Una joven de 17 años intriga a los científicos porque su cuerpo y mente equivalen al de una niña de un año y permanecen incambiables.
Pese a su apariencia, sufre de males propios de adultos, como infartos cerebrales, úlceras y problemas respiratorios. Su caso fue presentado por The Times.
Brooke vive cerca de Baltimore, donde ninguno de sus familiares presenta esta clase de problemas. La pequeña hasta ahora no consiguió hablar, sólo balbucea.
Tras diversos análisis genéticos, los estudiosos determinaron que sus genes sufren una mutación por la cual parte de su cuerpo envejece, pero otra parte se queda congelada en la edad de un año.
Posteriormente se realizarán estudios comparativos con su genoma. El caso de Brooke será presentado esta semana en una conferencia de la Royal Society en Londres esta semana, donde se reunirán los investigadores en envejecimiento más importantes del mundo.
