Por Jhon Valdiglesias*
Un aspecto relevante en el desarrollo asiático, poco discutido, ha sido el rol que han cumplido las empresas familiares en los diferentes procesos de desarrollo. Por ejemplo, en el caso de Taiwán las empresas familiares han permitido el desarrollo y éxitos de muchas micro y pequeñas empresas cuya estrategia había sido asociarse. De esta manera, muchas pequeñas empresas asociadas en parques industriales; por ejemplo, han sido capaces de competir con grandes transnacionales. La asociación ha sido una política de Estado apoyado fuertemente por el gobierno a través de medidas como financiamiento, trasparencia, capacitación; etc. Como resultado la productividad de estas pequeñas empresas ha sido similar a la de las grandes transnacionales, habiendo sido ello metas nacionales. Es importante destacar que internacionalmente Taiwán es reconocido con el “Rey de las Micro y Pequeñas Empresas”.
Otro caso interesante se encuentra en Corea del Sur. Este país trató de imitar el modelo desarrollo de Japón en el cual Estado y empresa privada trabajaban junto por el crecimiento económico. La experiencia japonesa mostró una respuesta automática del sector privado frente a las metas y apoyo diseñados por su gobierno. De otro lado, el sector privado de Corea del Sur carecía de las mismas fortalezas observadas en Japón. Como respuesta, el gobierno Surcoreano decidió reunir a las familias más ricas del país para crear los famosos chaebols, que se convertirían en los conglomerados o holdings más grandes del mundo con marcas internacionales como Daewon, LG, etc. Los mismos que recibieron fuertes financiamiento gubernamentales, lo mismo que metas.
El último caso a citarse es Singapur, cuando llega al poder el Primer Ministro Lee en los años 1960 lanzó algunas críticas al sector privado de su país responsabilizándolos de la crisis económica en la que se encontraban, debido a la existencias de muchas familias con comportamiento rentista, dueños de propiedades y almacenes que no permitían generar innovación, valor agregado ni crecimiento económico. Entonces el gobierno decidió otorgar muchos subsidios condicionados a esas familias. Un caso particular es el tema de las familias que eran dueñas de los bancos; quienes recibieron subvenciones del dinero pero que debían contar en su directorio con profesionales altamente capacitados. Como resultado estas familias educaron a sus hijos en el extranjero con el fin de que formaran parte de esos directorios en el futuro. El éxito económico de Singapur ya es actualmente conocido.
Como se ha visto, el desarrollo de la región asiática posee un aspecto relevante de cómo las empresas familiares han sido adaptadas para cumplir las metas nacionales de desarrollo económico. En ese sentido, es importante revisar y apoyar el desarrollo de empresas familiares, las cuales pueden contribuir considerablemente con el desarrollo económico en el Perú.
*PhD (c) en Economia, University of International Business and Economics. Beijing, China
Master en Estudios Asiaticos, especialidad en China, National Chengchi University, Taiwan
Licenciado en Economia, Universidad Nacional Mayor de San Marcos, Lima
http://jvoysa.blogspot.com/
