El presidente de El Salvador Nayib Bukele inaugurando su megacárcel
El gobierno se queja del hacinamiento carcelario dejado por otros presidentes, sin embargo, en algo más de dos años de gobierno ni siquiera han comenzado a construir nuevas cárceles, lo único que han hecho, junto con el Congreso es promulgar leyes para liberar a delincuentes que cumplen menos años de prisión, además de legislar con cerca de una decena de leyes en favor del hampa.
En dos años podríamos haber tenido varias cárceles terminadas. El Salvador con el mando de Bukele construyó una megacárcel en siete meses, mientras que Boluarte no ha construido siquiera una cárcel pequeña.
Otros países con problemas de hacinamiento han firmado convenios con otros países para albergar a sus presos. Eso mismo hizo esta semana el gobierno de Donald Trump, al acordar que El Salvador reciba, pago por medio, a criminales deportados en su megacárcel, oportunidad perdida por el Perú, que podría haber descargado, hasta que se construyan más cárceles, al menos a los delincuentes más peligrosos, en medio de una ola delincuencial atizada por los venezolanos inmigrantes que azota a los ciudadanos peruanos.
Enviar a los criminales venozolanos a cumplir prisión en su país no es opción, pues pueden ser liberados por el gobierno de Nicolás Maduro, interesado en exportar su basura humana a todo el mundo. Es probable que haya por medio corrupción como lo ocurrido durante el gobierno aprista, que liberaba a narcotraficantes a cambio de dinero, como se conoció tras el escándalo de narcoindultos. Además, Maduro hizo lo que no quería, abrió casas de cambio para recibir remesas, y se le vio dando personalmente instrucciones a la lacra social que liberaba de las prisiones. Es posible que les haya ordenado pagar por permitirles salir de prisión.
También ver:
Soluciones carcelarias ante la insuficiente capacidad de penales
El secretario de Estado de los Estados Unidos aseguró que El Salvador aceptó encarcelar en su país a deportados estadounidenses de cualquier nacionalidad, así como a criminales estadounidenses violentos que se encuentran actualmente tras las rejas en su propio país.
Durante una visita a El Salvador, Marco Rubio dijo que el presidente Nayib Bukele había aceptado el acuerdo migratorio más extraordinario y sin precedentes en cualquier parte del mundo.
En 2023 El Salvador abrió una megaprisión como parte de una ofensiva contra el crimen de pandillas y también ha ofrecido hacer lo mismo para criminales peligrosos que actualmente están detenidos y cumplen su condena en Estados Unidos, aunque sean ciudadanos estadounidenses o residentes legales.
Los funcionarios sugirieron anteriormente que un acuerdo de este tipo podría ser una opción para los pandilleros venezolanos condenados por delitos en Estados Unidos, en caso de que Venezuela se niegue a aceptarlos.
Hablando antes de que se anunciara el acuerdo, Bukele dijo que estaban discutiendo algo que no tiene precedentes en la historia de la relación, no solo de Estados Unidos con El Salvador, sino creo que en América Latina.
Después de que Rubio hiciera sus comentarios, un funcionario estadounidense dijo que si bien la oferta de Bukele era significativa, la administración Trump no tenía planes actuales de tratar de deportar a ciudadanos estadounidenses.
El gobierno de Estados Unidos no puede deportar legalmente a ciudadanos estadounidenses a menos que hayan violado la ley para convertirse en ciudadanos o hayan cometido traición. Sin embargo, alguien a quien se le ha otorgado la residencia permanente en Estados Unidos puede ser deportado por ciertos delitos graves.
El “Centro de Confinamiento de Terroristas” en Tecoluca fue terminado en siete meses y puede albergar a 40 mil reclusos.
