Un padre de dos hijos que desarrolló silicosis, una enfermedad pulmonar incurable después de fabricar encimeras de cuarzo para la cocina ha contado cómo se vio obligado a dejar su trabajo para salvar su vida.
Ryan Fenton, de Ipswich en Suffolk, fue contratado como para fabricar las populares mesas en 2016 y recuerda cómo los sistemas de extracción en su lugar de trabajo diseñados para eliminar el polvo eran ineficaces. Ahora sabe que el polvo estaba destruyendo lentamente sus pulmones con cada respiración, informan varios medios británicos.
La silicosis causa cicatrices internas e inflamación de los pulmones, que es irreversible y podría matar. En el Perú desde hace siglos se conoce esta enfermedad en los mineros, por ello desde hace décadas los mineros de socavón se jubilan a los 45 años y los que laboran a tajo abierto a los 50.
En el mundo moderno, pese a los equipos de protección contra el polvo, el riesgo persiste. El señor Fenton dejó su trabajo el año pasado debido a la silicosis, que en el rubro de trabajo en piedras de cuarzo deja dos fallecidos y 26 enfermos graves. El caso más joven fue el de un albañil de tan sólo 24 años, pero las cifras en el Reino Unido podrían ser mucho mayores.
Ante ello, los médicos y los sindicatos que representan a más de 5,5 millones de trabajadores han pedido al Gobierno que detenga la fabricación de cuarzo en Gran Bretaña para evitar cientos de muertes.

Los mineros también están expuestos a esta enfermedad
Las populares encimeras de cuarzo están hechas de un 90 por ciento de cuarzo molido y un 10 por ciento de resinas y pigmentos. Cuando se procesan hasta obtener su forma final de encimera, liberan partículas potencialmente dañinas de polvo fino de sílice que se liberan al aire.
Las encimeras de cuarzo han crecido en popularidad frente al granito y mármol en cocinas y baños, pero otros polvos minerales también pueden causar silicosis, como es el caso de los mineros, que inhalan minerales de todo tipo, y los albañiles que en las construcciones respiran polvos de diverso tipo.
Fenton usaba una amoladora angular para cortar las piezas, dejando espacio para fregaderos y placas de cocina que se ajustaran a las dimensiones de las casas y negocios de los clientes. Su ropa, manos, cara y cabello también quedaban a menudo cubiertos de polvo del trabajo, afirmó.
Cuando los médicos le realizaron una exploración para evaluar el daño, detectaron unas cicatrices inusuales en sus pulmones. Desconcertados por esto, sus médicos lo derivaron a especialistas del Royal Brompton Hospital en el oeste de Londres.
Una biopsia mostró que Fenton tenía silicosis y dijo que los médicos le dijeron que la afección estaba relacionada con su trabajo con piedra artificial.
La silicosis deja a los pulmones con mayor riesgo de infección, reduce su eficacia general y puede provocar que fallen. La dificultad para respirar también puede suponer una tensión potencialmente mortal para el corazón.
No es una enfermedad nueva, ya ha arruinado las vidas de mineros, constructores y albañiles en el Reino Unido en el pasado.
El organismo de control de la salud y la seguridad en el trabajo de Gran Bretaña, el Health and Safety Executive (HSE), estima que 12 personas mueren cada año como consecuencia de la exposición a la silicosis, cifras que podrían en realidad ser mayores.
En el Perú el ministerio de Trabajo y el Minsa brillan por su ausencia
En nuestro país la situación es igual o peor. Se puede ver que a los cortadores y pulidores de piedras no les brindan mascarillas profesionales filtradoras de polvo, o incluso ellos no quieren usar nada en la cara cuando se les sugiere. Pero la ley señala que si un trabajador no quiere usar material de protección puede ser despedido.
Por lo general se emplean aparatos cortadores y pulidores en seco, cuando existen máquinas que tienen un sistema de vertido controlado de agua, que disminuye la cantidad de polvo que se levanta. Debería ser obligatorio el uso de cortadoras y pulidoras con agua no sólo en piedra sino en todo trabajo de construcción, pues también mucho se trabaja cortando mayólicas.

Esisten cortadoras con agua, que minimizan la liberación de polvo. Su uso debería ser obligatorio, así como el de mascarillas y auriculares profesionales, como en la foto.
En cuanto a las autoridades, todo es desinterés porque no hay prevención, educación ni supervisión para estas actividades de trabajo en piedras para viviendas. Es cierto que muchos de estos técnicos son informales, pero eso no es justificación para no controlar, porque se sabe donde realizan estos trabajos.
Como si fuese poco, estos trabajadores, pulidores, cortadores y albañiles independientes, tampoco usan protectores de sonido para los oídos, lo cual tendrá consecuencias pasados ciertos años.
El Minsa no educa, ni lo hace el ministerio de Trabajo, que, como se sabe, tampoco supervisa.
