Jhon Valdiglesias Oviedo*
Tras tiempos de debate y expectativas, la Comisión de Economía del Congreso de la República del Perú aprobó finalmente el dictamen de creación de la Zona Económica Especial de Chancay (ZEE Chancay). La iniciativa, que ahora deberá pasar al Pleno para su ratificación, establece un marco tributario y aduanero especial, con exoneración del 100% del Impuesto a la Renta durante los primeros siete años y un conjunto de beneficios diseñados para atraer inversión nacional e internacional.
La ZEE Chancay se erige sobre el nuevo terminal del Puerto de Chancay, proyectado como un nodo logístico de alcance regional. La medida busca convertir la zona en un polo de desarrollo industrial, comercial y de servicios, generando empleo, fortaleciendo la infraestructura portuaria y promoviendo encadenamientos productivos estratégicos que conecten a Perú con los principales mercados de Sudamérica, incluyendo Brasil, y más allá.
Desde un enfoque estratégico, la creación de la ZEE refleja un cambio de mentalidad económica que se asemeja al modelo asiático de desarrollo: no se trata únicamente de exonerar impuestos de manera temporal, sino de establecer un ecosistema agresivo y competitivo para atraer empresas extranjeras y capitales productivos. En este sentido, la ZEE Chancay no solo se concibe como un puerto de tránsito, sino como un catalizador de inversiones que genere innovación tecnológica, transferencia de know-how y desarrollo industrial local.
El dictamen aprobado contempla, además de la exoneración de impuestos, beneficios arancelarios y aduaneros para la importación de equipos, maquinarias, materias primas y otros insumos necesarios para los usuarios industriales y comerciales de la zona. Asimismo, se prevé una coordinación entre Produce y Mincetur para definir las actividades y mercancías permitidas, garantizando que las operaciones de la ZEE estén alineadas con los objetivos de desarrollo industrial y exportador del país.
Expertos, como el expresidente del Consejo Fiscal Carlos Olivas y el exministro de Economía Luis Miguel Castilla, han manifestado su preocupación sobre los efectos de estas exoneraciones en las cuentas fiscales. Sin embargo, desde la perspectiva de política económica proactiva, la ZEE Chancay puede ser interpretada como una apuesta de largo plazo: los beneficios iniciales se compensarían con un aumento sostenido de la inversión, la formalización empresarial, la generación de empleo y la diversificación de la matriz productiva peruana.
En términos regionales, el desarrollo de la ZEE Chancay tiene implicancias estratégicas para Sudamérica. La conectividad portuaria permitirá integrar cadenas logísticas que enlacen a Perú con mercados de Brasil, Chile, Colombia y Argentina, potenciando el comercio intrarregional y consolidando al país como un hub exportador en la región. Esta integración no solo tiene valor económico, sino también geopolítico, al fortalecer la posición de Perú en el comercio sudamericano frente a actores globales como China y Estados Unidos.
Adoptar un enfoque de “mentalidad asiática” implica ir más allá de incentivos fiscales convencionales. Las Zonas Económicas Especiales exitosas en Asia combinan exoneraciones tributarias con infraestructura avanzada, incentivos regulatorios, seguridad jurídica y estrategias de promoción de inversiones altamente agresivas. En este marco, Perú tiene la oportunidad de aplicar aprendizajes de modelos como los de Shenzhen o Singapur, adaptándolos al contexto regional y a sus propias capacidades productivas.
En síntesis, la ZEE Chancay representa un paso decisivo hacia un modelo de desarrollo orientado a la inversión, la competitividad y la integración regional. Su éxito dependerá no solo de la aprobación formal de la ley y la implementación de beneficios fiscales, sino de la capacidad del Estado peruano para crear un ecosistema robusto que atraiga empresas extranjeras, fomente la innovación y genere crecimiento económico sostenido. Si se logra consolidar este proyecto con visión estratégica y disciplina administrativa, Chancay podría convertirse en el motor que impulse el desarrollo económico del litoral peruano y de la región sudamericana en los próximos años.
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* Investigador del Centro de Estudios Asiáticos de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos (CEAS). Doctor en Economía Internacional por la Universidad de Economía y Negocios Internacionales (UIBE), China. Máster en Estudios Asia-Pacífico con especialización en China por la Universidad Nacional Chengchi (NCCU), Taiwán.
