Juan Luis Cipriani Thorne, exarzobispo de Lima y primer cardenal del Opus Dei, fue apartado del Perú en 2019, tras ser acusado de abuso sexual en 1983 contra un menor de edad que ahora tiene 58 años, informa el diario español El País.
Las medidas disciplinarias contra Cipriani incluyeron la prohibición de vestir hábitos y símbolos propios de su cargo, así como participar en futuros cónclaves. Como en diciembre de 2024 cumplió 81, esa participación ya no es posible, pues los cardenales deben tener como máximo 80 años. Contra Cipriani no hubo un proceso canónico. El cardenal aceptó las medidas impuestas.
Llama la atención que este mes, el día 7, Cipriani haya estado en Lima para ser condecorado por otro miembro de la secta Opus Dei, Rafael López Aliaga, quien le otorgó la medalla de la Orden al Mérito en el grado de Gran Cruz.
El País detalla que en 2019, el Vaticano simplemente comunicó que el Pontífice había aceptado su renuncia, que los obispos deben presentar al cumplir 75 años, pero fue notorioque la dimisión se acogiera de inmediato, pues lo normal es que se pasen unos años, y ahora se sabe que fue por la denuncia de abuso sexual.
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Fue denunciado en 2018
En el 2018, el agraviado se dirigió al papa Francisco a través de Juan Carlos Cruz, defensor de las víctimas de abusos en Chile, a quien entregó una carta en la que señalaba que no buscaba venganza, sino que el Papa conociera la verdad sobre Cipriani, quien era arzobispo de Lima y cardenal del Perú.
“Lo único que quiero es que sepa la verdad y que la tenga usted en cuenta cuando vaya a tomar decisiones sobre el futuro del actual obispo de Lima y cardenal del Perú.”, escribió y solicitó que “aparte de la Iglesia a un pastor que me ha hecho daño y no merece todos los privilegios que ha recibido en estos años”.
El Papa delegó el caso a un jesuita de confianza en Lima, quien se contactó al denunciante para recopilar información. La víctima reveló que los abusos se perptraron durante el sacramento de la confesión.
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Historia secreta del Opus Dei en el Perú
Cuando el Opus Dei se enteró de la carta, Cipriani y entorno intentaron quebrar el proceso. La víctima denunció acoso por parte de personas cercanas a la organización, quienes le instaron a retractarse, incluso rebotando mensajes de Cipriani y le decían que quería hablar con él, pero el agraviado se negó. Fueron hasta 49 mensajes intimidatorios por parte de un amigo del cardenal. “Me sorprendió la cantidad de rechazo y ataques que recibí, no había hecho nada malo”, narró la víctima cuando amigos del Opus Dei le dejaron de hablar.
En la carta al Papa la víctima señala sobre Cipriani: “Me confesaba con él cada semana o dos semanas durante más de un año. Eran confesiones muy duras. Me recriminaba con crudeza sobre mis fallas en los estudios o en mi conducta. Llegaba un punto en que me sentía muy mal y algunas veces lloraba. Yo estaba arrodillado frente a él, entre sus piernas. Cuando me tenía totalmente demolido emocionalmente me abrazaba. Eran abrazos largos, incómodos (…) Todo esto era ya muy incómodo. Yo ponía mis manos entre él y yo para que no avanzara más”.
Cipriani niega los hechos y dice que no escucharon sus descargos
Tras la divulgación de la denuncia, Cipriani, publicó una carta en la que admite que fue retirado por la denuncia de abuso sexual, pero rechazó las acusaciones y aseguró que no escucharon sus descargos.
“En agosto de 2018 fui informado de que había llegado una denuncia que no se me entregó. A continuación, sin haber sido escuchado, sin haber sabido más y sin que se abriera un proceso, el 18 de diciembre de 2019 el Nuncio Apostólico me comunicó verbalmente que la Congregación para la Doctrina de la Fe me había impuesto una serie de penas limitando mi ministerio sacerdotal y pidiendo que tuviera una residencia estable fuera del Perú. También se me pidió que guardara silencio, cosa que he hecho hasta ahora”, escribió.
“El 4 de febrero de 2020 tuve una audiencia con el papa Francisco y el Santo Padre me permitió reanudar mis tareas pastorales (…) En estos años fuera de Lima viví en Roma dedicado a mis trabajos como cardenal miembro del Discaterio para la cauda de los santos hasta que cumplí 80 años y me retiré de toda ocupación en la curía romana y me trasladé a Madrid”, dice Cipriani.
De otro lado, el sacerdote Ángel Gómez-Hortigüela, vicario del Opus Dei en el Perú reconoce que no atendió denuncia de víctima de abuso vinculada al excardenal. “Como vicario regional, pido perdón de todo corazón si no he sabido atender con plena acogida a una persona que deseaba ser escuchada. En 2018, ante la solicitud de una entrevista con el denunciante, sabía que no podía interferir en una acusación formal ya iniciada ante la Santa Sede, que es la vía que corresponde cuando se trata de un cardenal”, alegó Gomez.
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