El cuadro que mostró al público, elaborado por la Casa Blanca, dice: “Tariffs charged to the U.S.A including currency manipulation and trade barriers”, es decir: “Aranceles cobrados a Estados Unidos, incluyendo manipulación de divisas y barreras comerciales”.
En medio de expectativas y fanfarrias previas, el presidente de los Estados Unidos lanzó un paquete de aranceles contra la mayor parte de los países del mundo en lo que denominó “Día de la Liberación” este miércoles en la Casa Blanca, sin embargo, su argumento principal es mentira.
Según Trump, los nuevos aranceles a países extranjeros para ayudar a “reconstruir nuestra economía”, son una respuesta al abuso de otros países que imponen aranceles altos a las importaciones de bienes de los Estados Unidos.
Así, por ejemplo, adujo que a China le impone 34% de “aranceles recíprocos” porque China carga con aranceles de 67% a las importaciones desde los Estados Unidos y agregó que incluso podría haber impuesto aranceles más altos, pero lo fija en un valor aproximado de la mitad.
El cuadro que mostró al público, elaborado por la Casa Blanca dice: “Tariffs charged to the U.S.A including currency manipulation and trade barriers”, es decir: “Aranceles cobrados a Estados Unidos, incluyendo manipulación de divisas y barreras comerciales”.
Sin embargo, todos esos valores por país, mostrados en la columna izquierda, no son el porcentaje de aranceles con los que los países graban a las importaciones desde los Estados Unidos, sino básicamente el déficit de la balanza comercial estadounidense frente a cada país.
Siendo esto así, es una locura de Trump llamar “aranceles recíprocos” a su nueva lista de aranceles contra 185 países. Por un lado, es positivo que un presidente busque reactivar su capacidad industrial, pero la imposición de estos aranceles sólo acarreará empobrecimiento de las clases pobres y medias, que verán reducida su capacidad de consumo. Aranceles recíprocos se define como la imposición del mismo valor de arancel que un país estableció: me grabas con 9% a mis exportaciones agrícolas, yo te grabo con el mismo 9% a las tuyas. La fórmula de Trump nada tiene que ver con eso.
La fórmula que utilizó el equipo de Trump para calcular los aranceles se basa en las balanzas comerciales existentes, dividiendo el superávit comercial de un país con EE. UU. entre sus exportaciones totales y luego dividiendo el resultado entre dos.
La fórmula generó las mayores tasas arancelarias para países como China, Japón y la Unión Europea, mientras que los países con superávit comercial con EE. UU. o un comercio prácticamente igualado se enfrentaron a una tasa fija del 10 %.
La metodología de la administración difirió de su compromiso inicial de igualar las tasas arancelarias y otras barreras comerciales de otros países, y fue diseñada para reducir los déficits comerciales, lo cual es algo totalmente distinto.
La administración de Trump calculó su conjunto de nuevos aranceles principalmente basándose en las balanzas comerciales existentes, siendo esto algo muy diferente de su promesas de igualar las tasas arancelarias y otras barreras comerciales de otros países.
En un comunicado de ayer, el Representante Comercial de Estados Unidos (USTR) detalló una fórmula que divide el superávit comercial de un país con EE. UU. entre sus exportaciones totales, basándose en datos de la Oficina del Censo de EE. UU. para 2024. Posteriormente, esa cifra se dividió entre dos, lo que produjo la tasa “descontada”.
Así, China tuvo un superávit comercial de US$295,000 millones con EE. UU. en 2024 sobre exportaciones totales de US$438, 000 millones, una proporción del 68 %. Dividido entre dos, según la fórmula de Trump, esto arrojó una tasa arancelaria del 34 %.
Los mismos cálculos se aplicaron aproximadamente a las tasas para otras economías como Japón, Corea del Sur y la Unión Europea. Fórmula para el cálculo de aranceles recíprocos por parte de EE. UU.
Sin embargo, nadie se salvó, ni los países con superávit comercial de los EE. UU., pues también se les impuso una tasa fija del 10%, al igual que las naciones con una balanza comercial equilibrada.
El USTR indicó que, si bien técnicamente era posible calcular las tasas para las barreras reales, esta metodología permitiría alcanzar el objetivo de Trump de reducir los déficits comerciales.
“Si bien calcular individualmente los efectos del déficit comercial de decenas de miles de políticas arancelarias, regulatorias, fiscales y de otro tipo en cada país es complejo, si no imposible, sus efectos combinados pueden estimarse calculando el nivel arancelario consistente con la reducción a cero de los déficits comerciales bilaterales”, dijo en su comunicado.
La fórmula utilizada no se corresponde con la que la Casa Blanca indicó inicialmente que se realizarían los cálculos. En su memorando del 13 de febrero, que establecía los aranceles recíprocos, Trump ordenó un análisis exhaustivo que examinara las relaciones comerciales no recíprocas con todos los socios comerciales de Estados Unidos, incluyendo sus aranceles, impuestos, barreras no arancelarias, manipulación cambiaria y cualquier otra práctica que imponga una limitación injusta al acceso al mercado o un impedimento estructural a la competencia leal.
No se enumeraron las balanzas comerciales, pero se indicó por separado que el comercio no recíproco es una de las causas del gran y persistente déficit comercial anual de bienes de nuestro país, lo cual es una pésima forma de entender el comercio recíproco.
La fórmula de Trump incluía otros dos parámetros: la elasticidad precio de la demanda de importaciones y la elasticidad de los precios de las importaciones con respecto a los aranceles. Bloomberg señala que estos se fijaron en cifras que, en la práctica, se anulaban mutuamente, lo que equivale a multiplicarse por uno.

1 comentario
Es un MENTIROSO EL DE PELO NARANJA, que verguenza