Los aliados europeos han rechazado la exigencia del presidente estadounidense Donald Trump de enviar buques de guerra para escoltar a los buques mercantes a través del volátil Estrecho de Ormuz.
El ministro de Defensa alemán, Boris Pistorius, declaró: “Esta no es nuestra guerra, no la hemos iniciado”, mientras que el primer ministro británico, Sir Keir Starmer, afirmó que la reapertura del estrecho no sería una misión de la OTAN.
Trump había expresado su descontento por la reticencia de Starmer a involucrarse en la guerra con Irán alegando que se reuniría con su equipo antes de tomar una decisión sobre la intervención en el Estrecho de Ormuz. “Le dije: ‘No necesita reunirse con el equipo. Usted es el Primer Ministro. Puede tomar sus propias decisiones; ¿por qué tiene que reunirse con su equipo para averiguar si nos van a enviar dragaminas o barcos?’. Le dije: ‘No tiene que reunirse con su equipo’”, dijo citado por varios medios.
Australia también ha declarado que no enviará buques de guerra al Golfo. “No enviaremos ningún barco al Estrecho de Ormuz. Sabemos lo increíblemente importante que es, pero no es algo que nos hayan pedido ni a lo que estemos contribuyendo”, declaró la ministra de Transporte, Catherine King, a la ABC el lunes.
Trump advirtió que la OTAN tenía un futuro “muy sombrío” si los aliados no atendían su petición.
Todos saben que enviar una flota al Estrecho de Ormuz es buscar convertir las naves en ataudes, pero Trump, probablemente en una más de sus incontables mentiras, ahora dice que “numerosos” países habían indicado que estaban en camino, pero no especificó cuáles. “Algunos están muy entusiasmados, otros no. Algunos son países a los que hemos ayudado durante muchos años”, dijo. “Los hemos protegido de fuentes externas terribles, y no estaban tan entusiasmados. Y el nivel de entusiasmo me importa”, añadió.
El mandatario pretendía que varios países formen una coalición para escoltar barcos a través del estrecho canal, informó el Wall Street Journal, citando a funcionarios estadounidenses anónimos. También dijo que Washington estaba en contacto con Irán, pero expresó dudas sobre si Teherán estaba preparado para negociaciones serias que pusieran fin al conflicto. No obstante, muchas veces ha dicho que conversó con mandatarios de tal o cual país, pero finalmente fue desmentido.
Trump amenazó con más ataques contra la isla de Kharg, principal centro de exportación de petróleo de Irán, durante el fin de semana y afirmó no estar dispuesto a llegar a un acuerdo para poner fin a la guerra que había bloqueado el estrecho de Ormuz.
El viernes declaró que la Armada estadounidense comenzaría pronto a escoltar petroleros, afirmó que Irán deseaba negociar. El domingo, el ministro de Asuntos Exteriores iraní, Abbas Araqchi, lo desmintió. “Nunca hemos pedido un alto el fuego, ni siquiera negociaciones·, declaró Araqchi al programa Face the Nation de la CBS. “Estamos dispuestos a defendernos el tiempo que sea necesario”, agregó.
Alemania, a través del ministro de Defensa Boris Pistorius, aseguró que no proprcionará ninguna ayuda militar a los Estados Unidos diciendo: “esta no es nuestra guerra, nosotros no la comenzamos.
En Japón hay reticencia y además tienen el argumento, según expertos jurídicos, que las leyes japonesas no permitirían el despliegue de sus Fuerzas Armadas. En estos días los japoneses han tomado muy mal que los Estados Unidos se haya llevado material de defensa de sus bases en Japón para su guerra contra Irán, pues el gobierno japonés había pagado por todo ese equipamiento. Lo mismo ha ocurrido en Corea del Sur.
