicho contiguo, preparado para su sepulcro.
El Rito del Entierro del Romano Pontífice se realizó siguiendo el Ordo Exsequiarum Romani Pontificis, presidido por el cardenal Camarlengo Kevin Farrell, en presencia de las personas indicadas en el correspondiente Aviso de la Oficina para las Celebraciones Litúrgicas y de los familiares del difunto Papa. El rito concluyó a las 13:30 h.
El lugar de entierro es el nicho funerario de la nave lateral, entre la Capilla Sforza y la Capilla Paulina, que alberga el icono de María Salus Populi Romani.

