Jorge Manco Zaconetti
Según el diccionario de la Real Academia de la Lengua Española, define el “cinismo” como desvergüenza en el mentir o en la defensa y prácticas vituperables; y la “hipocresía” como el fingimiento de cualidades o sentimientos contrarios a los que erdaderamente se tienen o experimentan. En verdad, tales calificaciones calzan con la práctica del Presidente del Banco Central de Reserva del Perú (BCRP) Julio Velarde Flores, presidente del banco desde el 2006 y su directorio nombrado por el desprestigiado Congreso de la República en 2021.
Según la ley orgánica del BCRP en su artículo 66.º textualmente se suscribe “El Banco está autorizado a comprar y vender: divisas, oro y plata” Por tanto, no necesita una ley expresa del Congreso de la República para comprar oro localmente, al margen del fundamentalismo liberal y la fe del creyente en la estabilidad del dólar, de su presidente y directorio, que más parecen acólitos del “libre mercado” que economistas serios y responsables.
En tal sentido, la relativa autonomía del BCRP no puede ir en contra del principio de la realidad: la subida incesante del precio internacional del oro que en esta semana que termina ha superado los US $ 3,037 dólares la onza, y que solamente tengamos 34.6 toneladas de oro como parte de las Reservas Internacionales Netas (RIN), que representan una minúscula participación del 4 % en relación al total de las reservas, siendo un importante productor aurífero a nivel mundial.

Al margen del conocimiento sobre el banco internacional dónde estén depositadas dichas reservas de oro y la rentabilidad que le generan al BCRP, el precio internacional de la onza de oro se ha incrementado fuertemente, y esta es una responsabilidad del actual directorio que peca de inacción. En el 2021 la onza troy se cotizaba en US $ 1,799.4 dólares; en el 2022 subió a 1,801.1 la misma onza; en el 2023 se disparó sobre los US $ 1,945.9 dólares la onza; y el 2024 siguió subiendo trepando a los US $ 2,398.8 dólares; y actualmente se cotiza por encima de los US $ 3,037 con tendencia a la subida, en razón de la gran incertidumbre internacional y la nueva política económica, financiera y comercial de Donald Trump que ha resucitado las viejas tesis del imperialismo de Lenin.
La moneda de un país expresa la fortaleza o debilidad de una economía. Por un lado, la inflación de precios en la economía norteamericana por lo menos desde el 2021 al presente ha depreciado el valor del dólar, es decir se ha afectado su poder adquisitivo a nivel interno. Si Trump quiere fomentar las exportaciones de las manufacturas gringas, no solamente ha de incrementar los aranceles a los bienes importados, sino que también tendrá que devaluar el dólar para ser más competitivo; ello se contrapone a la función del dólar como moneda de pago internacional y reserva de valor.
Por ello, los bancos centrales, bancos privados y empresas están en una carrera por adquirir el oro físico, resaltando las funciones del oro como refugio de valor y atesoramiento.
No existe activo o instrumento financiero que haya aumentado tanto de valor en dicho período 2021/marzo 2025, y diversas instituciones internacionales serias proyectan que el precio promedio del oro en el 2025 llegaría a los US $ 3,500 dólares la onza.

En tal sentido, si se tiene presente que cada tonelada equivale a 32,150.70 onzas, el incremento de una tonelada, diez o veinte toneladas en las Reservas Internacionales Netas, hubiesen significado ganancias extraordinarias para el país y el BCRP, al mismo tiempo que se diversificaba la composición de las reservas, disminuyendo nuestra dependencia hacia el dólar, bonos y derechos especiales de giro, que en última instancia dependen del valor de la moneda norteamericana, una potencia en franca decadencia pero todavía con la supremacía militar y tecnológica.
Los ayayeros de Julio Velarde Flores justifican que tener más del 4 % de las reservas internacionales como oro físico significaría aumentar la oferta monetaria y atentaría contra la estabilidad económica que nos ha permitido tener una tasa de inflación de un dígito en los últimos años. Esta es una falacia desmentida por la realidad, que se expresa en la gran diferencia entre el oro declarado por las empresas ante el Ministerio de Energía y Minas (MINEM) y los volúmenes de oro que el BCRP registra como exportaciones, cuyas diferencias se empiezan a registrar desde el 2004 hasta el presente.
Es decir, el “boom de precios” de los minerales experimentado desde esa fecha no ha cesado en especial del oro, fomentando la producción de oro formal, informal e ilegal que se registran en las exportaciones y estadísticas del BCRP.
Así, en el 2024 la cantidad de oro formalmente producido y declarado ante el MINEM fue de 3’471 mil onzas y el oro registrado para la exportación según el BCRP ha sido de 6’448 mil onzas. Ello significa que 2’977 mil onzas de oro se exportan, pero no tienen un productor reconocido, pues quienes aparecen como exportadores son intermediarios, traders los cuales compran el metal amarillo a pequeños productores, a mineros artesanales, a plantas de beneficio, a mineros informales e ilegales pues la exportación a terceros países limpia el origen y la procedencia.
Al margen que las cifras de los volúmenes de exportación registradas por el BCRP están subestimadas, una onza de oro en el mercado de Londres o Nueva York, tienen un valor y un valor de cambio. En el mercado mundial no interesa si la onza se ha extraído en Perú, en Madre de Dios o Puno; o en Sudáfrica, Indonesia o cualquier otro país. Es decir, el mercado mundial limpia los orígenes legales o ilegales del oro, y esta práctica es aceptada cínicamente por el BCRP y otros entes similares.

¿QUIÉNES COMPRAN EL ORO?
Al margen de las diferencias en los valores de exportación entre las propias entidades del Estado peruano, pues el BCRP estima el valor de las exportaciones auríferas en el 2024 sobre los US $ 15,468 millones. En cambio, la Comisión de Promoción del Perú para la Exportación y el Turismo (Promperú), organismo dependiente del Ministerio de Comercio Exterior y Turismo (Mincetur) estima el valor de las exportaciones de oro tanto en bruto como concentrados para el mismo año (2024) en US $ 13,582 millones de dólares. ¿A quién creerle?
El principal país que compra el oro explotado por la minería formal, informal e ilegal en el Perú, es la India por un valor de US $ 4,198 millones de dólares. La India es una potencia emergente y está llamada a ser la segunda economía en los próximos años, que se ha abierto al mundo desde inicios del siglo XXI. Es más, a junio del 2024 las reservas de oro eran del orden de las 841 toneladas, según la fuente Trading Economics, ocupando el 10.º lugar en la tenencia de las reservas de oro.
El segundo país en importancia en la compra del oro explotado por la minería formal, informal e ilegal en el Perú es Canadá por un valor de US $ 3,044 millones. Un país con instituciones políticas y económicas inclusivas como miembro de la Commonwealth (Comunidad de Naciones Británicas), compra oro de nuestro país al margen de la fortaleza de su economía, sin remordimientos morales. ¡Negocios son negocios!
En 2024 el tercer país en importancia en la compra del oro extraído en el Perú, es la civilizada Suiza que produce chocolates, relojes de alta gama, armamento; y es un país defensor de los derechos humanos, la paz y del blanqueamiento de fortunas mal habidas, pero compra el oro de nuestro país por un valor de US $2,491 millones de dólares; es más el país helvético tenía a marzo de 2024, 1,040 toneladas de oro como reservas, ocupando el 8.º lugar en la tenencia de las reservas a nivel internacional. Los suizos no son tontos pues a pesar de su estabilidad económica no confían en el valor del dólar.
Siguen en importancia en la compra del oro formal, informal e ilegal del Perú, países como los Emiratos Árabes Unidos con compras por US $ 1,903 millones de dólares; luego le sigue la República Popular China por US $ 885 millones de dólares a pesar que el gigante asiático es el principal productor mundial de oro y ocupa el 7.º lugar en la tenencia de reservas con 2,264 toneladas.
En verdad, no existen razones económicas ni financieras que sustenten la posición del BCRP para mantener solamente un ridículo 4 % de las Reservas Internacionales Netas como oro físico. Salvo el fundamentalismo liberal que será desmentido por la próxima crisis financiera internacional.

Diario Uno, 22.03.2025
