Un nuevo estudio realizado por científicos del Chalfont Research Institute, Mississippi, señala que las vacunas infantiles son probablemente responsables de un 80% de los casos de autismo en los EE. UU.
El artículo fue revisado por pares y muestra nuevos y sorprendentes hallazgos sobre autismo realizados con la base de datos de Medicaid de Florida, que examina a niños desde el nacimiento hasta los 9 años. Las cifras apuntan a que la mayoría del autismo en EE. UU. es causado por vacunas.
El estudio revisado por pares, publicado en Science, Public Health, Policy and the Law,
señala que el 85 % de las discapacidades de aprendizaje en niños se debe al calendario de vacunación infantil de los CDC.
Se empleó la base de datos de Medicaid de Florida obtenidos del ya extinto DEVEXI, disponible todavía, pero habría intereses en cerrar estos archivos para que no se puedan realizar investigaciones que revelen los daños de la vacunación, según Research Gate. Mawson tuvo la suerte de acceder a estos datos antes del cierre de DEVEXI. En el artículo, menciona una conversación con Mitch Praver, cofundador de DEVEXI, el 19/07/2018.
El riesgo relativo (RR) de autismo para niños con solo 11 visitas de vacunación fue un sorprendente 4,4. Dado que la mayoría de los niños en Estados Unidos reciben el calendario completo de vacunación de los CDC, cerca del 80 % de todos los casos de autismo en el país son causados por las vacunas.
Esto se llama “dosis-respuesta” y es un indicador clave de causalidad. No se trata solo de una “correlación”. Es una correlación dependiente de la dosis, que también se conoce como “causalidad”. Se asocia con las visitas de vacunación, no con las visitas al consultorio.
Este cuadro es contundente, comparan la incidencia de enfermedades neurológicas en niños vacunados y no vacunados y en todos los casos los niños vacunados presentan mayor incidencia de estos males, siendo los desórdenes de aprendizaje y los tics los que son más frecuentes con una terrible incidencia de 6.81 veces más en desórdenes de aprendizaje para los vacunados frente a los no vacunados y de 6.25 veces más en tics para los vacunados frente a los no vacunados:

Si casi toda la población está expuesta a un riesgo particular (casi todos en Estados Unidos en los últimos 20 años han tenido 11 o más visitas de vacunación para obtener las más de 70 vacunas requeridas), entonces la ecuación del riesgo atribuible a la población (RAP) se simplifica a (RR-1)/RR. Si se añade 4,4 a la fórmula, se obtiene que casi el 80% de todos los casos de autismo en Estados Unidos son causados por el calendario de vacunación infantil de los CDC.
Todos los estudios publicados en la literatura revisada por pares han demostrado que los niños no vacunados son más saludables en todos los aspectos que sus compañeros vacunados.
Los NIH se niegan a realizar estudios que comparen a niños vacunados con niños no vacunados.
En 2009, el único proyecto de ley presentado en la Cámara de Representantes que exigía a los NIH realizar un estudio de este tipo fue rechazado en comisión (véase HR 3069). ¿Por qué? Porque sería perjudicial para el pueblo estadounidense si supiera la verdad sobre las vacunas.
El proyecto de ley contaba con 9 copatrocinadores, incluyendo a Rand Paul, detalla Research Gate y advierte que el Congreso jamás pedirá a los NIH que realicen un estudio de este tipo. Ni siquiera Trump puede lograrlo.
Si las vacunas estuvieran mejorando la salud de los niños, las farmacéuticas estarían suplicando a los miembros del Congreso que realizaran el estudio. Y se estarían quejando en voz alta a la prensa de que los NIH no están realizando el estudio que demuestra la seguridad de sus productos. En cambio, escuchamos el silencio de las farmacéuticas. No se necesita tener pensamiento crítico para eso.
Por eso, personas como el profesor danés Anders Hviid, quien ha publicado artículos que demuestran que las vacunas no causan autismo (y decidió bloquearme en lugar de responder preguntas sobre las fallas críticas de sus estudios), guardaron silencio absoluto tras la publicación de este artículo. Debería reconocer que se equivocó o señalar los errores del estudio. En cambio, guarda silencio. ¿Así funciona la ciencia?
Los estudios defectuosos del profesor Hviid son indirectamente responsables de engañar a millones de padres haciéndoles creer que las vacunas son seguras y no causan autismo.
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