La Policía Nacional del Perú (PNP) ha capturado a la exfiscal provincial Flor de María Maita Luna, quien permeneció en calidad de prófuga por más de 20 años. Se le acusa de haber formado parte de la organización criminal dirigida por el delincuente Alberto Fujimori y su exasesor Vladimiro Montesinos.
Maita Luna, siendo fiscal superior provisional de tráfico ilícito de drogas, se integró a la asociación ilícita de Fujimori y Montesinos, cuyo objetivo era controlar el Poder Judicial y el Ministerio Público, según la Fiscalía.
A cargo del caso se encuentra la fiscal adjunta suprema Alejandra Cárdenas, quien señala que Maita recibía mensualmente 2.500 soles del Servicio de Inteligencia Nacional (SIN) para “torcer la voluntad de las actuaciones funcionales que le correspondía”. Con la inflación esa cantidad de la década de 1990 sería de unos 15 mil soles.
A Maita se le imputa los delitos de asociación ilícita (hoy organización criminal) y cohecho pasivo específico (sobornos). Entre las evidencias se cuenta con un fax que envió la exfiscal al SIN solicitando el pago pactado con Vladimiro Montesinos. Dicho documento, dijo, pasó por un peritaje que determinó que corresponde al puño y letra de Maita Luna.
La afirmación de que se entregaba dinero a fiscales para que sirvieran a la dictadura fue corroborada con las declaraciones de las exsecretarias personales del ‘Doc’, Matilde Pinchi Pinchi y María Angélica Arce, y del exasesor legal del SIN Pedro Huertas Caballero.
Además existen otros elementos probatorios, como testimonios de choferes del SIN que afirman que entregaban sobres de dinero en el domicilio de la exfiscal Flor de María Maita Luna. La fiscal Alejandra Cárdenas indicó que el nombre de la exfiscal está escrito a puño y letra en la agenda de Vladimiro Montesinos.
Como se recuerda, Vladimiro Montesinos fue el asesor en la sombra del régimen del delincuente Fujimori, líder del SIN y responsable de graves delitos de corrupción y violaciones graves a derechos humanos.
El Poder Judicial ordenó contra Maita en 2002 mandato de detención, que entonces era equivalente la prisión preventiva. En 2003 fue declarada reo contumaz, por lo que son 23 años los que burló a la justicia.
La detención dictada en 2002 no fijó un plazo, por lo que la fiscal pidió al Juzgado Supremo de Investigación Preparatoria fijar el plazo en 9 meses, tiempo en el que se espera se lleve a cabo el juicio oral contra la exfiscal.
Su abogado defensor, Pavel Alvarado, aduce que los delitos de asociación ilícita y cohecho han sido modificados, por lo cual ya no se puede sostener una detención. Además, pese a la fuga de la exfiscal, negó peligro de fuga y obstrucción.
Cárdenas rechaza los argumentos de la defensa y sostiene que no se debate los presupuestos de la detención porque es una decisión firme que debe cumplirse, sino se debate el plazo a fijarse.
Con todo desparpajo, Maita Luna negó que haber escapado de la justicia. Interrogada por el juez Edhin Campos, reconoció que sabía que había una orden de detención, pero que usó su “derecho a la resistencia”.
Maita aduce que su abogado apeló la detención ordenara en 2002 y que éste le comunicó que habría sido favorable, pero que nunca fue notificada de ello y alega que no acudióal Poder Judicial a averiguar porque había una “persecución” contra ella. “En mi entender, nadie me buscaba en mi casa ni nada, entonces dije: ‘Ah no, seguro efectivamente habrá variado a comparecencia’”, manifestó.
Durante la dictadura del delincuente Fujimori era común que fiscales estén al servicio de la organización criminal fujimontesinista, como fue el caso de la ex fiscal de la Nación Blanca Nélida Colán. Los fiscales y jueces que no se vendían muchas veces eran objeto de hostigamiento o persecución.
